EL “MANOTÓN” LLEGA A URUGUAY

Niños estrenan manitos en 3D

Emprendedor argentino fabricó prótesis a 15 chicos en el primer “Manotón” en Uruguay.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El movimiento de la muñeca es lo que permite abrir y cerrar la mano. Foto: F. Ponzetto

La vida de 15 niños y adolescentes cambió ayer; al menos por un año. A partir de ahora podrán agarrar un objeto o tomar un vaso de agua con cualquiera de sus manos, y realizar actividades que antes no podían.

"Ahora voy a poder agarrar un lápiz, ropa y mi pelo, agarrar un vaso, agarrar muñecas y también caravanas que necesite mi madre", contó con una sonrisa Naomi. Es que por primera vez, esta niña de 6 años, al igual que otros 14 niños y adolescentes uruguayos que nacieron con una malformación en una de sus extremidades, pasarán a tener sus dos manos, gracias a la iniciativa de un joven argentino de solo 21 años.

Gino Tubaro trajo por primera vez al Uruguay la "Manotón", una jornada solidaria en la que se crearon manos ortopédicas impresas en 3D. La iniciativa se llevó a cabo ayer en la sede de la Fundación TelefónicaMovistar, donde, durante todo el día más de 100 voluntarios de la Fundación, de Microsoft y de Medicina Personalizada, trabajaron junto al argentino, y a las familias de los niños para crear las prótesis gratuitas para sus extremidades.

La jornada comenzó a las 9 de la mañana con tres niños y una adolescente. A cada uno de ellos se le asignó una mesa junto a sus familiares y un grupo de voluntarios —que habían sido capacitados antes del evento—, donde a través de un instructivo se les indicaba cómo debían ser ensambladas las piezas de las "manos robóticas". Lo primero consistía en limar las partes para que luego encajaran unas con otras. Continuamente Tubaro recorría las distintas mesas —repletas de piezas 3D, pegamento, velcro y herramientas—, supervisando los trabajos y ayudando en los casos que lo necesitaran.

La idea del creador fue que el armado de la mano fuera un trabajo en conjunto que implicara tanto al niño, como a su familia y que no fuera únicamente "venir a buscarlas armadas y volver a sus casas", indicó Tubaro.

Cada mano robótica es única y fue diseñada e impresa a la medida. Foto: F. Flores
Cada mano robótica es única y fue diseñada e impresa a la medida. Foto: F. Flores

Ensamblado.

Los tiempos del armado de las prótesis variaron de acuerdo al caso, pero oscilaron entre las dos y las dos horas y media. La primera en tener su mano nueva fue Naomi.

"Esta prótesis va a ser un gran cambio. Primero que nada por la confianza que le va a dar, ya que antes siempre estaba escondiendo su mano. Y luego por las cosas nuevas que va a poder hacer y las cosas que va a poder agarrar que antes no podía", contó Mónica Nuñez, la madre de la niña. Más allá de esos beneficios, y de las cosas que pueda o no pueda hacer con su mano, su madre subraya que "el hecho de tenerla, ya es suficiente, y ya representó un gran avance" para su hija.

"Cuando mi madre me dijo que iba a tener una mano me puse muy alegrada y contenta. A Gino le dije muchas gracias cuando me puso la mano robótica y acá está", mostró orgullosa la niña. "Me gusta el color, es naranja, con rosa y negro", agregó con una sonrisa.

Operación invasiva.

Lucía tienen 15 años y nació con una malformación en su mano derecha. Fue una de las participantes de más edad que tuvo el Manotón. Antes de que existiera esa iniciativa, había consultado junto a su madre a algunos expertos sobre qué se podía hacer para mejorar su situación.

"Ya habíamos buscado por otros lados conseguir una prótesis o hacer algo. En uno de los lugares en los que consultamos fue en el Pereira Rossell, pero la opción no nos gustó. Era una operación muy agresiva, que consistía en sacarle unas partes de los dedos del pie para ponérselos en la mano. La intención era hacerle como una pinza y quitarle los cinco deditos chiquitos que tenía, que no se habías formado del todo. Y ella decidió no hacerlo, porque el problema también iba a ser qué hacía ella en el verano cuando usara sandalias", explicó su madre. Según cuenta, llegaron a Gino gracias a un familiar de ella, que cuando se enteró que iba a venir a Montevideo comenzó a mandarle mails. "Recién nos contactaron la semana pasada, así que fue muy emocionante, porque pensamos que no nos iban a llamar más", expresó la madre.

