LOS ÚLTIMOS REZAGOS DE LA HISTORIA DEL FERROCARRIL

Un polémico viaje en Peñarol

Rechazo al traslado de una histórica locomotora de 1950 del barrio al estadio aurinegro.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Miembros del Círculo de Estudios Ferroviarios, frente a la última de las cinco locomotoras alemanas que hubo .

Más de dos horas demandó colocar una locomotora alemana Henschel de 1950, de 132 toneladas, sobre la chata de un camión para trasladarla desde el barrio Peñarol al nuevo estadio aurinegro, ubicado en la Ruta 102 en Bañados de Carrasco.

El traslado de esta máquina única en el mundo, la última de las cinco alemanas que llegaron al país, indignó a varios vecinos del barrio Peñarol, y a integrantes de la Asociación Uruguaya Amigos del Riel (AUAR) y del Círculo de Estudios Ferroviarios del Uruguay (CEFU), quienes aseguran que intentaron en vano disuadir a AFE. Entienden que el mejor lugar para que permanezca es el barrio identificado con el ferrocarril, y concretamente en los talleres donde estaba ubicada, en Aparicio Saravia y la vía.

AUAR y CEFU indicaron que les sorprende que, siendo parte de la Comisión de Patrimonio de AFE, no se les "haya comunicado sobre un tema tan importante como es la decisión de apartar de las vías a una de las más valiosas locomotoras de vapor que sobrevive" en el país.

Historia.

Antes del mediodía de ayer, una empresa privada contratada por Peñarol colocó sobre el camión la parte trasera de la máquina y de tarde puso sobre otro camión el cuerpo principal de la locomotora.

Ese trabajo se hizo bajo la mirada atenta de exferroviarios, hijos y nietos de ferroviarios que veían con tristeza cómo se llevaban una parte de la historia del barrio.

De tarde, mientras operarios posicionaban dos grúas al costado de la locomotora y la enganchaban con lingas de acero, se podían escuchar varias anécdotas de la época en la que funcionó la máquina N° 158.

Edgar Richard Mazza, de 70 años, trabajó en AFE, como lo hicieron su abuelo y su padre. Sentado en un banco, bajo un árbol, miraba cómo trabajaban para sacar la máquina del barrio y contaba que varios de los que estaban ahí eran ferroviarios e hijos de ferroviarios y que fueron juntos a la escuela.

Mazza, quien suele ir a las escuelas del barrio, invitado por las maestras, para contar la historia de Peñarol y del ferrocarril, aseguró que ver cómo trasladan esta máquina "es una gran tristeza, más cuando uno nació ferroviario. Mi padre fue quien ayudó a descargar la 158 en el 50", contó Mazza.

"Soy de Peñarol y del club Atlético Peñarol, pero no pensé que iban a hacer esto. Se llevan para representarlos una máquina que es alemana, que nada tiene que ver con el CURCC (The Central Uruguay Railway Cricket Club)".

Cuando estas máquinas llegaron en el 50, avisaron en el barrio y los vecinos les dieron la bienvenida con pañuelos blancos, recuerda Márquez, un vecino: "Pensar que la vi venir y ahora la veo irse", reflexionó.

Críticas.

"Es un atentado contra el Patrimonio Nacional. Están tomando una locomotora que es patrimonial. Ya operaron con ella haciéndole salvajadas porque para separar la máquina del vagón donde va el combustible la cortaron con soplete, en lugar de desarmarla", dijo Carlos Cóppola, del CEFU.

Cóppola dijo que se reunió con José Pedro Damiani, presidente de Peñarol, y le recomendó "que no llevaran esta locomotora porque no tiene nada que ver con Peñarol; le recomendé otra locomotora, la 101, que no es patrimonio, que está abandonada, que no va a volver a caminar nunca y lamentablemente la opinión de alguna persona de AFE primó sobre los intereses patrimoniales", dijo.

Aclaró que ni la Asociación Amigos del Riel ni el Círculo de Estudios Ferroviarios se oponen "a que Peñarol tenga una locomotora en su estadio. Recomendé la número 101 porque ésa era inglesa, de la década de 1910, carbonera. La 158 no tiene nada que ver con Peñarol, es de 1950, alemana, y nunca usó carbón".

Fabián Iglesias, del CEFU, indicó que "en 1979 se retiró a la 158 de la lista de desguaces para conservarla como único ejemplar, es muy particular porque fueron las únicas locomotoras alemanas que hubo".

Peñarol.

Por su parte, Edgard Welker, consejero del Club Atlético Peñarol, dijo a El País que a fines del año pasado pidieron una locomotora a AFE y les "dijeron que estaba a disposición esa". Aseguró que no sabía que había rechazo por el traslado de la máquina.

"La idea de tener una locomotora fue porque es un símbolo que tiene que ver con el nacimiento de Peñarol, en 1891, con los primeros ferrocarriles del país", explicó Welker.

Los dos camiones con las partes de la locomotora llegaron ayer sobre las 19:20 al estadio "Campeón del Siglo", que está en la Ruta 102, entre Camino Mangangá y Camino de los Siete Cerros. Fue colocada en la entrada del estadio por Camino Mangangá a 50 metros de la ruta 102. Welker aseguró que para darle seguridad colocarán un vallado a su alrededor.

La locomotora "secuestrada".

El episodio de ayer en el barrio Peñarol trajo a la memoria la historia de la película Corazón de fuego (Diego Arsuaga, 2002), en la que un grupo de veteranos miembros de la Asociación Amigos del Riel se oponía a la compra de una histórica locomotora uruguaya del siglo XIX por parte de un estudio de Hollywood. Los protagonistas —Federico Luppi, Héctor Alterio y Pepe Soriano— decididos a boicotear el traslado de la locomotora a Estados Unidos y movidos por la consigna "El patrimonio no se vende", secuestran la máquina y se lanzan a recorrer las abandonadas vías del interior del país. Mientras son perseguidos por las autoridades, encuentran la solidaridad de los pueblos aislados del medio rural, donde el tren hace años que no pasa por ahí. El largometraje se exhibió en varios festivales internacionales y obtuvo en Madrid el Premio Goya a la mejor película extranjera en habla hispana.

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