Viaje al Hospital Escuela de Veterinarios

Nuevo quirófano para caballos entre los mejores de la región

Hasta hace un mes operaban arriba de un carro con rueditas y colchones.

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Un guinche y asistentes llevan al equino al quirófano.

La próxima semana volverá a estar habilitado el moderno quirófano para equinos del centro hospitalario de la Facultad de Veterinaria. Se había inaugurado el pasado 6 de noviembre pero a menos de un mes hubo que clausurarlo para refaccionar unas puertas de hierro. Una yegua salió de los efectos de la anestesia antes de lo presumido y empezó a corcovear y patear lo que tenía más cerca.

El reciclaje del quirófano supuso un trabajo en equipo mayúsculo y paciente, que lo ubicó a un primer nivel en Latinoamérica. La mesa de cirugía hidráulica adquirida permite soportar a caballos que rondan los 700 kilos y toros de unos 900 kilos. En tanto la altura de esa cama puede modificarse favorece la acción de los cirujanos, bajándola por ejemplo para operar el carpo (o mal llamada "rodilla") ya que el animal está en posición decúbito dorsal, con las patas hacia arriba.

"Antes, si uno tenía que hacer una cirugía de abdomen debía estar agachado todo el tiempo, y son cirugías que llevan un rato largo. La nueva cama da tranquilidad al cirujano y también a los ayudantes, y aporta a los estudiantes un mejor campo visual", explicó a El País el director del hospital veterinario, Carlos Soto.

Los animales ingresan a un nuevo box de derribo que está al frente del quirófano y cuenta con paredes acolchadas y piso de goma antideslizante.

Allí se les inyecta un preanestésico para que se desplomen lentamente, bajo el cuidado de los asistentes. Cuando el animal queda acostado le colocan en las cuatro patas unos trabones y con un guinche (que soporta una tonelada y se llama polipasto) es elevado, bien anestesiado, a un metro y medio del suelo. Después se lo transporta hacia el quirófano.

Operaciones.

A pesar de sus patas delgadas, los caballos soportan muy bien el levantamiento, que no es brusco sino gradual.

"Se debe ser muy delicado con la cabeza del animal mientras se traslada hasta la cama y no bien ya es ubicado sobre ella. Hay que prevenir que no se golpee o hasta se baje. Al estar anestesiado, el peso de la cabeza es como un peso muerto. Si tuviese una lesión en alguna pata, dependiendo a qué altura se encuentre la misma, se puede pasar una faja ancha por debajo del animal, se lo engancha por los hombros o la pelvis", sostuvo el profesor Carlos Soto.

Si bien la mayor parte de los animales operados son caballos, el flamante quirófano permite hacer cirugías a vacas lecheras o toros.

Por año se opera a más de 150 animales, entre ellos a todo tipo de equinos: los de carrera, de raid o enduro, de salto, de polo, de andar o de trabajo, incluidos los que tiran de los carros de los clasificadores de basura. En general su traslado hasta el hospital veterinario corre por cuenta de los propietarios aunque hay casos registrados de mediaciones efectuadas por ONG dedicadas a la protección animal.

"Los caballos de carrito tienen una patología común: problemas digestivos, cólicos abdominales, en razón de los lugares en donde comen, que en un 70% son basurales. Comen bolsas de nylon o hilos y piolas que provocan las obstrucciones intestinales", afirma Soto.

Nuevas técnicas.

A los caballos se les efectúa además desde artroscopias hasta suturas de diversa especie, cesáreas o colocación de tornillos en casos de fracturas.

"La cirugía ha mejorado, y también el tratamiento; hoy se inoculan células madre en caballos de salto que tienen lesiones a nivel tendinoso, se sigue avanzando en eso pero ya viene dando buenos resultados. La adquisición de nueva tecnología es primordial para nosotros porque estamos enseñando medicina veterinaria, es un hospital escuela. Hay que estar al día con las nuevas técnicas" comentó Carlos Soto.

Antes de construirse el nuevo block, que cuenta también con dos nuevas mesas auxiliares para instrumental de acero inoxidable y dos sets de luces "cialíticas" con lámparas LED, el box de derribo de los animales estaba afuera de la zona del quirófano. "El animal caía sobre una camilla con cuatro ruedas comunes, con unos colchones, y los asistentes y cirujanos la iban empujando. Hasta había que sortear una curva, era molesto y se necesitaban ocho personas. Se operaba arriba de ese carro y luego había que volver a transportar al animal a la zona de derribo. Era peligroso", recordó Carlos Soto.

Los caballos y las mascotas.

En Uruguay, el otro quirófano de equinos se ubica en el Servicio Veterinario y de Remonta del Ejército Nacional. En el hospital de la Facultad de Veterinaria quedó inaugurado también un antequirófano de pequeños animales, perros y gatos, una sala de vestuarios y de instrumental. Se hizo en el viejo espacio en donde estaba el box de derribo de equinos. Lo recaudado por la suma de los actos quirúrgicos es lo que permite el mantenimiento de los equipos y del centenario edificio universitario.

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