LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN SOBRE EL CASO WOLLENSAK

Nuevas pistas en crimen del gurú

Juez Seijas se expide hoy sobre ocho detenidos, entre ellos dueño de la chacra y policías.

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Policías de Los Cerrillos custodian la chacra. Foto: Darwin Borrelli

La chacra del gurú alemán asesinado se veía ayer inhóspita. Una camioneta policial estaba semioculta detrás de un brazo del monte lindero al río Santa Lucía. Dentro del vehículo, varios policías de Los Cerrillos montaban guardia para evitar que intrusos ingresasen al inmueble.

Los dos caseros de la chacra que perteneció a Arno Wollensak fueron detenidos en la noche del miércoles 5 y trasladados al juzgado penal de Atlántida, cuyo titular es el juez Marcos Seijas.

"Estamos montando guardia para que no se meta nadie", dijo a El País una agente de la seccional de Los Cerrillos.

Desde la mañana de ayer, ocho personas declaraban en calidad de indagados en el juzgado penal de Atlántida por el caso. Todos ellos, de una manera u otra, están relacionados con la transacción supuestamente irregular de la propiedad de Wollensak ubicada contra el río Santa Lucía. En 2015, Wollensak pagó por ella cerca de US$ 450.000. Hoy vale casi el doble.

Entre los ocho detenidos, se encuentra el actual poseedor de la chacra, además de los caseros, y también hay tres policías y dos profesionales que participaron en el negocio.

Uno de los indagados declaró en el juzgado que Wollensak recibió US$ 40.000 en efectivo como "seña" por la chacra. Según ese testimonio, Wollensak y el comprador firmaron un boleto de reserva.

El gurú alemán le dijo a su contraparte que viajaría a Brasil con sus dos mujeres y que, a su regreso, cerrarían el negocio. Este acuerdo habría sido realizado el 10 de agosto pasado.

El cuerpo de Wollensak apareció esposado y atado en la playa de La Floresta 18 días más tarde.

Otra línea de investigación apunta a los contactos que armó Wollensak dentro del Penal de Libertad cuando estuvo preso por uso de documento falso. Uno de los sospechosos es un delincuente que se hace pasar por policía.

En la mañana del miércoles 5, varios policías recorrieron las seis hectáreas de campo de la chacra buscando los cuerpos de las dos mujeres desaparecidas, Julie Ravel y Ursula Frei.

Una de las hipótesis de la Policía es que las dos mujeres fueron enterradas dentro del monte de árboles autóctonos de la chacra, que bordea las orillas del río Santa Lucía. Es que no hay testigos que vieran a Wollensak y a las mujeres irse de la finca en su camioneta Mercedes Benz.

La investigación judicial tiene como punta de lanza la venta de la chacra de Los Cerrillos.

El 30 de agosto de este año el juez Marcos Seijas interrogó a los dos escribanos a quienes el fallecido pidió asesoramiento para poder registrar formalmente sus bienes con su verdadera identidad.

El penal.

Hasta el momento, las preguntas de los investigadores a los testigos apuntaban a la presencia de personas extranjeras en la chacra o en las inmediaciones. Inquirieron sobre si habían visto o no camionetas lujosas y autos de alta gama con matrícula brasileña en las inmediaciones. A algunos vecinos llegaron a preguntarles si habían escuchado música brasileña a alto volumen en la chacra de Wollensak.

En las últimas semanas las investigación policial comenzó a centrarse cada vez más en lo que ocurrió en el módulo del Penal de Libertad conocido como "La Piedra".

Allí Wollensak estuvo recluido cuatro meses pese a que había sido encarcelado por un delito menor: falsificación de documento público. Su esposa también estuvo presa por el mismo delito.

En octubre de 2015 quedó en libertad. A los vecinos Wollensak dijo que no lo pasó nada bien en la cárcel. Que recibió amenazas. Sin embargo, los investigadores policiales tienen otra visión: enseguida se hizo amigo de narcos extranjeros alojados en el módulo "La Piedra".

