CANELONES | PATRICIA MANGO
Una mujer que mató a su marido de una puñalada en Los Cerrillos y que -según dijo a la Policía- era golpeada por este hace siete años, fue procesada con prisión ayer en la tarde.
El crimen sucedió en la casa que compartía el matrimonio en la zona de Playa Vignoli y fue producto de las frecuentes palizas que él acostumbraba a propinarle, según aseguró la homicida. Lo apuñaló ante la hija de ambos, de 9 años.
Los hechos se precipitaron sobre las 21 horas del jueves. Nebel Eugenio Eirin de 65 años, estaba en su casa en ruta 36. Su mujer de 33 años con la que convivía desde hace 14 años había llegado sobre las 18 horas de Las Piedras y según su testimonio, Eirin ya había tomado alcohol como era habitual.
De acuerdo a sus manifestaciones, ella se dispuso a cortar queso y asado sobre una mesa ubicada en el patio del frente de la vivienda.
Él le recriminó mediante insultos que lo estaba haciendo mal y decidió hacerlo él. Cuando se levantó -relató la mujer en principio- creyó que él iba a pegarle y decidió enfrentarlo.
Fue en ese instante que le enterró la cuchilla en la zona de la cintura. La herida fue de unos 20 centímetros y comprometió órganos vitales.
VUELCO. Herido, Eirin subió a su automóvil y partió por ruta 48 rumbo a Las Piedras.
Mientras tanto, la mujer llamó al servicio de Emergencias 911. El alerta llegó a la Seccional 3ª y en minutos llegó un equipo policial. Partieron tras el automóvil pero cuando lo encontraron ya era tarde: Eirin había volcado y agonizaba desangrándose. Lo llevaron al hospital local donde murió apenas ingresado.
Sobre las 15 horas de ayer el juez ordenó la reconstrucción. De ahí surgió que la zona de la herida no coincidía con las declaraciones de la mujer sobre un posible enfrentamiento entre ambos. Eso selló su destino y fue procesada en horas de la tarde por un delito de homicidio especialmente agravado. Fuentes informaron a El País que la mujer terminó aceptando que había actuado "por impulso". Indicaron además que, de acuerdo a sus dichos, tenían problemas por el vicio del alcohol y los golpes que él le daba desde hacía por lo menos siete años. De enero a setiembre de este año se registraron 5.038 denuncias por violencia doméstica, una más que en 2005.