No intentó disuadirlos

Pit-Cnt dice que no apoya la protesta

El PIT-CNT se enteró por la prensa de la decisión de los refugiados de instalarse frente a la embajada de Estados Unidos y no está de acuerdo con que lo hayan hecho aunque tampoco intentó disuadirlos.

El responsable de Asuntos Internacionales de la central sindical, Fernando Gambera, dijo a El País que "acá Sedhu y el gobierno son los actores formales".

La central sindical se asesoró con especialistas en "stress post-traumático" para poder ayudar a los refugiados porque asume que vinieron "a un país muy lejano en lo idiomático y cultural". Militantes del PIT-CNT "han desarrollado un afecto personal por ellos" y "no nos desvinculamos" aunque "tienen su vida propia". Gambera reconoció que cuando Sedhu pasó a hacerse cargo de la entrega del dinero a los refugiados (que recibían $15.000 mensuales) se limitó su capacidad de comunicarse. Mientras su manutención corría por cuenta del PIT-CNT tuvieron comunicaciones internacionales libres "lo que tuvo costos altos porque llamaron a toditas partes del mundo". La central tiene entendido que el gobierno y la Cruz Roja afinan detalles para que vengan a Uruguay al menos algunos familiares de los refugiados, dijo Gambera. Los refugiados han insistido en que con $15.000 mensuales les resultaría completamente inviable sustentar a sus familias en Uruguay.

Antes de fin de año el PIT-CNT detectó algunos problemas de convivencia entre los liberados debido a que les faltaba privacidad y no objetó que dos de ellos pasaran a residir en un hotel céntrico aunque iban permanentemente a la casa de Palermo. Ahora se suscitó una situación confusa porque Omar Mahmoud Faraj y Abdul bin Mohamed sostienen que el propietario del hotel les pidió que lo abandonaran por falta de pago, algo que aquel desmintió.

RECLAMO.

Los refugiados aseguran que quieren permanecer en Uruguay. Ayer en el blog que crearon escribieron que los Estados Unidos "deberían proveernos de lo suficiente para llevar una vida normal de seres humanos". "Ellos no pueden delegar sus errores en otros, deberían ayudarnos a conseguir una casa y darnos soporte financiero. No pedimos nada imposible para ellos. Es lo mínimo que podemos pedir", señalaron.

"Pasamos 13 años de nuestras vidas en una prisión sin ningún cargo y después de eso, el gobierno de Estados Unidos decidió liberarnos luego de llegar a un acuerdo con el gobierno de Uruguay. Ahora ya llevamos casi cinco meses aquí. (...) "La razón por la que decidimos protestar frente a la embajada de Estados Unidos es porque queremos que ellos y todo el mundo escuchen nuestras voces. Es algo que nos vimos obligados a hacer. Tratamos todas las formas posibles para hacernos escuchar y hablamos con muchos representantes del gobierno, pero nuestras condiciones no han cambiado", sostienen los refugiados.

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