El móvil del asesinato del gurú alemán aún no está muy claro para los investigadores. Sin embargo, otra línea de investigación apunta a que participó de un eventual negocio con delincuentes y luego no cumplió su parte o estos lo mataron tras robarle dinero. "Colocarle una capucha en la cabeza y ponerle una cinta cubriéndole la boca fue solo para despistar. Los asesinos buscaron que se creyera que se trataba de un sicario extranjero", dijo a El País una fuente del caso.

La Policía también maneja la probable vinculación de prestamistas con el crimen.

Tras ser procesado con prisión, las cuentas bancarias de Wollensak fueron congeladas. Cuando el gurú alemán salió en libertad, no pudo retirar el dinero de las mismas. Ante sus vecinos, Wollensak se manejaba como un hombre acaudalado y culto. Sin embargo, por razones desconocidas el gurú se desfinanció.

La Policía busca la camioneta Mercedes Benz de Wollensak, valuada en unos US$ 100.000. También desapareció una camioneta de origen chino de doble cabina, cuyo valor de mercado ronda los US$ 12.000. También falta un tractor Massey Ferguson, último modelo, valorado en US$ 40.000. Sí quedó en el galpón del gurú alemán un viejo tractor Fiat.

Candados.

Parador Tajes queda a 51 kilómetros de Montevideo. Sin embargo, parece que estuviera en un lugar perdido del campo. La sensación de lejanía se debe a dos razones: una ruta secundaria repleta de pozos y rodeada de tierras sembradas, y un denso bosque de eucaliptus propiedad del Banco de Seguros ubicado a tres kilómetros antes del portón de la casona de Tajes.

El día soleado y con densas nubes no aparta la inquietud del visitante a la zona. Al contrario. Revelan que en Parador Tajes hay una historia sin cerrar, un crimen dantesco que aún no tiene solución judicial.

En un radio de tres kilómetros, Wollensak tenía varios vecinos con quienes mantenía una relación amistosa aunque distante.

De una u otra forma, todos ellos fueron afectados por el crimen.

Al final del camino donde está ubicada la chacra de Wollensak, la propietaria de un enorme chalet le dio una orden terminante a su casero: "No abra el portón para nadie, no quiero pescadores, tampoco monteadores".

El casero del chalet ya fue a declarar tres veces ante el equipo de investigadores y una vez ante el juez Seijas.

El vecino de Wollensak, un empresario suizo retirado, también fue a declarar. La entrada a su chacra siempre estuvo abierta. Ahora tiene en el portón una cadena gruesa con un enorme candado.

A unos 300 metros, vive otra familia muy amiga de Wollensak y de su esposa. Al caer la noche, la mujer llama a su esposo para que regrese a la casa porque teme quedar sola.

Wollensak no podía vender sus propiedades.

La investigación del homicidio del gurú alemán Arno Wollensak apunta a todos los negocios que la víctima realizó en Uruguay desde 2007 hasta su muerte: la compra de dos campos en Lavalleja y la chacra en Los Cerrillos. El juez del caso, Marcos Seijas, citó a los profesionales que participaron en las transacciones de esas propiedades, que no podrían ser enajenadas porque fueron escrituradas bajo un nombre falso. Seijas buscó también reconstruir las relaciones que Wollensak tenía con sus vecinos que residen en Los Cerrillos (Canelones).

Un asesinato atroz e inédito.

El domingo 28 de agosto de este año, el cuerpo del gurú alemán, Arno Wollensak, fue encontrado por una persona que paseaba por la arena del balneario La Floresta. Tenía las manos esposadas a la espalda; una capucha con un precinto negro apretándole el cuello; cinta plástica tapándole la boca y las piernas atadas a la altura de los tobillos. La primera hipótesis que se barajó fue que el cuerpo había sido tirado desde un barco en alta mar. Otra hipótesis analizada por el juez penal de Atlántida, Marcos Seijas, es que Wollensak pudo haber sido ultimado en la chacra de Los Cerrillos, trasladado en una embarcación desde el Santa Lucía hasta el Río de la Plata donde el cuerpo fue arrojado, y una sudestada lo devolvió a la costa.

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