ISABEL JAUREGUY 

"Lo de Netto parece una amenaza, me quiere intimidar"

Entrevista con la consejera de Secundaria elegida por los docentes.

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Isabel Jaureguy, consejera de Secundaria elegida por los docentes. Foto: Darwin Borrelli.

—Días atrás, ante la Comisión de Educación de Diputados, el presidente del Consejo Directivo Central (Codicen), Wilson Netto, la culpó de haber hecho estallar el último conflicto en la educación, por difundir un acta supuestamente confidencial. En esta se advertía que no se les permitía a los docentes faltar para asistir a reuniones o para rendir algún tipo de examen. ¿Cómo tomó esta acusación?

—Estoy desolada por estas declaraciones del presidente de la ANEP. Sorprendida. Es cierto que esa acta, que es del 25 de mayo, se la di yo a la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes). El sindicato me la pidió. Y, al margen de que existe una ley de acceso a la información pública, antes de entregarla le pregunté al asesor legal del Consejo de Educación Secundaria (CES) si podía hacerlo, y él me dijo que sí. Pero el problema en realidad es lo que dice el acta. Ahí hay expresiones de Netto que están severamente reñidas con el estatuto del funcionario docente y con el concepto de autonomía técnica.

—¿Durante la Comisión el asesor letrado del Codicen explicó que la difusión de ese documento implicaba una violación del reglamento del CES?

—Lo evidente es que el asesor letrado no interviene por sí solo y de manera espontánea. Y esto casi parece una amenaza… Si el presidente de la ANEP considera que yo he faltado a algún nivel de confidencialidad que inicie las acciones que considere pertinentes para que la Corte Electoral me remueva de este cargo, para el cual fui votada. Lo que pasa es que en el acta Netto hace afirmaciones que son riesgosas... En sí, me pareció que me quería intimidar. Si no fue así no entiendo a qué venía hablar de actas secretas.

—¿Cómo es su relación con los demás miembros del CES, la directora general Celsa Puente y el consejero Javier Landoni?

—Yo prefiero hablar de cómo es la relación de trabajo con ellos...

—¿Y cómo es?

—Respondo con una canción: vamos subiendo la cuesta…".

—Usted denunció en julio ante el Parlamento que Puente y Landoni le ocultaban información…

—Lo más grave de mis denuncias ante la Comisión de Educación es que nadie saliera a contradecirme. Hubiera sido fantástico que alguien dijera Jaureguy falta a la verdad: sí hay circulación de la información, sí hay debate pedagógico y sí hay intercambio con la Asamblea Técnico Docente (ATD). Pero nadie planteó otra visión de la realidad.

—¿Cuál es la situación actual?

—Debo decir, nobleza obliga, que hay un intento por hacer las cosas de forma distinta. Aunque a veces tengo la sensación de que la curva de gauss ya llegó a su tope y estamos de vuelta en la misma situación. Se han producido cambios con la ATD, que se volvieron a integrar a las sesiones de los miércoles y se están generando debates pedagógicos.

—Un diputado me contó que ustedes ni se saludan…

—Eso no es verdad. Si hay algo que tengo claro es la diferencia entre lo personal y lo institucional. Conozco a la directora general desde hace muchos años. Ambas tuvimos a la misma inspectora, Esmeralda Arosa. Ella tenía dos directoras que trabajaban distinto: una era Celsa en el liceo 30 y otra era yo en el 53. Pero no somos iguales. Celsa cree en los proyectos de centro como herramientas de trabajo y yo en eso no creo nada, para mí son solo declaraciones de intención y lindas palabras.

—¿Además eran compañeras frenteamplistas?

—Yo nunca tuve mucha militancia política, tuve más militancia sindical. Fui socia fundadora de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria (ADES).

—Desde el sindicato dicen que en realidad Puente es blanca...

—De eso no tengo conocimiento. Lo que puedo decir es que nunca tuve espacios de coexistencia de militancia con ella.

—¿Se le sigue ocultando información dentro del Consejo?

—Capaz que todavía tenemos que ajustar lo que cada uno considera importante informar.

—Por ejemplo, el sindicato denunció la semana pasada que Puente fue a Colonia y propuso hacer un plan piloto de elección de horas por dos años. ¿Se le informó a usted de eso?

—No, la verdad es que no tenía conocimiento. Y me enteré por el sindicato. Vine a una sesión del Consejo y pregunté sobre el tema a la directora dijo que no entendió que debía comunicarlo. No tenemos los mismos criterios. Cuando voy a visitar un liceo lo primero que hago es anotar todo lo que vi, preparo un documento y se lo entrego a los demás. A veces me queda la impresión de que me entero de las cosas por la prensa. No lo consigno como un anhelo de ocultar, capaz que no les parece importante…

—Usted se ha parado del lado del sindicato con respecto a la elección de horas. Defiende que esta sea por un año y no por dos, al menos hasta que estén dadas ciertas condiciones para generar un cambio. El tema se está discutiendo en la Dirección Nacional del Trabajo (Dinatra). Con esta coyuntura, ¿no cree que la propuesta de Puente en Colonia cobra una verdadera importancia?

