Pacientes, familiares y personal del Clínicas contaron historias hospitalarias

Payasos tienen su libro sanador

Payasos, pacientes, familiares y personal del Hospital de Clínicas contaron sus vivencias en textos que refieren un contacto singular, a través de pequeñas experiencias o encuentros ocasionales.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El grupo Payasos Medicinales cumple cinco años de existencia. Foto: Pablo Ricciardi.

En los relatos se conjuga la enfermedad y la risa, la angustia y el abrazo fraterno, la soledad y el afectuoso cuidado, el sufrimiento crónico o la convalecencia y la fiesta reparadora.

El libro se titula "Historias medicinales" y en sus páginas aparecen 25 narraciones breves, muy simples, testimoniales de instantes en donde la tensión deja paso a la distracción o el desgarro levita. (Ver aparte dos ejemplos de textos).

Cada memoria incluye ilustraciones de artistas de Uruguay, Argentina, México e Italia. Entre esos magos del plumín y el color que trasuntan la travesía lúdica y medicinal figuran Alejo Schettini (director de arte de la película Anina), Gustavo Wojciechowsky (Maca), Alfredo Soderguit, Sebastían Santana, María Urrusti y Rosana Mesa, entre otros..

La presentación de esta obra se dará durante la edición 38 de la Feria del Libro, el próximo domingo a las 17:00 horas, en el Salón Rojo de la Intendencia de Montevideo. Para editarlo hubo apoyo de la ONG Nación Arcoiris. Macromercado, la imprenta Mosca y un finaciamiento colectivo gracias a una plataforma de Internet que permite reunir donaciones para proyectos concretos.

El miércoles 7 de octubre, a las 10:30, se realizará el lanzamiento oficial del libro a cargo del director de Psicología Médica del Clínicas, Juan Dapueto, en el piso 19 del hospital universitario, en donde desde hace cinco años marcan presencia los Payasos Medicinales.

Este grupo está integrado por doce personas que en sus intervenciones artísticas trabajan en duplas o tríos. Cada clan de payasos recorre un piso, interviniendo salas, apartados, enfermería o hasta oficinas.

Su "público" son las personas hospitalizadas, pero también el personal médico y no médico (técnicos, limpiadores, cocineros, mozos de la cantina o agentes de seguridad) y por supuesto familiares o acompañantes de los internados.

El objetivo de las visitas de los payasos es el de "estimular la capacidad de imaginación, de deseo y de disfrute del público objetivo; descomprimir las tensiones propias del hospital y otros espacios de convivencia pública", así como favorecer la integración de todos.

La técnica del clown es la clave pero se suma la música, la improvisación, la danza, el canto y la acrobacia.

Ley del Clown.

En Argentina se promulgó en agosto de este año la ley que establece la incorporación de los payasos hospitalarios al sistema de salud, con tareas complementarias en las terapias pediátricas de los hospitales provinciales y municipales bonaerenses.

La norma establece que "cada servicio de terapia pediátrica deberá contar con un servicio de especialistas en el arte de clown o payaso hospitalario". En el artículo 2° éste es definido como "aquella persona especialista en el arte de clown que de acuerdo a la Autoridad de Aplicación reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos provinciales y/o municipales de nuestra provincia". La ley aclara que los payasos hospitalarios, que no necesariamente deberán ser médicos, prestarán un servicio social y percibirán honorarios como cualquier trabajador formal.

Agustina Pezzani —de Payasos Medicinales— dijo a El País que "está muy bien que se dé valor al trabajo y profesión del payaso de hospital pero en Uruguay es algo todavía muy distante. Festejamos eso pero no estamos ni pensando ni gestionando hacer una ley similar acá, en donde no hay tantos colectivos organizados como para generar tanta actividad y tampoco existe un financiamiento. Nuestra organización se mantiene de modo voluntario y aspira a extender el proyecto a más centros de salud".

Entre los antecedentes de Payasos Medicinales estuvo el grupo SER (Salud, Entretenimiento y Recreación), que durante más de diez años desplegó su labor de animación en el Hospital Pereira Rossell, en donde implantó la risa como terapia adicional en el tratamiento de niños.

En la actualidad, a nivel de instituciones privadas, se mantiene en el Casmu "Jarabe de Risas", un programa de la fundación SaludArte que se lleva adelante por tres payasos.

La compasión de las túnicas blancas.

n Los payasos de hospital desarrollan su actividad de manera voluntaria y entrecruzan lo estético con lo solidario y lo terapéutico. Su objetivo principal consiste en contribuir a la salud emocional del paciente con visitas que ponen en juego el humor, el amor y el arte.

El pionero fue Hunter Doherty "Patch" Adams, conocido como el doctor de la risa terapia. Además de médico, activista social, diplomático y escritor, él se volvió payaso a partir de la idea de que "curar puede ser un intercambio de amor y no una transacción económica".

Para Patch, "ninguna universidad enseña que la compasión es lo fundamental", por lo que su aspiración es ahora "desarrollar una currícula médica que tenga entre sus prioridades la enseñanza de la compasión".

DOS TEXTOS.

El día que un mago llegó al hospital.

Pasillo del piso 9. De pronto un señor. Nos ve y se transforma en mago. Y así, sin advertirnos, comienza el show. Las payasas estábamos felices. ¡Imaginate, un mago regalándonos ahí su show! Comenzaron a acercarse varios pacientes, algunos en sillas de ruedas, otros acompañados del tubito de suero, todos allí, atentos, conformando la platea. Para cerrar el espectáculo mágico hospitalario, el señor nos dice que desaparecerá a alguien. ¡Nooooo! Una payasa se ofreció para el acto. Unas palabras que no eran pata de cabra, unos soplidos y ¡paf! la payasa no estaba. Yo me quedé tristísima, llorando sin consuelo, le dije que era mi compañera de trabajo, que por favor la regrese ... (fragmento del texto "Arte de magia").

Recuerdos de familia con clowns del Clínicas.

Mi abuelo, el Pocho Aguiar, ya abandonó la cama 1 de la sala 4 del piso 9 del Hospital de Clínicas, donde la semana pasada, en plena recuperación de una gran operación recibió la visita de tres payasos (un muchachito y dos chiquitas bien bonitas ... a pesar de ser payasos tenían el sexo bien marcado, dijo la abuela). Con risas, mimos y amor le dieron lo que tenían, miradas, juegos, ganas de sanar, felicidad, sorpresas, palabras. A los días mi abuelo abandonaba el hospital. Recordando lo que pasó encontramos que una bella anécdota del hospital tiñe las charlas. (Fragmento)

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