LOS PROBLEMAS EMPEORAN

Operativos abusivos para "cazar" a choferes de Uber

Interrogatorios y situaciones inéditas son denunciadas por los pasajeros.

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Conductores: denuncian que son perseguidos por inspectores. Foto: F. Ponzetto

Tanto en horas de la tarde como de noche, inspectores de tránsito de la Intendencia de Montevideo están saliendo a la "caza" de conductores de Uber, con operativos organizados que parecen no ajustarse a las leyes departamentales y nacionales, según el relato de varios usuarios de la aplicación estadounidense.

Los funcionarios municipales también llevan adelante prácticas en las que someten a interrogatorios a ocupantes de autos particulares, los hacen bajar del vehículo y en algunos casos, según los damnificados, inventan versiones para que admitan que los choferes trabajan para Uber.

La "cacería" de la Intendencia se centra en puntos neurálgicos: Parque Batlle, la zona de oficinas próxima a Montevideo Shopping y en boliches nocturnos, entre otros.

Cuando los inspectores creen que están ante un coche de Uber, inmediatamente activan un mecanismo para el abordaje. Inician una persecución de algunos minutos y encierran al vehículo.

En ese momento, comienza el interrogatorio: "¿Cómo se llama usted? ¿Qué está haciendo acá? ¿Quién es el acompañante? ¿Son amigos o familiares?". Y así durante varios minutos, según el coincidente relato de choferes de Uber y conductores de autos particulares a El País.

En el peor de los casos, los inspectores obligan a que los conductores y pasajeros se bajen de los vehículos, para interrogarlos por separado.

Testimonio.

Lara Cuadrado, una de las personas que narró su experiencia a El País, contó que la semana pasada "fui a buscar a mi esposo al trabajo, como voy casi todos los días, aproximadamente a las 19:00 horas. Queda detrás del Montevideo Shopping. Paré en la puerta con balizas esperando a que bajara y una vez que se subió arrancamos por Rivera hacia Luis Alberto de Herrera. Pero un poco antes de llegar a la Facultad de Veterinaria nos paran dos inspectores. Uno de ellos se acerca y me dice: Es una inspección de rutina, ¿tiene la libreta de conducir y la de propiedad?. Yo le entregué los dos documentos. Cuando me los devuelve, sin explicarme nada y sin haber cometido ninguna infracción, me pide que me baje del auto y comienza a hacerme preguntas sobre la persona que venía conmigo", relató la mujer.

"¿Quién es la persona que está en el auto? me preguntaron. Mi esposo, contesté. Pero para el inspector la respuesta no fue suficiente, y volvió a insistir: ¿Estás segura que es tu esposo?. Yo no daba crédito a lo que estaba escuchando. Sí, claro que estoy segura de que es mi esposo. El inspector, aún insatisfecho, replicó: ¿Y cómo se llama?, Andrés, contesté sorprendida", contó la mujer.

Una vez que terminó el interrogatorio, el oficial se dirigió a donde se encontraban el pasajero y el segundo inspector.

Ahora era el turno de Andrés, a quién le consultaron sobre la relación que mantenía con la conductora del coche y el nombre de la misma.

"Desconfiaban tanto de que fuera mi esposo que les tuve que preguntar si necesitaban que le diera un beso para que me creyeran, a lo que me contestaron que no era necesario, ya que eso no significaba nada", contó Lara, asombrada por lo que le había pasado. Luego de eso la dejaron ir.

El hecho ocurrió la semana pasada, pero según cuenta, los inspectores estuvieron en la zona de Luis Alberto de Herrera realizando operativos similares, por aproximadamente cuatro días. Otro denunciante aseguró que en las inmediaciones del shopping "han sacado ya como diez chapas" en el curso de los opeerativos.

"Creo que el proceder de los inspectores cuenta con varias irregularidades además de que exagera en cuestionamientos innecesarios a los que los ciudadanos no deberíamos estar sometidos", expresó Lara.

Confirmado: es Uber.

Otra situación similar vivió Facundo, quien habitualmente es usuario de Uber y pidió que no se lo identificara con su apellido.

El hombre se había tomado un Uber para ir al trabajo, ubicado también en la zona del Montevideo Shopping. Una vez que se bajó fue interceptado por un inspector, al igual que le sucedió al conductor del coche.

Le preguntaron a Facundo quién era el conductor del auto del que se acababa de bajar. El hombre dijo que era su padre, pero lo comenzaron a cuestionar tanto que finalmente admitió que no lo era.

Inmediatamente el inspector que a pocos metros estaba interrogando al conductor del vehículo le gritó a su compañero: "Confirmado, es Uber". Luego le sacaron la chapa del auto.

El inspector le había dicho al chofer que Facundo era funcionario de la Intendencia y que estaba contratado para "buchonear" a los de Uber. Ante esto, el conductor, creyendo lo que le decía el inspector, admitió ser de Uber y de ese modo fue que lograron multarlo y quitarle la chapa del auto, según el relato que hizo a El País.

Facundo nada tiene que ver con la Intendencia de Montevideo; tampoco con Uber, salvo que utiliza el servicio de transporte para ir al trabajo.

Un conductor de Uber, que pidió reserva de su identidad, coincidió con los relatos de colegas y clientes. "Te paran y no te preguntan lo que comiste por esas cosas de la vida; es claro que lo que hacen está totalmente apartado de la ley, lo que pasa que a ellos nadie los denuncia", aseguró notoriamente consternado por la situación.

