UN SECUESTRO QUE OBLIGÓ A ESTUDIAR

Piden captura internacional para secuestrador de joven

Expareja de María Regina denuncia que los gitanos se llevaron a su hijo.

Foto: Marcelo Pinto/ A Plateia
Foto: Marcelo Pinto/ A Plateia

El método gitano para solucionar las diferencias entre familias funcionó. María Regina Tambasco (24) ya está en Rosario, Colonia. La joven madre, cuya familia denunció que había sido secuestrada por su expareja, fue recuperada en Santa María, Rio Grande Do Sul, Brasil.

Durante la tarde del martes dos hombres se presentaron en la casa familiar de Rosario y llevaron por la fuerza a la mujer. El miércoles se reunieron los clanes gitanos de la zona y los jefes de familia tomaron cartas en el asunto. Al mediodía del jueves seis hombres ingresaron a territorio brasileño. Pocas horas después, la mujer estaba en un vehículo rumbo a Uruguay.

Tras una parada en una seccional de la Policía Civil brasileña en Santa Ana do Livramento y luego de cinco horas de viaje, la chica llegó a Rosario a bordo de un vehículo policial.

La pareja se casó cuando ambos tenían 16 años. Tuvieron un hijo que en la actualidad tiene tres años de edad. Durante varios años vivieron en Brasil. Hace siete meses el matrimonio se separó y la mujer volvió a vivir con su familia en Uruguay. Se trajo a su pequeño hijo.

El principal sospechoso del eventual secuestro es Emerson Estavan Junior (24), exmarido de la joven y padre del niño.

Los investigadores uruguayos lograron confirmar que la captura de la joven en Rosario fue realizada por una persona armada que no es gitana. Además se supo que mientras se producía el rapto, Emerson Estavan se encontraba en el interior del coche utilizado para ingresar al territorio brasileño.

Rescate.

La recuperación de la mujer tuvo características cinematográficas. Uno de los seis hombres que cruzaron la frontera recibió el dato de que el campamento del clan que integra Emerson Estavan se encontraba en Santa María.

Hacia allí se dirigieron. Al llegar al lugar, vieron a la chica sentada dentro de un vehículo. Estaba sola. A toda velocidad la subieron a uno de sus vehículos y emprendieron la huida.

Los espejos retrovisores les mostraron que los seguían varios vehículos. Apuraron el paso. La persecución se extendió por unos 60 kilómetros. Iban a 200 kilómetros por hora por la BR158 cuando al llegar al kilómetro 423 los detuvo la Policía. Perseguidos y perseguidores fueron detenidos juntos.

La participación de la Policía brasileña se produjo porque el abogado del hombre denunció que en un convoy que iba rumbo a Uruguay iba una mujer y un niño que eran "llevados contra su voluntad".

El dato consta en la declaración que realizó el oficial a cargo de la detención de las familias gitanas ante la Policía Civil brasileña, documento al que accedió ayer El País.

Una vez interceptados, la Policía Rodoviaria dispuso que un patrullero se colocara delante, y otro atrás, de la fila de vehículos. Los escoltaron hasta la seccional de la Policía Civil en Santa Ana do Livramento. La mujer fue revisada por un médico del Hospital de Rivera quien no encontró lesiones.

Consultadas las partes involucradas por la Policía, la chica dijo que acompañaba a su padre rumbo a Uruguay por su voluntad.

Acusado.

A la salida de la unidad policial, Emerson Estavan declaró a los medios que "no pasó nada". "Me acusaron de algo que no hice. La familia de ella nunca quiso nuestro casamiento. A mi hijo se lo llevaron para allá (Uruguay), ahora hay que poner a la Justicia", afirmó el acusado.

El hombre, anunció que radicará una denuncia contra su expareja ante la Justicia de Uruguay. "Tengo que hacerlo", señaló. Acto seguido encendió su automóvil y se internó en territorio brasileño.

Durante el mediodía de ayer el fiscal Cingia hizo un pedido de captura internacional contra la expareja de María Regina.

"Debo agradecer, además de la tarea policial, a la comunidad que ellos pertenecen que en cuanto tuvieron noticias de este inconveniente se formaron en bloque y ayudaron para la ubicación en forma pacífica", dijo el fiscal Rosario Césare Cingia, a cargo de la causa.

Mientras tanto, la Justicia de Rosario resolvió que la joven María Regina y su familia tengan una custodia policial especial en su casa.

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