paysandú  heroica

Mensaje del Directorio del Partido Nacional

Todos recordamos la inmensa figura de Leandro Gómez porque condujo con indomable valentía la heroica defensa de Paysandú, asediada por un ejército que lo superaba holgadamente en armamento y efectivos. Todos lo recordamos también porque, tras el épico batallar de más de treinta días, Paysandú cayó y el general -junto a un puñado de sus oficiales- fue ignominiosamente fusilado en el huerto de los Ribero,

Pero reducir el recuerdo y la figura de Leandro Gómez al aspecto bélico sería achicar su imagen y menoscabar lo que terminó siendo epopeya. De aquellos hechos y actitudes surgen valores que - muy especialmente para nuestro Partido Nacional - aún son consigna. Leandro Gómez no sólo estaba defendiendo Paysandú, sino también el orden constitucional y la independencia amenazada por intereses transfronterizos. Fue artiguista, oribista y blanco hasta la médula. Pero, sobre toda divisa partidaria, un permanente defensor de la soberanía nacional en tiempos en que todavía las patrias americanas se consolidaban.

José María Leandro nació el 13 de abril de 1811, un mes y cinco días antes de que Artigas triunfara en la batalla de Las Piedras. No llegó a conocerlo personalmente pero siempre admiró su gesta. Lo llamaba “patriarca de la libertad e independencia de mi Patria”. Luchó por la repatriación de sus restos y fue el primero en definirlo como “fundador de la nacionalidad oriental”, un título que solo décadas más tarde conseguiría aceptación general.

Fue amigo personal y soldado de Oribe. Se incorporó al ejército en 1837, cuando el Presidente enfrentaba la rebelión de Rivera y la embozada participación de Francia e Inglaterra. A los 26 años nunca había empuñado un fusil, pero quería ceñirse la divisa de los “Defensores de las leyes”.

Tras la complicada paz “sin vencidos ni vencedores”, se dedicó a sus negocios particulares. Pero su vocación por la legalidad y su apego a la soberanía lo llevaron a regresar al servicio militar durante la presidencia de Berro, cuando en 1863 estalló la rebelión comandada por Venancio Flores con el indisimulable aliento de Argentina y Brasil. Todo terminaría para él el 2 de enero de 1865 en Paysandú, pero el viento seguiría arrasando patrias bajo el nombre de la Triple Alianza que aniquilaría Paraguay.

“Independencia o muerte” fue su frase de cabecera durante la defensa. Pero su concepto de soberanía no sólo incluía una firme defensa del territorio nacional, sino algo más amplio y más profundo. Soberanía implica que la nación pueda ejercer sus libertades y derechos en todos los ámbitos, a nivel regional e internacional. Implica un Uruguay libre de llevar adelante toda política económica, comercial, social, que beneficie a su pueblo y pueda actuar sin limitantes ni condiciones, siempre dentro del marco del Derecho Internacional.

Ese es el mensaje que proviene de Leandro Gómez. Honrarlo es la consigna. Es por esto que el Directorio del Partido Nacional denominará este 2015 que comienza “Año de Leandro Gómez”.

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