Dijo a los liberados que protestas disuaden a otros países de recibir presos

Nin Novoa le pidió a sirio que no ayune para denunciar a EE.UU.

El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, visitó en la tarde del miércoles a los seis liberados de Guantánamo en la casa del barrio Palermo en la que viven, y les explicó que Uruguay pretende que otros países reciban liberados y que si alguno de ellos hiciera huelga de hambre perjudicaría ese objetivo.

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Siguen viviendo en la casa de Palermo, pasean por el barrio y toman clases de español. Foto: A.Martínez.

El sirio Abu Wael Dhiab había dicho que iba a hacer huelga de hambre frente a la Embajada de Estados Unidos, país al que responsabiliza por su prolongado cautiverio y la larga separación con su familia.

El País conversó brevemente ayer con Dhiab en la puerta de la casa a la que llegó ayudándose con un par de muletas. Dhiab dijo que todavía no sabe cuándo podrá volverse a encontrar con su familia que está refugiada en el norte de Siria y que se encuentra "más o menos". Luego dijo "gracias" en español y adujo estar cansado por lo que entró en la casa. Dhiab había dicho al diario The Washington Post que "cuando se acaben (los alimentos), empezaré la huelga de hambre". "Iré y me sentaré frente a la Embajada de Estados Unidos", agregó. El sirio, que estuvo con los otros cinco liberados detenido en Guantánamo entre 2002 y 2014, también había dicho que dejaría de recibir el dinero que se le entrega cada mes.

Nin Novoa explicó que los liberados "quieren seguir luchando por liberar al resto de los presos que están en la base de Guantánamo en Cuba, y nosotros les explicamos que Uruguay hizo un gran esfuerzo y lo que pretendemos es que el esfuerzo sea emulado por otros países para que adopten situaciones similares para terminar con esa ignominia que es la prisión de Guantánamo".

Hace pocos días el ministro había dicho que "lo cierto es que no van a venir más presos de Guantánamo".

La visión de Mujica.

El ex- presidente José Mujica, artífice de la llegada de presos de la base de Guantánamo a Uruguay, intervino ayer en el asunto y consideró que Estados Unidos debería ayudar a sus exprisioneros. "La gente de Guantánamo está destruida. (...) Han sufrido una verdadera hecatombe. Tal vez necesiten mayor ayuda económica. (...) Pero alguna manera tiene que inventar el Gobierno de Estados Unidos (para proporcionársela) porque es el responsable", dijo el expresidente Mujica a Canal 10.

En la misma línea de Nin Novoa, Mujica advirtió que si la llegada de liberados de Guantánamo genera demasiada repercusión mediática no habrá más países que los quieran recibir. "Si esto sirve para escándalo, nadie agarra viaje", advirtió. "Nunca tuvimos compromiso de traer a más de esos seis", agregó Mujica.

E insistió con la responsabilidad de Estados Unidos. "Hay un límite. Hasta acá puedo llegar. Pero si se necesita más, lo tiene que poner alguien que tiene más responsabilidad y más recursos", dijo Mujica en alusión al Gobierno de Estados Unidos.

Por ahora, los liberados no trabajan. El País pudo comprobar que dos de ellos se tomaron un taxi ayer por la tarde para ir a Pocitos donde tenían clase de español. Salen y entran de la casa con total libertad, e incluso en alguna oportunidad no cierran la puerta de la casa. Y conversan animadamente con los vecinos.

Los liberados, cuatro sirios, un palestino y un tunecino no se han reunido con familiares.

En un mes pasará hacerse cargo de mantenerlos el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana.

Abogado pide "tiempo y privacidad" para Dhiab.

Dhiab se comunica regularmente con sus abogados de la organización Reprieve vía Skype, dijo a El País uno de ellos, Alka Pradhan desde Washington. El abogado dijo que necesita "tiempo y privacidad" para avanzar en su proceso de recuperación.

El sirio estuvo conscripto en la fuerza aérea de su país y fue capturado en 2002. En Siria había sido condenado a muerte en ausencia. Entregado a Estados Unidos —que lo trasladó a Guantánamo— fue declarado "liberable" en 2009, pero su salida se produjo recién en 2014. Hizo varios ayunos para protestar por sus condiciones de reclusión y fue alimentado a la fuerza.

Uno de sus hijos murió en la guerra civil siria, su esposa y el resto están en su país que está sumido en una guerra civil en la que han muerto más de 200.000 personas.

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