DANIEL RODRÍGUEZ OTEIZA

Optimismo, pasión y amistad

La política fue su gran pasión, pero también lo fueron el periodismo y el turf. Valoró la amistad por sobre todo.

"Una persona optimista y con ideas innovadoras ve una oportunidad cada día y ante cada dificultad", decía Winston Churchill. La frase, que describe una actitud vital, parece hecha a la medida de las caracerísticas que definieron la personalidad de Jorge Batlle a lo largo de su trayectoria, tanto en la política como en el periodismo, y en su actitud para abordar cada jornada, con renovada esperanza.

Así actuó en octubre de 1972, en las puertas de Acción —el diario que había continuado y realzado como legado de su padre, Luis Batlle Berres— al ser detenido por el Ejército, porque pocos días antes había denunciado que la democracia y la libertad en Uruguay estaban en camino de ser conculcadas. Al despedirse de un grupo de periodistas del diario, les encomendó la tarea de seguir la labor con el enfoque profesional de siempre, porque volvería pronto.

Al día siguiente que quedó en libertad, después de dos meses de prisión, volvió al diario con inalterado entusiasmo y alegría como si no hubiera pasado por un periodo de adversidad, aunque sabía que su privación de libertad había abierto un tiempo oscuro para el país. El despacho que tenía en Acción volvió a convertirse en un centro de reuniones políticas y de contacto con amigos. Había un desfile incesante de visitantes a los que pedía opinión y escuchaba con atención porque se nutría de diferentes perspectivas.

Cuando las actividades políticas le impedían concurrir a la sede del diario, situada en la calle Camacuá, llamaba por teléfono a la redacción y le pedía a un periodista amigo que le tomara el editorial y otros artículos para la página de opinión. Si le sugerían que una idea quedaba mejor expresada de otra manera, la aceptaba sin vacilar. Aprovechaba para preguntar las novedades del día aunque, en realidad, estaba mejor informado que todos.

Si bien la política fue su gran pasión, el periodismo fue el otro foco de muchos años de su vida. El optimismo y la alegría que lo impulsaban, le llevaron a hacer una renovación total de Acción —edificio, rotativas, sistema de preimpresión y diseño— ocho meses antes del golpe de Estado de junio de 1973. El día que se produjo la fractura institucional, dio instrucciones para hacer una gran edición reflejando la gravedad del momento. Escribió un editorial titulado Golpe de Estado, que determinó que solo pocos ejemplares pudieran llegar a la calle, ya que los mandos de las Fuerzas Armadas impidieron la salida. Fue el final de Acción. Pese a los obstáculos que le crearon las autoridades, pagó todo lo que correspondía a cada empleado.

Su apartamento en Bulevar España fue centro de reunión con dirigentes políticos y amigos. Estaba proscripto y perseguido. Por ello, el encuentro cuando cumplió 50 años tuvo signo político, además de ser expresión de amistad. Les dijo a todos que verían el retorno a la democracia.

Política y turf fueron dos de sus pasiones. Conocía en detalle las líneas paternas y maternas de cada pura sangre. El vínculo de los dos queda expuesto en los diálogos con amigos con los que se reunía en el antiguo Hipódromo de Maroñas. En los primeros días de octubre de 1980, después de haber estado ausente varios fines de semana porque hacía campaña en el interior para que triunfara el "No" en el plebiscito constitucional, le comentó, con sonrisa de satisfacción, a dos amigos: "Ya que estamos en el hipódromo, se los digo en términos turfísticos: ganamos de galope". Y, así fue.

En las campañas electorales —como fue el caso de la última en 1999— buscaba la visión de amigos sobre la chance que tenía de ganar. Podía gustarle o no lo que escuchaba, pero valoraba la opinión. En su periodo en la Presidencia, también llamaba a periodistas amigos para conversar, explicar una medida de gobierno o señalar —con tono didáctico y no de reproche— si una información estaba incompleta.

Pero, por sobre todo, cultivó la amistad. Pese a todas sus preocupaciones, siempre estaba atento a las dificultades que tuviera un amigo. Cuando se acercaba el golpe de Estado, le dijo a un periodista y a un fotógrafo que a Acción le quedaba poco tiempo y que se sintieran liberados para buscar trabajo en otro medio. "Los voy a ayudar y a seguir la labor de ustedes como lector crítico, aunque sé que tendrán éxito", les aseguró. Así lo hizo.

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