El mayor ausentismo se da en el turno de la mañana y durante el invierno

Ola de faltas de escolares sin justificado; pasan igual

Primaria y el sindicato advierten sobre un ola de faltas sin justificación de los alumnos de las escuelas públicas. Reconocen que no los hacen repetir pese a la gran cantidad de inasistencias.

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En 2013 el porcentaje de repetición fue de 13,40% en primer año y 1,43% en sexto.

"Los alumnos de la escuela uruguaya van, en promedio, 159 días, porque los papás los hacen faltar. De 180 o 183 días, tres o cuatro los pierden por los paros, pero la mayoría, más de 20, son porque van a la casa de la abuela, los llevan a las Termas, o se quedan en la casa porque hace frío", denunció en declaraciones a El País la directora general del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), Irupé Buzzetti.

"Nosotros en Uruguay no tenemos una regularidad de asistencia. Un niño enfermo puede faltar 10 días, pero no más de 20. El promedio de días de clase es bajo porque los padres no envían a sus hijos a la escuela. Y niño que no va a la escuela, niño que no está aprendiendo. Así que no le echemos la culpa a los maestros, la gente los manda a estudiar intermitentemente", insistió la jerarca.

El problema fue reconocido también por la presidenta de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu), Raquel Bruschera, quien sostuvo que "cuando un alumno falta mucho se trata de llamar a la casa para hacerlo volver".

La líder sindical dijo que en el turno de la mañana es cuando más niños faltan. "Esto es más que nada en el invierno donde está el tema del clima", señaló la sindicalista.

También crece el número de inasistencias en los grados más bajos. "De hecho donde más faltas hay es en Educación Inicial. Hay padres que todavía no entienden la importancia de ir a clases para los niños más chicos. Piensan que sólo van a jugar. Más allá de que nosotros intentamos de que los maestros de Inicial le muestren a los padres que hay un programa, que hay contenidos que cumplir, que vean que hay un proceso de enseñanza, las faltas son muchas", precisó Bruschera. El problema también se da porque en Educación Inicial no existe la repetición.

La sindicalista manifestó que muchas veces los mismos maestros van a buscar a los alumnos a las casas para que concurran a clase. "Una de las tareas del maestro comunitario es hacer un seguimiento de los niños con ausentismo: ir a los hogares, hablar con las familias, preguntar por qué el niño no va y hacer todo lo posible para reinsertarlo al sistema".

Sin límites.

Según explicó Bruschera no hay un límite de faltas. En caso de que su rendimiento sea bueno, los alumnos promueven igual sin importar el nivel de ausentismo.

"No se mide por cantidad de faltas. No es que faltan 20 veces y repiten. Si faltan tres veces sin presentar un justificado, al maestro le salta, a través del Programa Gurí, una alerta de inasistencia y se aplica el protocolo de ausentismo —a través del trabajo de los maestros comunitarios— para intentar que ese niño regrese a la escuela", dijo la líder de Ademu.

El Programa Gurí, por el cual se registran en un sistema único que une a todas las escuelas del país la cantidad de faltas por estudiante, se empezó a implementar en 2007 como piloto, y a 2011 ya se unieron todas las escuelas del país. Este funciona a través de las computadoras del Plan Ceibal. Y de los datos que de él se desprenden salieron los números de ausentismo que informó Buzzetti.

A septiembre de 2014, últimos datos conocidos, se habían suspendido en el pasado año 3.748 asignaciones familiares, correspondientes a niños de 5 a 12 años, por no ir a la escuela.

La cantidad de prestaciones suspendidas desde los 5 a los 17 años, fueron 15.166. Esto equivalía al 3% de todas las que se pagan. En 2013 se canceló el 6%, equivalente a 31.753 beneficiarios. Todavía el gobierno no decidió si en 2015 se hará el cruzamiento de datos y se suspenderá el beneficio a los que no envíen a sus hijos a estudiar.

El problema también golpea a Secundaria.

El presidente de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES), Emiliano Mandacen, dijo a El País que las faltas de los alumnos eran un problema, pero advirtió que éstas no eran por culpa de la desidia de los padres, sino que las realidades familiares de los alumnos a veces los llevan a no acudir a clases. Advirtió que en barrios de la periferia de Montevideo "hay alumnos que son como padres de sus hermanos más chicos", en el sentido de que tienen que cocinarles, irlos a buscar a la escuela y hacerse cargo de la casa. También precisó que hay estudiantes que no van porque salen a trabajar. De hecho, manifestó que en el liceo de Piedras Blancas "los sábados faltan chiquilines que se van a hacer feria". Mandacen trabaja en el liceo N° 13 de Maroñas, el que tiene los mayores índices de repetición. Él sostiene que los alumnos que no pasan son los que no asisten con asiduidad.

Problemas de conectividad frenan el Plan Ceibal.

La presidenta de la Federación Uruguaya de Maestros (FUM), Elbia Pereira, reconoció a El País que hay maestros que todavía no utilizan las computadoras del Plan Ceibal por problemas de conectividad. Los líderes de los sindicatos de Secundaria, en tanto, aunque dijeron que sí se usan, señalaron que desde el punto de vista pedagógico no está claro para qué sirven.

"Las computadoras del Plan Ceibal muchas veces se utilizan, y se utilizan bien. Eso es lo que dicen algunos compañeros. Otros reconocen que la dificultad sigue radicada en el problema de la conectividad. Hay muchos centros que todavía no tienen conexión", denunció Pereira a El País.

Pereira manifestó que "es difícil poder evaluar esa herramienta en su real dimensión, cuando hay escuelas en donde los alumnos no se pueden conectar".

Según las cifras de Ceibal, más del 90% de los centros educativos del país, de Educación Primaria y Secundaria, cuentan con conexión.

Desde la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES-Montevideo), en tanto, su presidente Emiliano Mandacen, manifestó que "sí se usan las máquinas" y que "nadie puede negar la importancia de las computadoras en el siglo XXI".

Sin embargo, Mandacen se mostró contrario al Plan al entender que no hay "lineamientos claros" y no se entiende "por qué y para qué es el Ceibal, ni qué tipo de educación queremos dar valiéndonos de la herramienta".

Desde la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), José Olivera, reconoció a El País que "en líneas generales los profesores utilizan las máquinas del Plan Ceibal", pero dijo que "en educación media todavía hay un gran bache, generado por la inclusión de un elemento tecnológico sin una discusión sobre cómo utilizarlo desde el punto de vista pedagógico".

Los gremios de la educación piden 6% del PBI para la ANEP y la UdelaR, y esto no incluye al Plan Ceibal.

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