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Novick: "El FA está arriba porque piensan que Montevideo se arregla con ideología"

Las encuestas de intención de voto para las departamentales siguen dando al Frente Amplio como ganador en Montevideo, pero también a Edgardo Novick como el preferido por los votantes dentro del nuevo Partido de la Concertación.

Sea o no intendente, esta realidad transformará en pocos días a un empresario notorio en un nuevo líder político en la capital del país. Para Novick, las encuestas revelan que la gente “está votando por su ideología, por su camiseta”. A frenteamplistas, blancos, colorados e independientes, él les propone “dejar la camiseta partidaria” y “ponerse encima la de Montevideo”. Su mejor carta es la de ser un administrador con experiencia probada.


—¿Por qué cree que pese a que hay críticas notorias por la limpieza o el tránsito de Montevideo el Frente Amplio está al tope en las encuestas?

—Hemos recorrido muchísimos barrios con diferentes problemas. Le preguntamos a la gente si hay algo que está bien y nos dice que está todo mal. Pero sabemos por las encuestas que la mitad va a seguir votando (al FA) y no entendemos por qué se quejan. La gente está votando por su ideología, por su camiseta. Continuaremos diciéndole a la gente que trate de dejar su camiseta, la del Frente, blanca o colorada, y que se ponga encima la de Montevideo. Le decimos que nosotros queremos cambiar Montevideo, que vote por una buena gestión, por una buena administración. Si piensan que todo está mal ¿por qué no cambiar? ¿No será que la gente ya está cansada, que (la IMM) no está organizada, que no hace nada bien? Nos sorprende porque toda la gente piensa que está todo mal hecho y aun así sigue votando.

—¿Y por qué cree que los partidos tradicionales han perdido adhesión en esos barrios donde la gente está tan mal?

—Es increíble lo que ha pasado en los barrios periféricos. En 2005 había 332 asentamientos y ahora, diez años después, hay 437; con diez años de bonanza económica y diez años de bajo desempleo. Y seguimos siendo 1.300.000 personas. La gente que se queja porque vive en el barro, en las aguas servidas, en muchos casos sin luz, en lugares donde está lleno de ratas, está desintegrada, ha estado desamparada. Estamos viviendo la desintegración y la inseguridad. Todas esas personas no se sienten partícipes de Montevideo, se sienten diferentes, excluidas. Es un grave problema que tenemos en Montevideo, creo que se ha desatendido, y tal vez los partidos tradicionales no se hayan preocupado mucho. Pero el crecimiento de los asentamientos es desde hace diez años.

—La última encuesta de Equipos lo coloca a usted en la Concertación algo por encima del nacionalista Garcé y muy despegado del colorado Rachetti ¿Es un mensaje de la gente hacia los partidos tradicionales?

—Lo que observo de esta última encuesta es que el Partido de la Concertación ha crecido (de 26% a 30%). Y eso es lo destacable, los tres candidatos estamos marcando más y el Partido de la Concertación está logrando el porcentaje que queríamos cuando estábamos por arrancar. Creo que la Concertación ha tenido problemas de crecimiento, pero ha venido para quedarse, es algo que estaba pidiendo la gente. Por eso, miro las últimas encuestas con optimismo.

—¿Después de la elección se incorporaría al Partido Colorado al cual ya ha estado vinculado?

—He estado indistintamente votando blancos y colorados, lo que quiero es seguir y dentro de cinco años postularme de nuevo si no me toca esta vez. Pero falta mucho, la vamos remando y me tengo mucha fe para poder llegar. Si no pasa, vamos a seguir intentando, pero además, vamos a tener ediles, vamos a seguir trabajando con ellos cerca de la gente y controlando a las nuevas autoridades.

—En 2005 Bordaberry obtuvo un impulso muy fuerte como candidato a la Intendencia. ¿Ve una analogía? Usted se podría posicionar en pocos días como un líder de la oposición…

—Ingresamos en esta actividad porque nos gusta hacer cosas por la ciudad, tenemos un sentimiento de gratitud hacia Montevideo, porque todo lo que hicimos lo hicimos dentro de esta ciudad. Yo estoy agradecido por lo que Montevideo hizo por mí y por mi familia y ese sentimiento lo quiero expresar haciendo cosas por la ciudad. Donde me siento cómodo es en la administración, en la gestión, es lo que he hecho toda mi vida. Yo no me siento ni blanco ni colorado, me siento de los dos, pero no estoy pensando en política, estoy pensando en Montevideo.