"Ahora estoy muy contenta", relató Lucía.

Tanto los familiares como los participantes del "Manotón" se mostraron de la misma manera frente a la iniciativa solidaria del argentino: felices y agradecidos.

"Estamos muy emocionados, sin palabras", expresó Rosario, la abuela de Priscila una niña de 5 años.

"Cuando le contamos a mi nieta enseguida nos dijo que ahora iba a poder andar en bicicleta, vestir a sus muñecas, que antes se le dificultaba, peinarse, hacerse una colita en el pelo y atarse los cordones", contó la abuela.

La prótesis.

Las manos "robóticas" son fabricadas con un material llamado PLA (ácido poli-láctico), que se hace a partir de recursos renovables como son el maíz, la remolacha, el trigo y otros productos ricos en almidón. Comúnmente es lo que se utiliza para las impresiones 3D. El costo de la prótesis completa es de entre 30 y 40 dólares.

Según Tubaro, la creación de la mano completa, puede llevar entre 8 y 12 horas. Por esa razón, desde Atomic Lab —la empresa fundada por el argentino—, le solicitan a aquellas personas que quieran tener sus prótesis, que manden con anticipación una foto con su muñón arriba de una hoja cuadriculada. De esa forma, pueden saber a distancia la medida que debe tener la prótesis, y pueden hacerlas con anticipación.

Cuando Tubaro y su equipo llegaron a Uruguay, ya traían impresas las distintas piezas que iban a componer la mano. Una vez en la capital, solo restaba que los niños, sus familias y los voluntarios, las lijaran para luego ensamblarlas. Pero al tratarse de un material no tan resistente, en algunos casos ocurrió que una pieza se rompió, por lo que fue necesario imprimirla en el momento. Esos contratiempos provocó que hubiera que esperar 40 minutos para que se volviera a imprimir la nueva pieza.

De acuerdo al los expertos, la prótesis que entregaron durante el evento duran aproximadamente un año. Eso se debe a que muchas piezas se pueden romper con el uso o deban ser cambiadas para adaptarse al crecimiento de las extremidades del niño.

Para aumentar su vida útil, Tubaro recomienda evitar la exposición prolongada al sol.

"La prótesis a los 60 o 70 grados se empieza a derretir un poquito y allí pierde un poco su funcionalidad, porque es algo mecánico", indicó Tubaro.

Cada prótesis es única y se imprimó a la medida de cada uno de los niños y adolescentes que participaron del evento. Su objetivo es lograr mejorar su calidad de vida.

RECONOCIMIENTO.

Premiado desde la edad de 13 años.

A lo largo de su corta vida, el argentino Gino Tubaro, ha ganado más de cinco premios por sus investigaciones y por sus inventos.

Cuando tenía 13 años, recibió un premio como "Mejor inventor", otorgado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. El galardón fue por haber presentado dispositivos sobre la seguridad en el hogar y mini robots. En 2010 fue el ganador de los "Juegos Olímpicos Inventivos".

En 2014 fue elegido como uno de los diez jóvenes más sobresalientes en Argentina por el TOYP (Ten Outstanding Young Persons), un programa internacional que entrega un reconocimiento formal a diez personas de entre 18 y 40 años, que se destacan por su excelencia en sus campos de trabajo, por sus logros personales, por su labor comunitaria y aporte a la sociedad.

A los 16 años, Tubaro comenzó a interesarse por la impresión 3D, y se ganó una beca para participar en un campamento de ciencias en Estados Unidos. A su regreso decidió armarse su propia impresora y comenzar a vender prototipos. Un día lo llamó la madre de Felipe Miranda, un niño con la mano amputada y le pidió si le podía fabricar con esa impresora una prótesis para su hijo.

Ese fue el puntapié inicial para comenzar —en 2014—, el emprendimiento que lo iba a llevar a ser reconocido por el presidente de Estados Unidos Barack Obama, durante un discurso en Argentina: Atomic Lab.

Con el dinero que ganó en el concurso de History Channel "Una idea para cambiar", compró 20 impresoras y los materiales necesarios para comenzar a hacer las prótesis, que ya entregó en Argentina y en Uruguay.

Según Tubaro, en el mundo hay más de 12 millones de amputados. Su intención es ayudar a la mayor cantidad de ellos, a través de las prótesis gratuitas.

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