Movimiento interno

XIMENA AGUIAR

A Montevideo a estudiar, a Canelones a conseguir una vivienda propia, a Maldonado y Río Negro a trabajar, o acompañando a la familia a donde vaya. Por diversas razones, uno de cada cinco uruguayos ya no vive en el departamento en el que nació.

La desigualdad en las oportunidades y servicios que ofrece cada región y localidad del país genera un intenso movimiento migratorio interno, que ha sido poco estudiado.

Un 20,4% de la población uruguaya vive en un departamento distinto de aquel en el que nació, y 117.000 personas cambiaron de departamento entre 2001 y 2006, según datos de la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA), analizados por los sociólogos Daniel Macadar y Pablo Domínguez en la publicación Demografía de una sociedad en transición, realizada por el Programa de Población de la Facultad de Ciencias Sociales.

CAMBIOS. El fenómeno de la migración interna fue estudiado con mayor énfasis en los países de América Latina hasta fines de los setenta. Se analizaban entonces los desplazamientos desde el medio rural al urbano, relacionándolos con modelos productivos o estrategias de desarrollo del país, relatan los investigadores.

En las siguientes décadas, los movimientos pasaron a ser principalmente de unos centros urbanos a otros. Las investigaciones sobre el tema decayeron, pero los censos de población siguieron relevando los flujos migratorios. En 1975, el polo de atracción estaba claramente en el sur del país (Montevideo, Canelones, San José y Maldonado). En 1985 adquirió importancia la franja fronteriza con Brasil, y continuó el vaciamiento del centro del país. En 1996, el centro de atracción de la población volvió a ser el sur, pero Montevideo tuvo por primera vez un saldo migratorio negativo. Aunque la capital siempre concentró los mayores flujos migratorios internos, en ese período la emigración fue mayor que la inmigración, en un proceso asociado a la consolidación de la Ciudad de la Costa en Canelones.

En los datos de la ENHA de 2006 se mantiene la atracción de la región sur. Montevideo sigue siendo el "`ombligo` demografico" concentrando la mayor parte de los flujos migratorios, pese a tener un saldo final negativo, pero Canelones y Maldonado han trascendido su papel en el sur y se han transformado en centros de atracción de dimensión nacional, señala el estudio. Además, destaca el cambio en Río Negro, que revierte su histórico saldo migratorio negativo, incluso en su relación con la capital.

En comparación con los datos del censo de 1996 -que fue realizado con otra metodología- aparece un descenso en la cantidad total de migrantes internos, que puede atribuirse en parte al aumento de la emigración internacional, señalan los investigadores.

MOVIMIENTOS. El relevamiento muestra las diferencias internas del país. Un 67,4% de las migraciones internas en los últimos cinco años involucraron a la capital. Rocha se desmarca como el departamento con una mayor tasa de expulsión, con 12,6 emigrantes cada 1.000 habitantes; mientras que Maldonado es el mayor receptor en relación a su población, con 14,3 inmigrantes cada 1.000 habitantes.

La existencia en Maldonado de una "migración desordenada y desatendida" ya había sido señalada en Un estudio sobre migración y trata de personas realizado por la Organización Internacional para las Migraciones en 2007. Allí se describe la existencia de inmigrantes con un alto poder adquisitivo, junto a una corriente migratoria (tanto interna como internacional) de personas con pocos recursos, en busca de trabajo.

Los motivos laborales son el origen de un cuarto de las migraciones internas de 2001 a 2006, según datos de la ENHA. Un 9,8% no tenía trabajo en su lugar de origen, y un 14,4% tenía otros motivos relacionados con lo laboral.

Entre la población migrante hay una importante presencia de los tramos de edades de la población activa y más años de estudios que entre la población no migrante. Aunque eso pueda influir en sus expectativas, no se traduce en un exitoso acceso al empleo: la tasa de desempleo es más alta entre los migrantes (12,2%) que entre los no migrantes (9,7%), afirma el análisis de Macadar y Domínguez.

Respecto de las áreas de trabajo, predominan quienes trabajan en las ramas de actividad agropecuaria y en la construcción, y dos extremos del tipo de ocupación: el trabajo profesional y el no calificado.

Además de las razones laborales, un 8,2% dijo migrar para acceder a servicios educativos, razón que aumenta a un 24% entre los migrantes que llegaron a Montevideo. Otros motivos para migrar son el acceso a la vivienda (3,6%), problemas de transporte o infraestructura urbana (1,2%), y acceso a la salud (0,7%). Priman los poco especificados "motivos familiares" (40,9%) y el desplazamiento por ser familiar dependiente de la persona migrante (18,5%).

De los migrantes internos del período, un 61% venía de su departamento de nacimiento. Pero también, destaca el estudio, un 24,2% volvía a él, lo que implica una alta tasa de retorno al lugar de origen.

Mayores focos de atracción

Entre 2001 y 2006, Montevideo recibió 13.500 migrantes desde Canelones, flujos migratorios de más de 2.000 personas desde Maldonado, Rivera y Rocha, y de más de 1.000 desde Artigas, Colonia, Durazno, Lavalleja, Paysandú, Salto, San José y Tacuarembó. Un 24% dijo que buscaba acceso a la educación.

Canelones recibió 20.400 montevideanos, y flujos de más de 1.000 personas desde Colonia, San José y Soriano. Atrajo a más personas en busca de vivienda (10%) que por motivos laborales.

Maldonado recibió más de 4.000 migrantes desde Montevideo, y flujos de más de 1.000 desde Canelones y Rocha. Es el departamento que recibe una mayor proporción (20%) de personas que migraron porque no tenían trabajo.

Río Negro atrajo a más de 1.000 personas de Montevideo, 500 de Colonia y 400 de Soriano. El departamento revirtió su saldo migratorio negativo.

El País

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