El Enfoque

Novick, el nuevo villano

Hasta hace unos días, en el Partido de la Concertación marchaba todo fenómeno. Sus tres candidatos Álvaro Garcé, el blanco, Edgardo Novick, el de perfil independiente, y Ricardo Rachetti, el colorado, hacían campaña cada uno por su lado. 

Lo que había era, esencialmente, una especie de pacto de no agresión. ¿Qué cambió ahora para que Novick se haya convertido en el villano de la película y que reciba críticas directas de colorados y blancos? La respuesta está en los números de las encuestas. Completó el cuarto mes seguido en ascenso (14%), incluso superando a Garcé (12%), según Equipos.

Una medición de Cifra de estos días arroja que para los montevideanos en general la campaña de Novick es mejor que la de Garcé. Bordaberry aseguró este lunes que Novick "pesca" votos dentro del Partido Colorado y que no cumplió su cometido, que era traer votos de fuera, de la izquierda; que tiene detrás a los "viejos grupos pachequistas", como los de Guillermo Facello y Daniel García Pintos, y que eso dividió al partido. Sin embargo, al empresario no se le movió un pelo por las críticas.

Al contrario, tuvo una salida irónica en una entrevista con Darwin Desbocatti en la radio: dijo que le gusta pescar con su hijo Marcel en la playa Ramírez o en San Luis. Y cuando se puso serio afirmó que tiene en su movimiento gente colorada, blanca —"herreristas, wilsonistas", aclaró— de la 609 de Mujica, del Partido Socialista, aunque no tiene comunistas aún. El senador nacionalista Álvaro Delgado también cuestionó duro a Novick, diciendo que "juega al roba montón". Ayer, Novick reaccionó y en su cuenta de Twitter escribió que son "lamentables" las críticas en su contra. El clima, evidentemente, no es el de comienzos de la campaña. No quedan dudas. Tras la elección del domingo 10, donde seguramente no ganará la Concertación, Garcé seguirá su camino en el Partido Nacional, aunque su papel es algo que no está claro, Rachetti seguirá siendo el militante de siempre en el Partido Colorado, y ¿Novick?. No tiene orgánica partidaria, aunque está claro que su futuro dependerá de los votos que obtenga en la elección. Si le va bien, podría formar un movimiento en el Partido Colorado y, con un espacio ganado, tratar de revivir esa fuerza política. El tiempo dirá luego si sigue entusiasmado con la política. Pero hoy Novick es el blanco, aunque no nacionalista.

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