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Muros tomados por los hinchas

La IMM acuerda con Nacional y Peñarol para que se hagan cargo de los vandalismos.

El muro lateral de la Iglesia de los Capuchinos ha sido varias veces pintado. Foto: Fernando Ponzetto
El muro lateral de la Iglesia de los Capuchinos ha sido varias veces pintado. Foto: Fernando Ponzetto
En la zona del Parque Central, fachadas de varias casas aparecen pintadas. Foto: Fernando Ponzetto
En la zona del Parque Central, fachadas de varias casas aparecen pintadas. Foto: Fernando Ponzetto
Distintos municipios mantienen charlas con los barrabravas para acordar trabajos en equipo. Foto: Fernando Ponzetto
Distintos municipios mantienen charlas con los barrabravas para acordar trabajos en equipo. Foto: Fernando Ponzetto

Hace dos semanas, un grupo de hinchas de Peñarol pintó una vez más con los colores de su club el muro lateral de la iglesia de los Capuchinos, sobre la calle Minas. "Manya decano", "CAP" y otras alusiones a las Copas Libertadores que ganaron en el pasado, ahora forman parte de la fachada del templo religioso. Ese muro había sido pintado hace unos años como parte de una reestructura de la iglesia, pero el esfuerzo duró poco. Los encargados del lugar dicen que no saben "cuántos miles de dólares" implicaría volver a restaurarlo. Por ahora lo dejarán así, porque tienen otras prioridades y porque saben que esta es una batalla perdida.

Las propiedades no son las únicas víctimas de este fanatismo: otros lienzos favoritos de los hinchas son los árboles, los postes de luz, las paredes de comercios, oficinas e instituciones y los bancos de plazas, como si marcar el espacio público fuera una muestra de poderío, de convencimiento popular de quién es el mejor. Cada vez que sucede este episodio, la Intendencia de Montevideo (IMM) se pone en contacto con las instituciones para "intentar que solucionen el daño causado", aseguró Christian Di Candia, prosecretario de la comuna.

El trámite requiere que el club —que suele ser Nacional o Peñarol— contrate a una empresa para que vuelva a pintar el espacio dañado. A esto accedió la institución tricolor cuando eliminó las pintadas de una plaza del Municipio CH hace algunos meses, y también la aurinegra cuando en septiembre de 2016 las letras del cartel turístico de Montevideo fueron coloreadas de amarillo y negro.

En lo que va de la administración de Daniel Martínez, esta escena se repitió unas 10 veces. Pero, desde 2015, ninguno de los 150 inspectores de los que dispone la comuna para evitar el vandalismo pudo identificar a estos "artistas" del fútbol. Según Di Candia, "son difíciles de agarrar" con las manos en la masa.

Como no quiere darse por vencida, la IMM ideó una estrategia de contraataque centrada en impulsar el concepto "Montevideo Convivencia". El plan es multiplicar las intervenciones artísticas en los espacios atractivos para estas pintadas.

Los muros del Municipio CH son un blanco habitual. Andrés Abt, su alcalde, explica que la inspiración de los hinchas suele ser más intensa durante los meses aniversario. En mayo, la Avenida 8 de Octubre se usa para homenajear a Nacional, mientras que en septiembre los seguidores de Peñarol salen a la conquista de la rambla.

Paisaje típico.

En otros municipios la situación es más o menos previsible. Malvín y Malvín Norte son zonas requeridas, sobre todo la calle Alberto Zum Felde. Allí la disputa es tal que se produce una "batalla de pintadas" en contenedores, columnas y árboles. No hay tregua. Un vecino del Parque Rivera dice que este es un paisaje común: "Siempre varían las parcialidades".

En el Cerro las pintadas ocurren en días de partido, especialmente cuando los cuadros grandes juegan en el estadio Luis Tróccoli. Los lugares más críticos son la Plaza Lafone y el Centro Cívico Tres Ombúes. Allí, la puja entre los grandes deja sin espacio a otros cuadros "de la casa" como Progreso, Cerro y Rampla Juniors.

Debido a la importancia histórica que tiene el barrio Peñarol, esporádicamente aparecen referencias a los manyas. "Algunas veces afloja y otras resurge, es una lucha permanente", explicó Gastón Silva, alcalde del Municipio G. Hace poco, un puñado de hinchas mirasoles pintó la policlínica Zully Sánchez. Y allí fue el municipio a pasar unas manos de pintura por encima, en otra representación de este círculo vicioso.

Esfuerzo de alcaldes.

El alcalde del Municipio B conversó con referentes de barrabravas de distintos barrios para plantearles trabajar en conjunto y evitar "que el entramado urbano sea afectado". El pacto, en algunos casos, dio resultado.

El alcalde del Municipio G, hizo lo mismo con agrupaciones de Peñarol que se reúnen en peñas. "Tuvimos un éxito relativo", dice. Como se vienen las elecciones presidenciales aurinegras piensa dar un paso más y hablar con los candidatos para definir acciones, como la que prevé el Municipio A, que no descarta implementar "una campaña de desagravio". Si esto sucede, los clubes serán convocados para recuperar las zonas afectadas por estas efusivas, repetitivas y orgullosas declaraciones de amor a la camiseta.

La ley de faltas prevé sanciones.

El artículo 13 de la ley de faltas (N° 19.120) prevé una pena de siete a 30 días de prestación de trabajo comunitario a quien realice actos de “deterioro o destrozos en espacios públicos”, que incluyen bienes muebles o inmuebles, monumentos, señales de tránsito, semáforos y demás elementos del ornato público. Hasta el momento, la Intendencia de Montevideo no ha aplicado multas ni ha encontrado “in fraganti” a ningún simpatizante realizando estas pintadas vandálicas en el espacio público.

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