Es el robo callejero más común en Montevideo; las víctimas son mujeres

"Motochorros": modalidad delictiva fuera de control

Centenares de arrebatos son realizados por motochorros a plena luz del día. Muchos casos no se denuncian: los robos implican sumas ínfimas de dinero.

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La falta de control policial y municipal permite que delincuentes circulen con motos robadas.

En los partes policiales emitidos por la Jefatura de Montevideo entre febrero de 2014 y enero de este año hay 60 casos donde motochorros efectuaron arrebatos generalmente a mujeres de todas las edades.

"Son casos habituales. Es la modalidad de hurto callejero más común" en Montevideo, dijo a El País el fiscal penal Carlos Negro, quien debió pronunciarse en muchos expedientes sobre este tipo de delitos.

Tras adquirir una motocicleta, los delincuentes se compran un casco y salen a realizar "los trabajos". Las zonas preferidas para éstos son: Pocitos, Buceo, Malvín, Carrasco y La Unión.

En los últimos 15 días, ocurrieron tres arrebatos con motos en la zona del Parque Rodó. Las víctimas fueron mujeres y hombres de avanzada edad. La modalidad es siempre la misma: uno se baja a concretar el robo y un cómplice lo espera con la moto encendida a poca distancia.

A fines de diciembre del año pasado, en la esquina de Ellauri y Roque Graseras (Pocitos), dos delincuentes le preguntaron una dirección a una mujer que se encontraba en una parada de ómnibus. Cuando la víctima se acercó a atender a los motociclistas, el acompañante le manoteó el collar y la moto aceleró. La mujer cayó al piso y sufrió lesiones en varias partes de su cuerpo.

En Beyrouth entre la rambla y Bolivia (Carrasco), una señora de 50 años estacionó su auto después de hacer sus compras en un supermercado de la zona. Dos delincuentes en moto se acercaron. Esperaron que ella descendiera del vehículo. El acompañante le robó la cartera de un tirón. Luego se subió a la moto para fugarse del lugar. Este caso fue denunciado a la Policía capitalina.

Otro arrebato a una señora ocurrió en Mariano Moreno y Martín Fierro (La Blanqueada). La víctima se dirigía a una guardería a buscar a su nieto cuando dos delincuentes en moto le arrebataron la cartera. La señora comenzó a gritar y salieron a la calle obreros de la fábrica del "Maestro Cubano" y personal de la guardería. Los motochorros huyeron esquivando el tránsito de la zona. Este robo no fue denunciado, según relató un familiar directo de la víctima a El País.

En el barrio La Unión, hay varios "focos" donde actúan los motochorros: Felipe Sanguinetti, 8 de Octubre, Munar y Pernas.

Una jubilada bancaria relató que caminaba por Joanicó cuando percibió que una moto la seguía a corta distancia. Enseguida escuchó: "A la vieja no porque tiene bastón". La anciana observó cómo los delincuentes siguieron de largo. "Algunos tienen códigos", pensó.

Según los partes policiales de la Jefatura de Montevideo, los motochorros salen generalmente de a dos; las motos son robadas o carecen de documentación; no llevan matrícula; los protagonistas son jóvenes de entre 17 y 22 años y tienen antecedentes por delitos menores. Rara vez van armados. Los partes policiales revelan que las motos también son usadas por sicarios, para transporte de drogas y escapar de rapiñas.

Motos China.

La llegada masiva de las motos chinas a mediados de las años 90 produjo dos fenómenos que impactaron en el sistema judicial: el gigantesco incremento de los accidentes de tránsito protagonizados por motociclistas y el arrebato callejero.

Las motocicletas chinas proporcionaron a los delincuentes tres ventajas: velocidad de desplazamiento para huir de una probable persecución, sorpresa y anonimato por el uso del casco. "La moto se constituyó en un arma eficaz para los delincuentes. Se consigue en el mercado negro por muy poco dinero", explicó Negro.

El casco, una obligación legal para todo motonetista, se transformó en una ventaja para los delincuentes cuando son atrapados por la Policía.

"El casco dificulta los reconocimientos de los delincuentes por parte de las víctimas en el juzgado", señaló Negro.

Muchas veces los arrebatadores son capturados cuando se accidentan por falta de habilidad para conducir motos.

Otra modalidad menos habitual que usan los "motochorros" es realizar el arrebato desde encima de la moto. El acompañante agarra una cartera o un collar y tira.

Negro sostuvo que, en la mayoría de los casos, los delincuentes optan por bajarse de las motos para efectuar los arrebatos porque ello les otorga una mayor movilidad.

La jueza penal Julia Staricco, quien debió fallar sobre innumerables robos con motos, dijo a El País que en estos casos puede configurarse el delito de arrebato con lesiones y si surge que se actuó con violencia hacia la víctima puede tipificarse como una rapiña.

Staricco advirtió que los "motochorros" utilizan en sus arrebatos motos armadas con componentes de distintos birrodados. "Además, mucha gente no hace documentación de los ciclomotores y de las motos pequeñas. Los delincuentes usan generalmente motos sin documentación", dijo la jueza.

El edil nacionalista Edison Casulo dijo a El País que, cuando surge una modalidad delictiva nueva, como la de los "motochorros", queda al desnudo la "caótica" gestión de la Intendencia de Montevideo.

"No hay fiscalización de las calles. Hay barrios enteros donde la Intendencia de Montevideo no entra. Si la Intendencia de Montevideo actuara en forma proactiva, descendería esta actividad criminal en las calles", sostuvo Casulo.

Otros países adoptaron medidas contra esta modalidad delictiva callejera. En abril del año pasado, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli aprobó una resolución que obliga a los acompañantes de motociclistas a usar casco y chaleco reflectantes donde quede impreso el número de patente del vehículo. En Colombia, el número de la patente de la moto debe estar impresa en el casco del conductor.

El perfil de un ladrón motorizado

Jóvenes, con antecedentes penales por delitos menores, los motochorros utilizan motos armadas con piezas de otras que fueron robadas o las compran a precios irrisorios en el mercado negro. En la gran mayoría de los casos, los arrebatadores salen de a dos a robar: uno espera con la moto encendida y su acompañante le arranca la cartera o una joya a la víctima. Luego el acompañante se sube a la moto y el conductor acelera. En ocasiones los delincuentes son atrapados porque se accidentan al querer escapar a alta velocidad de un lugar. El casco es una ventaja para ellos: dificulta su reconocimiento en el juzgado.

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