—Ha presentado una propuesta para exonerar el Impuesto de Puerta a los jubilados de menores ingresos. ¿A cuántas personas abarca y cómo lo va a financiar?

—Creemos que esto va a beneficiar a más de 100.000 jubilados y pensionistas que ganan hoy menos de $ 30.000, eso da un entorno de US$ 800.000 mensuales. Se financia solamente con el 3% menos de empleados. Queremos disminuir el presupuesto de la Intendencia en remuneracio- nes: hoy tiene el 52%, son unos US$ 300 millones. Tiene 9.000 empleados, que son muchísimos. Hay que hacer una gran reforma tecnológica, digitalizar toda la Intendencia, modernizarla. Barcelona, que es una ciudad más importante y más grande que Montevideo, se maneja con 6.000 empleados. Montevideo perfectamente se puede manejar con muchos menos. Nuestra idea no es sacar empleados, pero sí no reponerlos. Normalmente en una empresa de esta magnitud y con tantos años, entre los que se retiran, cambian de trabajo o se jubilan, estamos hablando de un 4% o 5%. Si en la Intendencia no reponemos esta cantidad de gente, estamos hablando de entre 400 y 500 personas por año. Esto es una señal de que con el ahorro que vamos a hacer, vamos a invertir en nuevas obras en la ciudad y también en beneficiar a los necesitados.

—¿Es consciente que este tipo de medidas lo pueden enfrentar con Adeom? ¿Usted es de los que sostiene que en la Intendencia existe un cogobierno entre la administración y el sindicato?

—Yo tengo mucha fe para negociar con Adeom, toda mi vida he negociado con gente, tengo muchísimos empleados. Hay muchos días para negociar, para ver qué comodidades le puedo dar al empleado. Después de negociar con ellos, soy la persona más firme y más exigente. Yo tengo que defender los derechos de todos los montevideanos, que son 1.300.000, que pagan sus impuestos y merecen que les devuelvan su dinero con servicios. Eso no se está haciendo. Creo que después de negociar, ellos no me van a pedir lo que no merecen.

—¿Qué hay que atacar primero, la basura o el tránsito?

—Es increíble la mugre que hay en las calles y ni que hablar si uno sale a las zonas periféricas. En los asentamientos viven en un basural, arriba del barro o con aguas servidas. Sanitariamente, el tema es urgente. Yo creo que hay pocas ciudades que tengan el nivel de basura que está teniendo Montevideo. El tema del tránsito también es urgente. En 2005 había 250.000 autos y diez años después hay 500.000. ¿Han pensado todo lo que ha cobrado la Intendencia por patentes? ¿Cuánto más está cobrando? Además de todas las multas, que es para lo que ponen a los inspectores. ¿Qué han hecho? Tenemos el doble de autos y la Intendencia no ha hecho nada. Son las mismas calles, las mismas avenidas, semáforos, obras… ¿Dónde está la plata que damos todos en impuestos? ¿Qué han hecho con el dinero de todos los uruguayos?

—¿Qué haría con el Corredor Garzón? ¿Lo eliminaría para ir hacia una avenida ancha?

—Los comerciantes y vecinos de Garzón sufrieron muchísimo con esta obra, que además de estar muy mal hecha, se hizo donde no había necesidad. Es un error enorme que ha tenido esta Intendencia y la fuerza política, primero al poner a una intendenta que no tenía capacidad para hacerlo, por más que tenga buena disposición. Y después esa intendenta (se equivocó) al elegir a la gente para llevar a cabo estas obras de más de US$ 100 millones. Hay gente que no estaba capacitada para hacer eso, tiraron la plata de los uruguayos tanto en el Corredor Garzón como en el Corredor General Flores, en los que se gastaron casi US$ 150 millones. ¿Voy a hacer sufrir de nuevo a los vecinos y a los comerciantes que bajaron las ventas un 50% haciendo más obras? Para mí, esto es una cosa que está tan mal hecha que hay que dejarla así.

A 15 días de ser un líder político en Montevideo.


Según las encuestas, dentro del Partido de la Concertación Edgardo Novick está posicionado levemente por encima del nacionalista Álvaro Garcé y muy distanciado del colorado Ricardo Rachetti. Más allá del resultado electoral, en la Junta Departamental tendrá el mayor número de ediles después del Frente Amplio, o la misma cantidad que el Partido Nacional. Nada mal para un outsider y un empresario que a partir del 10 de mayo se transformará en un líder político en Montevideo.

