ENTREVISTA

Paola Fiege: "Jamás pensé vivir una pesadilla como esta"

La esposa del empresario y sindicalista argentino, Marcelo Balcedo afirmó que Uruguay y Argentina “abandonaron a tres niños” y “lo único que les importa son los bienes incautados”.

Paola Fiege escuchó tranquila la acusación del fiscal Morosoli. Foto: F. Ponzetto
Paola Fiege . Foto: F. Ponzetto

Fiege relató condiciones “inhumanas” e “indignas” de encarcelamiento en el Instituto de Rehabilitación Femenina con ratas, moscas, cucarachas y mosquitos. Hoy la Justicia decide o no la extradición de la pareja a Argentina.

—¿Cómo es pasar del lujo a la cárcel?

—No importa de donde uno venga, haya tenido gran nivel adquisitivo o no. Pero esta cárcel es indigna para una persona de cualquier nivel social. En una denuncia en un Juzgado, he dicho que esto es inhumano. Acá no hay personal para atender a las personas recluidas. Los policías y los operadores judiciales son buenas personas, pero no dan abasto. Acá hay hacinamiento; abundan toda clase de plagas: mosquitos, moscas y cucarachas. Y ratas de todos los tamaños. En mi caso y de otras cinco personas no tenemos baño. Eso fue una represalia hacia mi persona por denunciar estas condiciones. Las reclusas conmigo se portan muy bien. Sufren lo mismo que yo.

—Usted vivía en el chalet "Gran Chaparral", que posee muchas comodidades. ¿Cómo pasó el primer día de cárcel?

—Lo material me importa poco. Lo que sí me importa son mis hijos. Y estar separada de ellos de un día para otro —hoy ya van 60 días— me parece aberrante. Eso me hace sufrir más. El humano se acostumbra a todo. El vacío de la madre de no estar con sus hijos es el peor castigo que te pueden hacer. En este momento estoy sufriendo una extorsión. Me piden que firme un acuerdo (con la Fiscalía). No me quieren dar un arresto domiciliario para que esté con los niños.

—¿Se imaginó que algún día enfrentaría esta situación?

—Obviamente que no. Tenía esperanzas en mi país a pesar de todo lo que uno vio. Sabíamos que estábamos con un juicio en curso. Pero nunca pensé que iba a vivir una pesadilla como esta. Es que estar sin mis hijos es una pesadilla para mí.

—¿Sus hijos saben que usted está encarcelada?

—Mi hijo más grande sabe porque le dijo un amigo. Pero cuando esté cara a cara con él le diré lo que pasa. No le quiero decir por teléfono porque se me parte el corazón. Por eso traje a mi mamá y a mi hermana para que los contengan. Es muy difícil todo. Los más chicos no saben nada. Les digo que estoy luchando para volver pronto con ellos. No quiero que sufran.

—¿Cómo vivió el episodio de la serpiente que picó a su hija pequeña?

—Me enteré por la radio. Casi me muero. Me agarré un ataque de histeria obviamente. Fue la semana más terrible de mi vida. Pedía por favor a los gritos que me dejaran llamar a mi casa. El policía de servicio me dejó llamar. Hablé con una persona allegada que me contó la situación. También me contó que me iban a llevar a ver a mi hija ese día. Que me habían dado tres horas para verla. Ese día no me llevaron a ver a mi bebé, porque se armó un motín en otro lado de la cárcel. Esa fue la peor noche de mi vida. Lloré toda la noche. No pude dormir. Me querían dar pastillas para tranquilizarme pero me negué. Fue muy feo.

—En Argentina se dice que su pareja, Marcelo Balcedo, tiene una fortuna valorada en US$ 30 millones y lo involucran con organizaciones criminales. ¿Qué dice al respecto?

—Lo que dicen de nosotros es mentira. Nos están declarando culpables de antemano, sin un juicio. Y sin pruebas. No puedo creer que a asesinos les pongan en la televisión o en los diarios solos las iniciales, y a nosotros que estamos siendo investigados nos hayan puesto con nombre y apellido y fotos. Violaron nuestros derechos. Después los de mis hijos. Mostraron todo. Como tenemos todo embargado no le podemos pagar nada a nadie. Las personas que me quedan son amigos que me ayudan. Con respecto a la fortuna de mi marido, debo decir que él siempre tuvo mucho dinero. No es algo que me hubiera llamado la atención. Siempre fue igual.

—La Fiscalía también acusa a su esposo de incurrir en ilícitos en su gestión en el Sindicato de Obras y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme) de Argentina.

—Debe demostrar eso. Morosoli me calificó de mala madre y de no tener una relación cercana con mis hijos. Usó ese eufemismo para decir que era una mala madre. Tiene el concepto de que la mujer debe estar en su casa y servir al marido y a sus hijos. Morosoli dijo a la prensa que no se retuvieron los documentos de identidad a mi hermana y de mis hijos. Hemos presentado una denuncia por la retención indebida de esos documentos. A mi hermana el día del allanamiento a mi casa le retuvieron el DNI. Está presa en Uruguay porque no le entregaron los documentos. Ella no figura en ninguna investigación. Con los convenios del Mercosur no entiendo cómo un país (Uruguay) puede retener a un ciudadano argentino indebidamente. Morosoli también dijo que mis hijos y mi hermana no tenían problemas de viajar. Primero, no están con los dos padres. Y segundo mi hermana tiene retenido el DNI. ¿Quién se hace responsable de eso?

—¿Cómo ve la situación donde dos países pujan por la suma millonaria que se les incautó en los cofres fort?

—Lo veo mal. Dos naciones abandonaron a tres niños. Una (Argentina) está dejando de lado a dos ciudadanos de nacimiento, tres menores y a mi hermana obviamente. Después Uruguay también actuó mal. Hace años que se sabía que estábamos en Uruguay. A las dos naciones lo único que les importa son los bienes.

—La Fiscalía considera que los autos de alta gama que poseía su esposo y usted estaban en Uruguay como contrabando. ¿Qué dice al respecto?

—No es así. Voy a iniciar acciones legales porque ha dicho (Morosoli) cosas que no son ciertas. Todos esos vehículos de patente argentina ingresaron por Buquebus.

—La Fiscalía también incautó animales y aves exóticas en el "Gran Chaparral".

—No era un zoológico como dijo la prensa. Es un tambo muy grande que tenía algunos animales. Eran tres llamas, aves. Se venden y se compran en Uruguay.

—El juez federal argentino Ernesto Kreplak solicitó la extradición de usted y su esposo por lavado de activos.

—Todo esto comenzó con el juez Kreplak. El magistrado nos acusó porque el diario de mi pareja (Hoy de La Plata) publicó una investigación en contra del hermano del magistrado, Nicolás Kreplak. Esa es una de las cosas que estamos tratando de demostrar en la audiencia de extradición. Por esa investigación hoy está procesado el hermano del juez Kreplak. Está demostrado que ese juez ingresó a dedo. Pero se hace oídos sordos a lo que decimos en el juicio de extradición. Hay mucho tira y afloje de poderes. Nos informaron supuestamente que la extradición va a salir, pero antes hay que arreglar las cosas aquí.

—En la audiencia de formalización, Morosoli dijo que se incautó un sobre con la leyenda: "Por si me pasa algo". ¿Estaban amenazados de muerte?

—Esos dos sobres son dos cartas que escribí de mi puño y letra cuando fui dos veces de viaje con mis amigas. Yo jamás había salido sin mis hijos. Eran dos cartitas de amor de lo que tenían que ser cuando fueran grandes. Realmente amo tanto a mis hijos que tengo miedo que me pase algo.

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