caso lola chomnalez

Medios argentinos hablan de danza de sospechosos y la verdad que se aleja

El asesinato de la joven argentina concentra la atención de la población y los medios de un lado y del otro del Río de la Plata. La cobertura mediática también da que hablar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lola Luna Chomnalez

El caso Lola es tema de atención en Uruguay y en Argentina. El futuro canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa calificó el trabajo de varios medios argentinos como "lamentable" en una entrevista en Radio Montecarlo.

En los hechos, en Argentina no existe la presunción de inocencia, por lo cual todo detenido que es conducido al Juzgado puede mostrarse sin reparos. Y así también puede verse en Uruguay donde varios canales argentinos llegan. Así fue que en ambas margenes del Río de la Plata comenzó la danza de especulaciones y de nombres. Pasaron pocos días entre que se inició el caso y la Justicia se quedaba sin detenidos, pero cada ciudadano ya había definido su culpable y tenía una teoría del caso.

Así lo reflejaron diversas columnas de medios argentinos.

"Todos somos sospechosos", tituló el domingo el diario argentino Clarín. "La jueza parece estar deteniendo a todo el que se cruzó con Lola, y después vemos: ¿Lola fue a Uruguay con su madrina y el marido de ella? Sospechamos de ambos. ¿Quién encontró el cuerpo? Adentro. ¿Uno andaba por ahí y no sabemos qué hacía? Adentro. ¿Hubo un mail sospechoso de un ciber local? Venga el del ciber. ¿Un hombre dijo que la vio con un canoso? Adentro el canoso, que encima tiene rasguños en los brazos. Ah, ok, se peleó con la mujer. Vaya, entonces" dice parte del texto. 

La columna finaliza afirmando que "tenemos la necesidad de la condena rápida porque sufrimos demasiado la justicia lenta. Queremos ya a un culpable porque lo normal, lo lógico, es la impunidad", pero "en medio siempre queda la definición del francés Edmond Locard, considerado el padre de la criminalística moderna: "El tiempo que pasa es la verdad que huye".

También en Clarín, en una columna de Ricardo Roa titulada "Lola y la ansiedad de encontrar un culpable" se analiza el papel de los medios: "La historia de Lola sigue a la de Angeles Rawson, como ella adolescente y bella, y como ella de un final precoz y violento. Angeles murió en la caja compactadora de un camión de basura. Fue hallada de casualidad, atada de pies y manos dentro de una bolsa de consorcio en una planta del Ceamse.Cuando la asesinaron, se expandió el imaginario social, el periodístico también y los dos, potenciados, sumaron hipótesis como si fueran verdades. Llegaron a un punto de confluencia que al final fue un gran equívoco: la mayoría culpaba al padrastro de Ángeles. Era un personaje tan singular como su oficio de instructor de pesca con mosca. Y era un hombre con ganas de contar por TV cosas que disparaban sospechas en la gente y en los periodistas. Pero eso no lo convertía en el asesino."

César Di Primio en la Gaceta de Tucumán  escribió una columna que se titula El caso Lola Chomnalez, el monstruo en primera página. "Ni el zapping nos libró de la teorización por parte de periodistas moralistas, dolidos por el caso, pero que no pierden oportunidad de escarbar en los aspectos más íntimos de lo que fuera la corta vida de Lola Chomnalez. Entonces, entre otros titulares, todos aprendimos que en el mundo forense existe un procedimiento que llamaron 'autopsia psicológica' de la víctima, que no es otra cosa que trazar un perfil psicológico de la víctima basado en testimonios de amigos y familiares para tratar de elucidar si tenía conductas depresivas o impulsos suicidas. Todo esto y mucho más es lo que, con desparpajo y frialdad, los medios (especialmente los televisivos) utilizan para obtener más audiencia, a costas de la muerte de una mujercita" dice parte de la columna.

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