crimen de la floresta

Policía busca a las dos mujeres que vivían con el líder de la secta alemana

La madre de la joven que denunció haber sido violada vivía en la casa de Los Cerrillos y se hacía llamar Anita.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La casa de Los Cerrillos. Foto: Fernando Ponzetto.

La Justicia investiga el homicidio del alemán Arno Wollensak, que apareció muerto en las costas de La Floresta el pasado 28 de agosto, y que había sido requerido desde Alemania por un abuso sexual a una menor en 1994.

El fallecido, de 61 años, fue encontrado atado de pies y manos, con una bolsa en la cabeza y la boca sellada.

El equipo forense determinó que se trata de un homicidio, según contó Seijas a Teledoce. El magistrado dijo que hay varias líneas de investigación a seguir en el caso y que una de las cosas más importantes será "conocer el móvil del homicidio".

"La forma en que fue encontrado, según el oficial de homicidios, nunca se había dado en este país y se va a estudiar tanto a nivel nacional como a nivel internacional para ver si algún grupo ejecuta a las víctimas de esta forma", señaló Seijas.

El juez relató que Wollensak ingresó en 2007 a Uruguay junto con su esposa, ambos con documentos falsos obtenidos en Surinam por 50.000 dólares, y que residían en la localidad de Los Cerrillos, en Canelones.

A partir de un requerimiento de la Interpol por un abuso sexual a una menor presuntamente cometido por Wollensak en 1994 y denunciado por su víctima, la suiza Lea Saskia Laasner, en 2004, la Justicia uruguaya investigó a la pareja, que fue detenida y encarcelada por uso de documento falso.

La víctima del presunto abuso escribió en 2004 un libro en el que contó que en 1992 ingresó junto a sus padres en una secta, "Licht-Oase" (Oasis de Luz), de la que Wollensak era el supuesto gurú, y que fue abusada sexualmente.

Mientras la pareja estuvo detenida en Uruguay, la Justicia alemana solicitó la extradición de Wollensak, que fue denegada al haber prescrito la causa por la que era requerido. 

La esposa de Wollensak y una mujer suiza que vivía con la pareja en Uruguay y es la madre de la joven abusada en 1994, se encuentran en la actualidad en paradero desconocido y son buscadas por la Policía uruguaya.

Prefectura Naval y personal de Policía realizaron el martes de noche un allanamiento en el domicilio de Wollensak del que "no surgió" mucha información, según Seijas. "Se vio una casa en la que no había gente, no había ropa, no había fotos y que parece que hace mucho que está desocupada, según un vecino". 

Según supo El País, Wollensak vendió hace un mes la finca en las afueras de Los Cerrillos, llenó de ropa las valijas y partió en su Mercedes Benz color "borra de vino", según lo describen sus vecinos. Nadie supo más desde entonces, hasta que se identificó el cuerpo hallado en la costa.

Nadie sabe aún qué ocurrió con su pareja, Julie Ravel, ni con su empleada, una mujer que se presentaba como "Anita" y decía ser búlgara.

Aquí, el alemán compró un campo en Lavalleja y hace tres años pagó más de US$ 400.000 por la finca de Los Cerrillos, próxima al río Santa Lucía. El documento falso de identidad que obtuvo en Surinam indicaba que se llamaba Mark Neumann.

"Eran unas personas educadas, amables, con un buen nivel intelectual. Se podía tratar con ellos perfectamente a pesar de que no dominaban muy bien el idioma. Nunca pensé que una persona así pudiera ir a la cárcel", contó ayer Luis Fraga, un apicultor que tiene un campo frente a la casa de los alemanes en Los Cerrillos. Fraga dijo que el único contacto que mantuvo con los extranjeros fue por su trabajo, ya que le permitieron colocar unas colmenas en su terreno. Después las tuvo que retirar porque las abejas picaron a la dueña de casa.

"Debe hacer un mes que no los veía", dijo Fraga.

Hace ocho días, nuevos caseros se instalaron en la casa de Los Cerrillos por la que una persona pagó una seña por la compra.

(En base a Efe y fuentes propias)

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