TRATAMIENTO ESTÉTICO

El pez doctor llegó a Piriápolis para regenerar la piel dañada

La sesión de terapia en pies y manos lleva cerca de 30 minutos.

El pez doctor mide de 2 a 5 centímetros y no tiene dientes. Foto: Wikimedia Commons
El pez doctor mide de 2 a 5 centímetros y no tiene dientes. Foto: Wikimedia Commons

Quedó instalado en Piriápolis el primer centro de ictioterapia de Uruguay; es un spa para realizar tratamientos de regeneración y limpieza de la piel con los llamados peces garra rufa o peces doctores.

Este tratamiento estético lleva su nombre por la enfermedad ictiosis, caracterizada por resecar la piel y volverla escamosa. Es muy común que se dé en pies y manos.

El spa Grand Luxury se encuentra en la calle Anastasio Sierra (junto a McDonalds) y ofrece una propuesta para todas las edades, a partir de las 18:00 horas.

Los peces garra rufa pertenecen a la familia de los ciprínidos y son oriundos del Oriente Medio, concretamente de las aguas dulces y cálidas de la zona de Kangal en Turquía.

Este tratamiento es indoloro, ya que los peces que miden de 2 a 5 centímetros de longitud no tienen dientes, como sí los chin-chin, por lo cual succionan las células muertas de la piel sin morder.

Además de generar un efecto de peeling, el pez doctor segrega una enzima llamada dithranol, con propiedades que ayudan al rejuvenecimiento de la piel, y por eso la ictioterapia es recomendada para tratamientos como el de la psoriasis.

Este peeling natural en spas hace un tiempo que se ha vuelto una moda en España y zonas turísticas del Mediterráneo, pero también desde Inglaterra a Canadá, en donde al igual que ahora en Uruguay las tiendas tienen peceras para que los pacientes introduzcan sus manos o pies. Se calcula un tiempo mínimo de 20 minutos para probar la sensación de cosquilleo que hacen estos peces, algo que se suaviza a medida que la piel se acostumbra con el paso de la sesión en el spa.

Contrapunto.

A los podólogos del mundo no les causa gracia esta competencia y hace unos años, desde España a Inglaterra denunciaron riesgos mínimos para la salud y dicen que "no se trata de una terapia", aunque "se le puede llamar rélax, ocio o placer".

La Asociación Española de Distribuidores de Productos para Animales de Compañía reivindicó por su parte la técnica milenaria y calificó como falsas todas las afirmaciones del colegio profesional de podólogos de Andalucía.

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