Uruguayan Forestry pagó US$ 1:8 y fue el único ofertante

Metzen y Sena: fondo compra y cede la maquinaria

El fondo de inversión Uruguayan Forestry adquirió ayer parte de la maquinaria y mobiliario de Metzen y Sena. El lote, rematado por Bavastro, fue comprado por US$ 1,8 millón y fue cedido en uso precario a la Cooperativa de Trabajadores Cerámicos, que explota la planta de Empalme Olmos.

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El rematador ayer durante la subasta de Metzen. Foto: M.Bonjour.

Uruguayan Forestry es un fondo de inversión uruguayo dedicado a la forestación. El abogado que los representó en el remate, Pablo Bárcena Cabrera, dijo a El País que este grupo no está interesado en la industria, por lo que pretende ceder lo adquirido en el remate a los trabajadores. "Uruguayan Forestry ha comprado casi todos los créditos (de Metzen y Sena) y ha venido a defender el valor del remate para que no se malvenda. Nuestra intención es colaborar con la cooperativa para que ellos puedan comprarlo", dijo Bárcena a El País. "Hemos adquirido estos derechos y estamos dispuestos a transferírselos a la cooperativa", agregó.

Uruguayan Forestry se hizo de los créditos de la empresa, incluso los bienes hipotecados que restan por rematar.

El directivo de la cooperativa de trabajadores Jorge González dijo que Uruguayan Forestry es hoy propietaria del 97,5% de Metzen y Sena.

Le interesa, agregó, las 2.500 hectáreas a forestar que se incluyen entre los bienes de la empresa. Estos créditos incluyen también terrenos y la parte edilicia.

González confirmó que la cooperativa se encuentra en diálogo con la empresa forestal pero se mostró cauto sobre las negociaciones.

Comprar la "maquinaria sola es un engaño", dijo. El representante de los trabajadores explicó que a la cooperativa le interesa comprar la maquinaria pero también el inmueble, que es lo que les permitiría seguir trabajando. "Nos interesa el paquete".

Bárcena dijo por su parte que el grupo inversor tiene "las mejores intenciones para que el emprendimiento cooperativo siga adelante".

La fábrica, que había cerrado sus puertas en diciembre de 2009 con un pasivo de US$ 100 millones, volvió a la actividad en julio de 2013.

Los trabajadores habían aclarado en diciembre, antes de un remate previo, que intentarían comprar la maquinaria con un crédito del Fondo de Desarrollo (Fondes) y de no poder comprarlas negociarían con el adquirente.

La reapertura fue posible con el financiamiento del Fondes, que otorgó un préstamo de US$ 10,8 millones para la recuperación de la planta y compra de repuestos, y otro de US$ 7 millones para capital de giro.

En marzo, González explicó que la cooperativa tiene un déficit de unos US$ 150.000 mensuales, por lo que se decidió apagar los hornos que utilizan gas propano y que demandan US$ 500.000 por mes.

La intención de los cooperativistas es llegar a equilibrar las cuentas en este año para poder comenzar a pagar a partir de diciembre los préstamos que les otorgó el Fondo de Desarrollo.

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