Luego agregó: "Voy a seguir trabajando en esto".

Cámaras en autos para captar a los inspectores.

Cada vez más vehículos son detenidos por los inspectores, y luego de constatar que trabajan para la empresa estadounidense, proceden a retirarle la chapa del auto. Frente a esta situación varios conductores de Uber han decidido colocar una cámara GoPro o similar en el auto, con el objetivo de captar a los inspectores cuando los paran y los interrogan, ya que según los asesoró el departamento jurídico de Uber, los inspectores no tienen la potestad para realizar ningún interrogatorio a los conductores.

Creó empresa para trabajar pero igual le sacaron la chapa.

Nelson trabaja para Uber desde que la aplicación llegó a Uruguay en noviembre del año pasado. El 9 de diciembre, inspectores de tránsito de la Intendencia de Montevideo montaron un operativo frente al Hotel Radisson para atrapar a conductores de la aplicación. Nelson fue uno de los primeros en caer. Según contó lo multaron y le sacaron la chapa del auto porque "el pasajero estaba confabulado con los inspectores; el pasajero se bajó y fue directamente hasta donde estaban los inspectores y le dijo que yo era de Uber; más claro imposible".

Luego de ese operativo, por el que a Nelson le retuvieron la chapa del auto por más de dos semanas, decidió hacerse empresa y comenzar a pagar impuestos. El transportista contó que en el proceso para la inscripción de la empresa vivió "una verdadera pesadilla".

"La DGI me citó tres veces; me sentaban delante de una computadora y me decían que entrara con mi usuario y contraseña de Uber porque querían saber cuáles eran mis contactos. También me pidieron un detalle de mis cuentas bancarias, que les dijera la plata que tenía depositada y cuantos viajes había hecho para Uber", contó Nelson.

Luego de que el chofer se asesoró con abogados de Uber, no fue más a las citaciones que le hacía llegar DGI. Pero después comenzaron las intimaciones de BPS.

"Fue una persecución, pero por suerte me regularicé. Ahora el tema es que de nuevo me pararon y me sacaron la chapa", relató el conductor. El día que los inspectores de tránsito lo detuvieron, le hicieron un intenso interrogatorio a él y a su pasajera, la cual vivió momentos "de nerviosismo". "La pobre muchacha se puso tan nerviosa que salió del auto y se fue, los inspectores no me creían que yo tenía la empresa inscripta y cuando les mostré los documentos no sabían qué hacer, no entendían nada. Después de que hablaron entre ellos decidieron sacarle fotos a las facturas de mi empresa y al auto, y me quitaron la chapa", aseguró.

APLICACIONES Y LEGISLACIÓN.

Uber será legalizado en Chile.

Luego de haber transcurrido un año y medio desde la instalación de Uber en Chile y un tiempo después de Cabify, el Gobierno decidió enviar un proyecto de ley con el objetivo de regular y legalizar esas aplicaciones y no prohibirlas, como sí ha sucedido en España y Argentina. Los conductores de Uber y Cabify tendrán que cumplir con una serie de nuevos requisitos para poder brindar el servicio.

Se exigirá a todos los conductores de ambas aplicaciones contar con una licencia de conducir profesional, que podrán tramitar luego de haber conducido por tres años con una licencia "amateur". Esta condición era resistida por Uber, ya que señalaban que de esa forma se creaba una barrera de entrada, que no permitía que las personas pudieran unirse fácilmente para brindar el servicio, informó El Mercurio de Chile.

La propuesta también creará un registro de antecedentes penales para los conductores, con lo cual se busca evitar que trabajen personas con antecedentes penales. La norma, además, exigirá a Uber y Cabify cumplir sus servicios con automóviles de alta gama. Para determinar ese nivel, se formará una comisión que definirá la categoría. Asimismo, la ley creará un nuevo mecanismo de precios, que fija un cobro adicional por kilómetro recorrido y la eliminación del pago en efectivo que había empezado a funcionar hace poco más de un mes en Chile. Con todo lo anterior se busca que las dos aplicaciones se orienten a un mercado de mayor nivel de ingresos, que pague con tarjeta de crédito.

Uruguay en busca de la regulación.

En el caso de Uruguay, se ha presentado un proyecto de ley por parte del Ejecutivo con el objetivo de regular la actividad de las empresas que brindan sus servicios a través de las aplicaciones tecnológicas, como el caso de Uber o Airbnb. Al igual que Chile, —y a pesar de las presiones por parte de los taxistas—, la idea del gobierno uruguayo es regular las aplicaciones para que cumplan con todas las obligaciones impositivas y de seguridad social como cualquier otra empresa. Pero el proyecto de ley, presentado en abril de este año, desató una lluvia de críticas sobre todo desde la Cámara de Economía Digital del Uruguay (CEDU) y la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información (CUTI) por "inconsistencias jurídicas" y "de redacción" que se "contraponen a la Constitución". Luego de las críticas, el Poder Ejecutivo presentó una serie de modificaciones, que apuntan a que los organismos competentes en cada área sean los que regulen las actividades. En el caso de Uber, sería la propia Intendencia la que debería definir "por ejemplo si quieren el servicio, o qué requisitos deben cumplir para funcionar, de qué forma y con qué condiciones de seguridad para el pasajero, entre otras", explicó el director de Agesic, José Clastornik. A pesar de las discusiones y de las propuestas, luego de 5 meses, aún no se ha aprobado el proyecto de ley.

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