JUSTICIA

Niña cuyo padre fue denunciado debe volver a España, pero bajo protección

La madre apeló y planteó el peligro al que se la expone si regresa a España. El tribunal de apelaciones confirmó el fallo parcialmente: la niña debe volver al país europeo pero su padre no podrá acercarse a ella ni a la madre en un radio de 500 metros.

El tribunal de apelaciones resolvió que la niña de cuatro años, víctima de violencia y presunta víctima de abuso sexual por parte de su padre español y traída al país por su madre uruguaya, debe ser restituida a ese país, pero será protegida.

En primera instancia, la Justicia había ordenado la restitución de la menor, haciendo lugar al planteo del padre. Pero la madre apeló el fallo y planteó que viajar sin ningún tipo de protección era exponer a su hija a un grave riesgo y revictimizarla.

Ahora, la menor debe volver al país europeo pero el fallo señala que el padre no podrá acercarse en un radio de 500 metros a ella y a la madre de la menor, que será quien ejercerá la tenencia provisional.

El fallo indica que por lo tanto queda levantado el cierre de fronteras que se había establecido y que se entregue toda la documentación a la madre de la niña. Se establece también la prohibición de "contacto" del padre "por cualquier medio" con la niña y la mujer una vez que éstas lleguen a España, donde seguirá el juicio.

La mujer llegó a Uruguay con su hija en abril, como lo hacía todos los años por las vacaciones de Semana Santa para visitar a sus familiares.

Ella venía siendo víctima de violencia de su pareja desde que quedó embarazada, a los siete meses de conocerlo. Sabía que él también le pegaba a su hija y por eso habían conversado, antes de viajar, sobre la posibilidad de radicarse ambas en Uruguay. Según relató la mujer a El País él le manifestó que estaba "muy enfermo" y que tal vez fuera la mejor decisión.

Desde el mes de diciembre, María había notado un comportamiento extraño en su hija, pero más se sorprendió cuando en el avión que las traía a Montevideo, la niña dibujó un osito con un pene enorme. María dijo que al llegar "la niña no permitía que nadie la tocara ni abrazara, arañaba y manifestaba miedo sobre todo por los hombres de la familia". Además continuó haciendo dibujos en los que resaltaba el órgano sexual masculino y en las conversaciones mencionaba directamente el pene de su padre.

María consultó y pocas semanas después la psicóloga infantil Laura Gandolfo le confirmó que veía en la niña indicadores de abuso sexual por parte del padre. También consultó a otra psicóloga y sexóloga, quien coincidió en el diagnóstico. Comentó con ambas un episodio, también incluido en el expediente, que había ocurrido cuatro meses antes de venir a Uruguay: estando la niña sola con el padre sufrió una doble fisura anal.

Cuando ella llegó a la sala del hospital donde fue atendida, encontró a su entonces pareja pálido mientras sostenía en la mano un papel higiénico lleno de sangre. La pediatra diagnosticó que la fisura era consecuencia de estreñimiento y la mandó a su casa con una crema cicatrizante. Según la madre, a partir de ese momento, su hija empezó a orinarse en la cama y a manifestar temor por su padre. Las psicólogas le aconsejaron que la revisara una ginecóloga. Según relató la madre, la niña no se dejó revisar y salió de la consulta vomitando. Desde ese momento, María decidió que quería quedarse en Uruguay.

Cuando le comunicó a su expareja la decisión, él comenzó a exigirle que regresara a España e inició el juicio internacional por sustracción de la menor.

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