Hacen ollas populares o asados nocturnos a pasos de juegos para niños

Plaza de Palermo ocupada por veintena de indigentes

El hombre, docente y padre de familia, llegó a la Seccional 2ª a efectuar una denuncia: la plazuela Juan Ramón Gómez, que conforma un triángulo entre las calles Durazno, Magallanes y Minas, se encontraba ocupada por lúmpenes agresivos, que acosaban de palabra a damas y adolescentes.

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Consumo de alcohol azul ha provocado la muerte de indigentes; otros parecen fulminados, pero duermen.

Fue atendido con gentileza por agentes policiales pero le dijeron que nada podían hacer, estaban sobrepasados por las denuncias de variados tipos de faltas.

El reclamante replicó entonces que su hijo tenía un bate de béisbol, iría a buscarlo y solucionaría por su cuenta el conflicto vecinal.

—¡No, señor, quédese tranquilo, no puede hacer eso! —le respondió un agente.

—Pero si ustedes me dicen que no pueden hacer nada...

En camino de retorno a su casa, el hombre divisó a un patrullero y poco después vio de cerca cómo los policías estaban expulsando del lugar a los ocupantes de la plazuela. Estos no volvieron más, pero al poco tiempo llegaron nuevos huéspedes. Y hasta hoy los reclamos de los vecinos solo han conseguido que el Centro Coordinador de la Intendencia de Montevideo interviniera en varias ocasiones para llevarse en un camión todos los objetos que los nuevos ocupantes desparraman por la plazuela, reinaugurada hace un año, con fondos del Presupuesto Participativo y el trabajo de niños y adolescentes de organizaciones como el Jardín Borocotó, Casturú y Gurises Unidos.

Además de plantas, se colocaron juegos, y mesas con bancos para que la gente del barrio o empleados de la zona se sentaran a merendar, actividades interrumpidas desde hace un tiempo por el aquerenciamiento de las personas en situación de calle, que allí se cocinan por las noches y pernoctan.

Un cuento de fogón.

El pasado 1° de Mayo, por ejemplo, celebraron el Día de los Trabajadores con una enorme olla popular, aunque también algunos suelen retirar sus viandas del comedor de los padres franciscanos.

"Sobre los que están siempre no sabemos si van a la iglesia, pero iban porque comían en las mesas y tiraban los potes que les daban; y si no les gustaba la comida la tiraban en la plaza. Pero desde hace un tiempo arman toda una cocina acá, hasta hacen asados. No sabemos dónde guardan las cosas pero de noche aparecen con ollas y hacen el fuego, sobre Durazno. Antes lo prendían del lado de las casas y como tuvieron encontronazos con algún vecino se fueron para el otro lado", relató a El País uno de los residentes en la plaza palermitana.

Hasta una veintena de hombres, que ocasionalmente tienen relaciones con mujeres, se están reuniendo actualmente. Y de día, solo cuando ninguno de ellos anda en la vuelta, los niños visitan los juegos. Nadie sin embargo accede a las mesas y bancos. Aun cuando sople una brisa, los fuertes hedores perduran. Media docena de indigentes permanecen todo el tiempo en el espacio público, el único pequeño pulmón del barrio Palermo, desde la rambla hasta 18 de Julio. La empresa CAP, que trabaja para la Intendencia de Montevideo, solo limpia la plazuela un miércoles cada quince días, regando con una manguera a presión.

Aunque varios de los ocupantes presentan síntomas de enfermedades psiquiátricas, los vecinos manifiestan que optaron por mantener la convivencia en tanto se reparten la agenda para comunicarse con el Mides, el nivel municipal de gobierno (Comunal 2) y el Centro Coordinador, que solo cuenta con un inspector y dos policías.

"La plaza está inutilizada; respetan un poco el entorno de los juegos para los niños pero andan por todos lados. Acá se hizo más de una reforma, se gastó una fortuna, pero eso es un tema aparte. La plaza es necesaria, cuando corren a esta gente y se limpia, se llena de chiquilines. Una vez llamamos a la Intendencia y le dijimos que en cualquier momento iban a levantar paredes. Un sábado nos devolvieron la llamada para explicarnos que habían pasado, constataron que eran muchos los ocupantes y tenían que coordinar con la policía porque con sus recursos no pudieron hacer nada", comentó otro vecino a El País.

El miércoles de la semana pasada, ante otra denuncia efectuada en la Seccional 2ª, los policías confesaron que en la noche anterior habían detenido a 17 personas que cometieron faltas en la vía pública.

Calabozos desbordadosa causa de la ley de Faltas.

Durante el día merodean o duermen entre seis y diez personas en situación de calle, pero por las noches llegan a la veintena los ocupantes del único espacio verde recreativo del barrio Palermo, la Plazuela "Juan Ramón Gómez", que homenajea al primer presidente de la Asociación Rural, ministro, senador, diputado y presidente de la Comisión de Caridad y Beneficencia Pública, en el siglo XIX. Los vecinos denuncian y las autoridades explican que la Ley de Faltas los sobrepasó.

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