NIÑOS HERIDOS DE BALA

Pereira Rossell advierte aumento "significativo" de niños baleados

Tasa de ingreso a la UCI del hospital se multiplicó por cuatro en 15 años.

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Puerta de entrada al Hospital Pereira Rossell. Foto: Archivo El País

Entre el año 2015 y lo que va de 2017 hubo nueve casos de niños y bebés heridos de bala que llegaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Pereira Rossell. Se trata sólo de los pacientes que atendió el principal centro de referencia pediátrico del país, no de la totalidad de casos. También ha habido tratamientos por esa causa en el Hospital Policial, aunque las cifras no fueron reportadas.

El informe, que da cuenta de un aumento significativo de internaciones por heridas de bala en menores, fue divulgado por la pediatra Gabriela Sequeira en el programa "Adelantate", de Adela Dubra.

La doctora Sequeira dijo que el hospital lleva un registro de los últimos 17 años y medio (desde el 2000) de los niños que han ingresado con heridas de armas de fuego, y sostuvo que a partir de 2010 se ha notado además un cambio en las "circunstancias" que rodean estos hechos violentos que tienen a menores como víctimas.

Hasta hace diez años aproximadamente, el ámbito doméstico era donde se producía con más frecuencia este tipo de lesiones. En los niños más pequeños, la causa habitual era un "accidente" por el mal uso de un arma disponible en la familia, y entre los adolescentes, también el escenario habitual era el "intrafamiliar", o como consecuencia de "un intento de autoeliminación".

Ese escenario ha ido cambiando en la última década y se aprecia que las heridas con armas de fuego en los adolescentes se producen en la calle y en hechos asociados al consumo de sustancias o a actividades delictivas previas.

Cifras que alertan.

Sequeira, docente de la Facultad de Medicina e integrante del plantel que trabaja en terapia intensiva del Pereira Rossell, informó que "en el año 2000, en 2001, teníamos uno o dos casos de niños heridos de bala cada 1.000 ingresos a la UCI. Alrededor del 2010, pasamos a tener tres casos cada mil internaciones, y en el último año y medio tenemos una tasa de 4 cada 1.000, lo que muestra una tendencia en aumento".

En los 17 años que abarca el registro de casos que atiende el hospital, han sido asistidos 47 niños con heridas de armas de fuego. Son casos que revisten una gravedad mayor a otras patologías, puesto que la zona que es afectada con mayor frecuencia es el cráneo, seguido de heridas en el abdomen, el tórax y las piernas.

"La heridas en el cráneo tienen una alta tasa de mortalidad, cercana al 40%, y dejan secuelas en el 58% de los casos", explicó Sequeira. "El promedio de internación de estos niños en la Unidad de Cuidados Intensivos es el doble de tiempo que por otras patologías".

El incremento de los casos se constata con claridad al compararse los nueve episodios que atendió el hospital desde 2015 hasta ahora, con los 17 casos registrados entre 2009 y 2013 (un período de cinco años). La relación revela un aumento de 66%.

La beba de soriano.

La entrevista de Adela Dubra con la doctora Sequeira se efectuó a raíz del reciente caso de una niña de un año y medio que recibió una herida de bala en su vivienda de la ciudad de Mercedes (Soriano). El rasgo peculiar del caso es que el proyectil había ingresado por la zona genital de la pequeña, con una trayectoria de abajo hacia arriba, y se alojó cerca del abdomen, sin afectar ningún órgano interno.

La Justicia procesó al padre con prisión por un delito de lesiones graves. Se sospecha que el progenitor sujetaba en sus brazos a la beba mientras manipulaba un arma de fuego que se disparó de forma accidental. El procesado dijo que era la pequeña la que tenía el arma, que se cayó de sus manos y se disparó.

Dubra recordó otros casos, como el del niño de 4 años que fue herido por una bala perdida mientras estaba en su casa de Casavalle mirando televisión; otros dos menores de 7 y 13 años baleados en la calle por desconocidos que circulaban en moto, y el de la beba de 15 meses baleada también por desconocidos en el frente de su casa, en el barrio Casabó.

Niños, cocaína y pasta base.

La pediatra Gabriela Sequeira constata también un aumento de los niños, "sobre todo lactantes chiquitos", que ingresan al Pereira Rossell con cuadros de intoxicación, no solo por cannabis, sino por pasta base y cocaína. "Hay un uso irresponsable de los padres; los niños no acceden por accidente a esas drogas".

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