LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¿No se necesita?

De la crisis económica provocada por la pandemia se saldrá con inversión, porque es la inversión la que generará trabajo y reactivará la economía tan golpeada por la emergencia sanitaria.

Trabajadores en una construcción en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto
Trabajadores en una construcción en Uruguay. Foto: Fernando Ponzetto

En setiembre del año pasado, el gobierno implementó medidas concretas en su firme propósito de atraer a las empresas extranjeras a realizar inversiones en Uruguay o incrementar las ya existentes. La idea era clara. De la crisis económica provocada por la pandemia se saldrá con inversión, porque es la inversión la que generará trabajo y reactivará la economía tan golpeada por la emergencia sanitaria.

En ese sentido, se aumentaron los plazos y las exoneraciones impositivas para atraer nuevas inversiones, al tiempo que se simplificó el régimen. ¿El resultado? En apenas seis meses el Ministerio de Economía y Finanzas recibió 1.700 proyectos de inversión por US$ 1.800 millones. Y las expresiones de interés de empresas atraídas por el nuevo régimen no paran de llegar.

Después de años de estancamiento de la inversión, Uruguay busca aprovechar el fuerte posicionamiento internacional generado por la forma en que el país enfrentó la pandemia y, a la vez, atraer a inversores cada vez más preocupados por la situación regional, en especial a partir de la creciente inestabilidad argentina donde las reglas de juego cambian constantemente, y no precisamente para bien.

Pero en medio de esta esperanzadora corriente de inversiones, desde hace algunas semanas Cabildo Abierto, el sector liderado por el general Guido Manini Ríos, ha comenzado a hablar de la necesidad de revisar el régimen de promoción de inversiones.

Legisladores y asesores de ese sector han señalado que el régimen vigente “tiende a beneficiar a los grandes en detrimento de los pequeños empresarios”, está diseñado para “favorecer a los poderosos” y resulta “caro, regresivo y arbitrario”.

“¿El inversor extranjero es bienvenido? Sí. ¿Lo necesitamos? No. ¿Ellos nos necesitan a nosotros? Sí. (…) Si el Uruguay actuara como debiera le diría al inversor que venga y que no pague ningún impuesto, excepto el BPS. Si no le sirve, que no venga”, resumió el diputado de Cabildo Abierto Eduardo Lust, en una entrevista concedida al semanario La Mañana.

Una cosa es revisar el régimen de promoción de inversiones, que como todo sistema debe ser evaluado y adaptado a la realidad en forma permanente, y otra bien diferente es negar lo obvio.

¿De verdad cree Cabildo Abierto que el Uruguay no necesita de la inversión extranjera? ¿Están hablando en serio?

Uruguay no sólo necesita de la inversión extranjera. Necesita imperiosamente de ella. Porque de la mano de esas inversiones llegan recursos que permiten, paso a paso, reactivar la economía tan fuertemente golpeada por la pandemia. Porque el que invierte está instalando una empresa o aumentando la operativa que ya tenía en el país. Y eso genera puestos de trabajo. Y eso ayuda a recuperar el empleo perdido, y ofrece a quienes hoy tienen trabajo la posibilidad de acceder a un trabajo mejor remunerado. Y más gente trabajando y ganando más es más dinero circulando. Y eso mueve la economía, y genera mayor actividad en las pequeñas y medianas empresas, que a Cabildo Abierto le preocupan.

Cuando un inversor apuesta al país, la economía se mueve y ganan todos.

¿Es tan difícil de entender?

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