El 20 de diciembre, un vendaval afectó estructura del local

Padres molestos porque escuela sigue sin reparar

A más de cuatro meses del violento vendaval del 20 de diciembre pasado que castigó esta zona del territorio nacional, los padres de alumnos de la escuela 111, barrio La Estiva, ven con dolor que el edificio sigue igual que en aquella triste jornada. Pese a las promesas realizadas, nada ha cambiado.

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Edificio sufrió voladuras de techos, entre otros daños. Foto: F.Fernández.

En aquella ocasión, el fuerte viento afectó la estructura del centro educativo, constatándose voladura parcial de techos.

Padres de alumnos de 5º y 6º año comentaron a El País que las clases se dictan en el salón comunal del conjunto de viviendas que está en inmediaciones del centro educativo. A la hora del recreo, desde la escuela llevan leche para darle a los niños.

Los padres comentaron, con dolor, que "a la fecha todo sigue igual, los muebles se están deteriorando", estos salones están aislados, con un precinto de bomberos que impide acceder a los mismos.

ANTECEDENTES.

En enero de 2013, las escuelas 120 y 5, fueron afectadas por incendios intencionales.

En virtud de que Primaria estuvo seis meses sin reparar los salones, la intendencia, previo acuerdo con el Codicen, se hizo cargo de la refacción y en un mes, culminó los trabajos para felicidad de niños, maestros y padres.

Poco después de un mes de haberse iniciado las obras en las escuelas incendiadas en enero, el entonces intendente de Rivera, Marne Osorio, entregó a la inspectora departamental los salones de las escuelas 5 (y 134) y 120 (y 145) reparados.

Los arreglos de esos centros educativos demandaron una inversión de $ 800.000, "que todavía no sabemos cuándo y cómo nos va a pagar la ANEP", aseveró en aquella oportunidad el jefe comunal. Hasta diciembre del año pasado, todavía le debían dinero.

Osorio —vecino del barrio donde están las escuelas— también les entregó juegos por "$ 100.000 para que los niños hagan ejercicios durante el recreo", aseveró.

De esa manera, la Intendencia puso fin a la angustia de padres, alumnos y maestros, que durante seis meses fueron rehenes de la burocracia a la espera de que se arreglaran los salones incendiados por vándalos.

Ambas escuelas albergan otro centro educativo, en el caso de la 5, por la mañana tiene su sede la 134. En tanto, la 145 ocupa el contra turno de la escuela 120.

Para Osorio, se avanzó en pos de la meta varias veces planteada de transferir a los gobiernos departamentales "la ejecución de pequeñas obras, que sin embargo, son trascendentes para el normal desarrollo de los cursos".

Un gasto que fue observado

El intendente de Rivera sabía que el Tribunal de Cuentas observaría el gasto, pero expresó su tranquilidad "porque solucionamos un problema que por la pesada burocracia no se logró resolver en tiempo y forma", sentenció. Después, la comuna se hizo cargo de la reconstrucción del muro del liceo 1, derribado por un vendaval.

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