LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

(Malas) señales

El sector productivo habló claro. Pidió medidas que devuelvan al sector la competitividad perdida pero, a la vez, alertó sobre el gasto desmedido del gobierno central y las intendencias.

Demandó, con voz firme, que gobernantes nacionales y departamentales se comporten de una vez por todas con austeridad, en lugar de seguir gastando de manera irresponsable y alegre el dinero que a los contribuyentes tanto les cuesta aportar.

Pero el mensaje, aunque claro, parece haber caído en saco roto. El sistema político en su conjunto no lo entendió o, simplemente, no quiso entenderlo. Por lo visto, algunos pensaron que con algunas "señales" bastaría para tranquilizar a los "revoltosos" que piden que el enorme peso del Estado y los gobiernos municipales se adecue, de una buena vez, a las posibilidades del país y de cada departamento. Porque en los tiempos en que vivimos en el Uruguay no hay nada más revolucionario ni más utópico que pedirle a quienes gobiernan que gasten el dinero ajeno con un mínimo de responsabilidad. Que entiendan que, como en la casa de cada uruguayo, los gastos no deben superar los ingresos. Y que los sacrificios, alguna vez, los tiene que hacer el sistema político y la burocracia, y no siempre el ciudadano de a pie, el que trabaja, el que produce, el que emprende o el que quiere progresar.

El déficit galopante de las cuentas públicas nacionales no se abate bajándole a la mitad el sueldo, ciertamente jugoso, al gerente general de Ducsa. Se resuelve dejando de usar el dinero del contribuyente para designar asesores o contratar amigos con sueldos de escándalo. ¿Acaso el Estado que un día pretende dar una señal con el gerente de Ducsa no es el mismo que a los pocos días contrata con un altísimo sueldo a la señora Glenda Rondan como asesora de la ministra María Julia Muñoz? ¿Creen que somos tontos? Evidentemente nos han visto la cara. Pagan con nuestro dinero favores políticos. Apoyos en campañas pasadas. ¿Es el único caso? Por cierto que no. Y lo saben. Y no les importa. Porque lo pagan con nuestra plata.

¿Y en las intendencias? ¿Entendió algo el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana? ¿Y la intendenta de Lavalleja, que a pocos días de querer aumentarle el sueldo a su propio esposo ahora quiere dar una "señal" a la producción vendiendo un auto oficial? ¿Y los que anuncian la supresión de algunos contratos y la devolución de algunos viáticos, como para calmar a los inquietos, pero gastan lo que no tienen para promocionar sus gestiones y promover sus candidaturas futuras?

Es claro que no han entendido nada.

Habría que preguntarse si es que han perdido la capacidad de entender a la sociedad o si, embriagados de poder, ni siquiera hacen el intento. Sólo les importa seguir en sus cargos. O subir algún peldaño. Mantener sus privilegios y su auto oficial.

Los que así proceden, que, digámoslo, no son todos, le hacen mal a la política. Dañan a la democracia, con la que se llenan la boca.

La gente está mirando.

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