SE EXHIBE EN TRES CRUCES

Monumento de mujer con el que todos se fotografían

El escultor Alberto Morales Saravia inauguró su homenaje a Rosa Luna en la terminal Tres Cruces.

Monumento a Rosa Luna en la terminal Tres Cruces. Foto: Fernando Ponzetto
Monumento a Rosa Luna en la terminal Tres Cruces. Foto: Fernando Ponzetto

Luego de inaugurar el año pasado su representación de Obdulio Varela (coincidiendo con los 100 años del nacimiento del Negro Jefe), el escultor Alberto Morales Saravia presentó ayer en Tres Cruces su nueva obra sobre Rosa Luna. Inmediatamente después del acto protocolar, y como ocurre con la escultura del campeón del ‘50, todos querían tomarse una foto con la recordada vedette del carnaval montevideano.

"Es la primera mujer que hago y tuve la complicación de hacerla semidesnuda. Nunca había hecho una figura que tuviera tan expuesta físicamente. El reto era lograr que no quedara chocante, eso era muy difícil", dijo El País el escultor Alberto Morales.

"He visto vídeos de entrevistas que le hicieron a Rosa Luna y vi que era una mujer de voz muy dulce, serena. Había que retratar la esencia de ese monumento de mujer y no tanto su desnudez", agregó.

Hincha de Nacional, en realidad más candombera que vedette, humilde y apasionada, la bailarina es una de las grandes figuras que dio el carnaval uruguayo y dejó recuerdos en la memoria de todos los que la vieron bailar en las calles y los tablados.

Ayer, fueron muchos los hinchas tricolores que postearon en las redes fotografías posando junto a la imagen de Rosa Luna que fue ubicada en el complejo Tres Cruces.

Entre las tradiciones uruguayas siempre figuró el desfile de los conjuntos por la avenida 18 de Julio. Y entre los artistas más destacados, Rosa Luna —con su rotunda figura y personalidad exuberante— aparecía con un papel imposible de resultar inadvertido. Nacida en el recordado conventillo Medio Mundo (del que toma su nombre la comparsa Cuareim 1080), es una de las figuras más entrañables del carnaval uruguayo.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

El escultor.

Morales se ha transformado en el escultor uruguayo más popular de los últimos años. Y ha tocado en sus obras las pasiones más arraigadas los uruguayos: el fútbol, el tango y el candombe.

"Me parece que una escultura monumental de José Nasazzi sería ideal ahora que estamos publicitando el Mundial 2030. Quiero hacerla en escala 1,5", dice el artista de espíritu inquieto, quien siempre tiene algún proyecto en la manga.

Su primera obra que tomó estado público fue la de Carlos Gardel que hizo para Nacional y se instaló en el Parque Central. Luego le siguieron la del Zorzal Criollo ubicada en el bar Facal de 18 de Julio y Yi; la de Alfredo Zitarrosa en Pando, la de Luis Suárez en Salto; la de Alcides Edgardo Ghiggia (también en Facal); la de Gerardo Matos Rodríguez que está en el Museo del Tango del Palacio Salvo y la de la Villa Yeruá de Malvín con Gardel e Irineo Leguisamo. La próxima, según sus planes, será la de José Nasazzi, el futbolista que lideró la selección en las conquistas de las medallas de oro en los Juegos Olímpicos de París 1924, Ámsterdam 1928 y la Copa del Mundo de 1930.

El escultor tiene 44 años, es de Montevideo pero vive en Pando, está casado y tiene 3 hijos. Estudió publicidad y dibujo artístico y trabajó como aerografista. También hizo escenografías para películas y para el carnaval. Y colabora con otros escultores reconocidos, como Ignacio Iturria.

Conocedor de la riquísima historia de la estatuaria nacional, de los maestros que llevaron al bronce a las grandes figuras del país, él define mejor que nadie su obra: "Son esculturas humildes pero muy inclusivas. La gente se puede apoderar de ellas, fotografiarse con ellas, porque por un momento traen a la vida a estas personas comunes que poniéndole amor a su trabajo hicieron cosas importantes para su país".

El escultor quiere hacer a Wilson.

Alberto Morales Saravia ha enfrentado el desafío de recrear a figuras involucradas con las pasiones más arraigadas de los uruguayos: el fútbol, el tango y el candombe. Y va por otra: la política. El artista quiere hacer una representación de uno de los más fervientes opositores a la dictadura: Wilson Ferreira Aldunate. Incluso tiene bocetos que representan cómo podría quedar su obra sobre el último caudillo blanco.

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