Acudió a una cita y lo mataron

Murió acribillado cerca del Cementerio del Norte

Fue a visitar a un amigo y recibió varios disparos de bala.

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Homicidio: el acribillado no estaba armado, tenía 18 años y fue sorprendido a plena luz. Foto: Archivo.

El asesinato de un joven de 18 años, Alejandro Silvera, conmocionó a la zona del Cementerio del Norte. Alrededor de las 18:00 horas de ayer fue acribillado en la calle Martín Rodríguez y Cayambé.

Según fuentes de la Policía Técnica, su cuerpo había sido impactado por seis balas, una de ellas en la cabeza. El VW en que viajaba, un modelo moderno de color blanco con matrícula de San José, dejaba ver los agujeros de tres balazos.

La víctima fatal se había trasladado al lugar a encontrarse con un amigo que poco antes lo habría llamado por teléfono, según contaron a El País familiares del occiso que estaban en el lugar del crimen. Durante los peritajes del procedimiento no se encontró que estuviera armado.

Silvera residía en el barrio La Paloma al igual que las personas de su entorno más cercano. Una vecina del sitio en donde fue abatido dijo a éstas que había presenciado todo lo sucedido, pero no quiso hablar con la prensa.

La pareja de Silvera estaba allí, embarazada del primer hijo que ambos esperaban. También la madre, ambas sobrepasadas por el suceso inesperado.

Otros familiares, todas mujeres, la gran mayoría jóvenes, culpaban a quien llamaron "el Gordo R.", el supuesto amigo que lo habría convocado a la cita mortal. Agregaron que más de un delincuente sorprendieron a Silvera. Tres habrían aparecido y fugado en motos.

Con apoyo de la Republicana, el tránsito se mantuvo cortado durante tres horas. La Técnica realizó un relevamiento del jardín abierto de una casa desde donde fueron efectuados algunos de los disparos de armas de fuego. También por testimonios de los familiares de Silvera, allí vive la persona que ellos acusan.

Entre las evidencias de lo acontecido llamaba la atención que el auto de Silvera no estuviera estacionado junto al cordón de la vereda. Se encontraba separado unos cinco metros de la acera de enfrente a la finca inspeccionada por efectivos de Policía Técnica. En medio de la confusión no era sencillo determinar una hipótesis. No estaba en claro si hubo primero disparos contra el vehículo con ánimo intimidatorio y al bajar Silvera recibió los otros. O si todos los balazos se dirigieron a él cuando ya estaba en la calle.

Altercado.

Mientras los efectivos policiales desarrollaban su trabajo, en un momento se dio una estampida de mujeres en dirección al Cementerio del Norte. Una de ellas se armó con una baldosa y junto a diez más pasaron entre los curiosos que estaban cerca, a pie o montados a caballo.

El objetivo fue que una joven no se saliera con la suya y se llevase otro auto, de color negro, estacionado sobre Burgues, entre dos patrulleros que lo tenían en custodia hasta que llegara los magistrados de turno. La joven exhibió la libreta de propiedad del vehículo pero no tuvo éxito. Los familiares del fallecido insistían en que ella era la hermana del "Gordo R".

A las 20:40, en una camioneta policial se cargó el cuerpo de Alejandro Silvera para conducirlo a forense.

Minutos después se retiró la jueza penal María Noel Odriozola, quien un minuto antes declaró a El País que "se está frente a un homicidio de un muchacho de 18 años" y ya existe "un pedido de captura para una persona sospechosa". Ante la consulta de si se trataba del vecino apodado "el Gordo", contestó: "No lo puedo decir". Confirmó que la muerte ocurrió por "unos cuantos disparos de bala, que determinará la autopsia".

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