Edgardo Novick nació en Montevideo, es hijo de Rita Varela y de Héctor Novick, un matrimonio de origen humilde. Cursó estudios en escuela pública Franklin Delano Roosevelt y trabajó desde los 14 años como feriante.

Dedicado al negocio de la ropa y calzado deportivo, es propietario de varias tiendas como: La Cancha con 5 locales, el restaurante La Mostaza, After Hotel y del Nuevocentro Shopping. También fue dueño de Don Peperone, firma que vendió.

Es socio y amigo de Carlos Lecueder (administrador de varios shoppings) y de Juan Salgado (presidente de Cutcsa).

Es hincha de Peñarol, donde juegan dos de sus hijos.

Afirma que no tiene secretaria ni oficina porque considera clave y le gusta estar "en la calle", recorriendo sus negocios y en contacto con sus empleados.

"Toda la vida recorrí Montevideo y siempre me gustó hablar y escuchar a la gente, desde que estuve en la feria hasta cuando vendí ropa o ahora con mis tiendas", contó Novick a El País.

"Mis amigos me dijeron: no te metas que te va a caer la DGI".


—¿Cómo evalúa el nivel de la campaña? Usted ha sido objeto de críticas de parte del expresidente José Mujica...

—Iniciamos esta campaña tratando que fuera sin agravios, como es nuestra vida y como somos siempre. Pero tampoco nos gusta que nos agravien y lo que hemos hecho es responder. Ese es el caso del señor Mujica, que creemos que se equivocó de persona o que no estaba informado cuando dijo que yo no conocía la pobreza. Yo vengo de barrios y de familia humilde, conozco perfectamente los barrios y lo que es vivir en humildad. Pero conozco también ese Montevideo que conocimos todos, el que estaba en un país de oportunidades donde queríamos progresar y teníamos derecho a hacerlo. Lo que sí puedo decir, y ahí no le doy la derecha a nadie y menos a Mujica, es que he trabajado toda mi vida, he hecho aportes importantes al BPS toda mi vida. Por eso creo que se equivocó. Después salieron a decirnos (a los candidatos de la Concertación) "payasos", otro agravio. Y ahí fue cuando le dijimos a Mujica que él era un payaso mal hablado, porque se subía al tablado y hacía reír a la gente, como vimos que todos ser reían. Es normal y es justa —ya que la población no tiene derecho a ver debates entre los candidatos— la confrontación de ideas, lo cual no es agravio. Es bueno que la gente se informe sobre quién es cada persona. El montevideano, al votar, tiene que ver quién está más capacitado para gestionar, a quién le cree y a quién no.

—¿Es cierto que una vez que se formalizó como candidato le cayó la DGI a inspeccionar sus locales comerciales?

—Bueno (se sonríe)… cuando yo les comentaba a mis amigos que quería ser candidato a intendente me decían "estás loco, tu vida está buena así como está". Y yo les decía que quiero hacer cosas por la ciudad, que me siento con ganas y con fuerza. Y ellos me decían "pero te va a caer la DGI". Yo les respondía que en este país eso no pasa, pero después pasó. Vino la DGI y a los diez días tuvimos la visita del Ministerio de Trabajo.

—¿Fue una chicana política del gobierno?

—Hasta ahí no sabemos, puede ser una chicana o casualidad. Pero lo cierto es que la DGI tiene derecho a fiscalizar, está para eso. En otros países, en Europa, en épocas electorales hay un grupo de técnicos que fiscaliza este tipo de cosas, que las considera antidemocráticas. Por suerte el director de la DGI declaró que habían sido fiscalizadas un montón de empresas, que estaba todo dentro de la legalidad y que cada una reliquidó las diferencias, lo cual nos deja tranquilos.

—¿Financia su campaña solo con aportes personales?

—Sí, exclusivamente.

—¿Sacaría a los cuidacoches y limpiavidrios de las calles?

—Hay 1.800 cuidacoches regularizados y otros 1.800 sin regularizar. Hay que registrarlos y respaldarlos en su actividad, pero tienen que estar perfectamente registrados. Están las leyes pero la Intendencia no los cuida, no los regulariza, no los apoya. El cuidacoches tiene que tener un número para que uno pueda identificarlos. Los limpiavidrios sí, hay que sacarlos a todos, aunque ya quedan pocos.

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