—Claramente no me parece oportuno que en este momento donde el tema está en discusión, nada más ni nada menos que en la Dinatra, hagamos pruebas pilotos por dos años en algún departamento. ¿La directora general tiene derecho a hacer esa pregunta a los profesores? Sí, pero no me parece que con esto se esté aportando. Además, aunque la directora general u otro actor político quieran hacer la elección por dos años, ya no se puede: estamos en septiembre y lo que tenemos que estar es muy apurados para hacer una elección buena de cargos para 2017.

—¿Cree que se llegará al objetivo que planteó el presidente Tabaré Vázquez de que la aprobación en los liceos llegue al 75%?

—No sé. En plena etapa de Rendición de Cuentas no puedo contestar esa pregunta. Si lo que está previsto para la ANEP se concreta tal cual lo planteó el Poder Ejecutivo, tenemos un problema. Porque donde se va a abatir el gasto es en la creación de grupos, y eso va a ser una dificultad. Y también me preocupa el tema de infraestructura y mantenimiento.

—¿Está de acuerdo con generar un marco curricular común hasta los 14 años?

—Estoy de acuerdo con que hay un problema y que lo tenemos que conversar. Pero quiero que alguien me defina marco curricular común. Lo cierto es que el CES no tiene hoy una posición sobre este asunto. Lo que yo creo es que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) tiene un debe en concebirse como un sistema, hay problemas para generar un tránsito educativo de un año a otro y no creo que las comisiones descentralizadas (NdR: con autoridades departamentales e impulsadas fuertemente por Netto) sean una solución para eso.

—¿No cree que del marco curricular común no se habla claro porque el proyecto tiene que ver con reducir el número de materias en Secundaria, lo que podría generar una reacción negativa por parte del sindicato?

—No lo sé.

—¿Y no le parecen muchas 12 materias con 12 profesores en primero de liceo, cuando los alumnos salen de tener un solo maestro en sexto de escuela?

—Capaz que son muchas, ¿no? Pero entonces tenemos un lío. Porque yo tengo que garantizar las fuentes de trabajo y las carreras que el propio instituto de formación docente genera.

—Usted mantiene un cargo de directora efectiva en el IAVA. Y ha dicho que trabajar en ese liceo es "jugar en el Barça". ¿No piensa a veces en dejar este cargo para ganar un poco de tranquilidad?

—Creo que esa es una sensación que deben tener todos... Y es un cargo al que puedo volver. Extraño muchísimo el liceo.

—¿Cree que aguantará los cinco años en el CES?

—No lo sé. Extraño a los estudiantes, los recreos, la vida de liceo… Para el que le gusta ser director, mire lo que es esto…

—Está chico el despacho (son unos 10 metros cuadrados).

—Sí, está chico. Está bien que sea chico… Extraño mucho ser directora.

El voto doble que frenó el acuerdo con los docentes.

La semana pasada la relación entre el sindicato y las autoridades llegó al punto más crítico en meses. La diferencia esta vez se da por un acta en la que el presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Wilson Netto, instó a que no se les permita a los docentes justificar sus faltas, en caso de no ir a las aulas por reuniones de profesores o instancias gremiales, o si tienen que rendir algún examen.

Las partes casi lograron llegar a un acuerdo el martes en la Dirección Nacional del Trabajo (Dinatra), pero esta posibilidad se rompió puesto a que los consejeros de la ANEP insistían con que el pacto debía estar firmado por la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU).

Para la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes) esto implicaba un desconocimiento del sindicato de los liceos y podía asentar un presidente por el cual, en el futuro, el gremio no fuera reconocido como el interlocutor de los trabajadores.

La consejera de Secundaria, Isabel Jaureguy, dijo a El País que las consejeras de la ANEP, Elizabeth Ivaldi y Laura Motta, hicieron todo lo posible para llegar a un acuerdo, pero añadió sospechar que este se cayó por voluntad del presidente de la ANEP, Netto.

"Hay cinco consejeros. Margarita Luaces estaba de viaje. Yo presumo que Ivaldi y Motta estaban afines con una redacción por la cual se pudiera llegar a un acuerdo. Quedan Netto y Robert Silva. Si ellos votaron negativo hubo un empate. Y en este caso el voto del presidente vale doble...", señaló.

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