OLLAS SOLIDARIAS PARA LOS MÁS POBRES

Una luz en la oscuridad para los que duermen en las calles

Luceros es uno de los 16 grupos católicos que realizan “ollas solidarias”.

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Foto: Marcelo Bonjour

Todos los lunes y miércoles de noche la emblemática Iglesia de las Carmelitas en el Prado se transforma por unas horas en una cocina. En un salón ubicado a pocos metros de la parroquia, un grupo de jóvenes y adultos pertenecientes al Movimiento Luceros, se organizan alrededor de una mesada para pelar y cortar varios kilos de papas, boniatos, zanahorias, cebollas, morrones y trozos de carne. El objetivo es preparar cerca de 100 platos de guiso que luego serán repartidos por distintas zonas de la capital para la gente que se encuentra en situación de calle.

Dependiendo del día, en la tarea llegan a participan entre 30 y 50 voluntarios de las más diversas edades: hay desde adolescentes de 15 años hasta adultos de 50. Algunos sólo colaboran en la cocina, otros aportan los autos para trasladar la comida, y otros hacen todo el proceso: desde cocinar, repartir los platos en la calle hasta limpiar la cocina una vez que terminan las recorridas.

Los preparativos comienzan cerca de las 18:00 horas y la actividad puede extenderse hasta las 23:00. Pero todo el esfuerzo, según dicen, lo hacen con la satisfacción de que la gente que más lo necesita pudo comer un plato de comida. "Ellos nos están esperando porque saben que vamos a ir. Hay muchos que es lo único que comen en el día", dijeron los voluntarios.

Financiación.

El movimiento se financia por las donaciones tanto de empresas como de particulares, así como por una actividad que realizan una vez al año: un campeonato de truco en la Rural del Prado. Esta edición contó con la participación de 120 parejas que les permitió recaudar unos 100 mil pesos. "Con esos recursos nos da para todo el año y nos permite comprar aquellos ingredientes que necesitamos pero que no nos pudieron donar", contó Marcela, una de las voluntarias.

En cuanto a las empresas, además del Mercado Modelo y de un frigorífico que les brinda la carne, desde hace un tiempo el Movimiento Luceros comenzó a recibir donaciones del programa televisivo MasterChef. "La idea la sacamos de lo que sucede en otros países. Agustina una de las voluntarias de Lucero también trabaja en la producción del programa e hizo la gestión para que los alimentos que sobraran fueran destinados a nuestro movimiento", comentó "Tinto", uno de los voluntarios más jóvenes con 15 años.

"Nos dan ingredientes que no solemos tener, como panceta, ciboulette o puerros, que ayudan a que el guiso quede mejor. En otras ocasiones nos han llegado varias bolsas de verduras", comentó el adolescente. Para este año, con el comienzo de una nueva edición de MasterChef, Juan José Malvárez, uno de los coordinadores del Movimiento Luceros adelantó a El País que uno de los participantes ayudará a cocinar el guiso con ellos para la gente en situación de calle.

Circuito.

El recorrido que realizan consta de cuatro puntos: un grupo recorre la zona de la rambla portuaria, Canal 4, la estación de AFE y una parte del Centro. Otro grupo va hacia la zona del Prado, El tercer grupo de voluntarios cubre la zona del Palacio Legislativo y otros recorren el barrio Goes. Los lunes, al ser el día que van más voluntarios, se agregó hace poco tiempo la zona de Tres Cruces.

Como siempre recorren los mismos puntos los voluntarios han generado muchos lazos con algunas de los sin techo. "Por eso cuando no las encontramos, sobre todo a los que están en una situación más vulnerable, los salimos a buscar", contó Juan José Malvárez al portal de la Iglesia Católica. "No nos da igual si comen o no comen", agregó.

Desde 2008.

Empezaron repartiendo chocolatada y refuerzos.

El Movimiento Luceros surgió en el año 2008 luego de que un grupo de jóvenes cristianos volviera de una peregrinación a la Virgen de Salta. Al regreso decidieron crear un grupo de oración en la Iglesia de Las Carmelitas, pero al poco tiempo tuvieron la necesidad de hacer algo para ayudar a los más necesitados. Al principio comenzaron a preparar leche con chocolate y sandwiches que repartían por la zona. Hoy, además de la cena, los voluntarios de Luceros reciben donaciones de ropa, que luego reparten entre los indigentes según sus necesidades. "Guantes Eduardo. Frazada Chino, Campera para pareja de María", son algunas de las anotaciones que se leen en la pizarra de la cocina para recordar qué fue lo que pidió cada persona y así poder llevárselo. Lo que buscan los voluntarios es hacer honor al nombre del movimiento. "Luceros es ser luz en la noche. Buscamos ser pequeñas luces que iluminen en la oscuridad", dijo Malvárez.

544 jóvenes reparten 1.867 platos por semana.

En Montevideo, además del movimiento Luceros (en el Prado y en Carrasco), existen múltiples agrupaciones que realizan obras similares, integrados principalmente por estudiantes. Según un relevamiento realizado por la Iglesia Católica de Montevideo al menos 544 jóvenes salen todas las semanas y reparten 1.867 platos de comida entre personas en situación de calle. Las agrupaciones son cerca de 16 entre los que se encuentran grupos que se dedican especialmente a repartir comida —como Sembradores o Luceros— y otros que surgieron dentro de una parroquia o institución educativa como sucede en el caso de El sabor de la palabra de la Parroquia Tierra Santa o la Universidad de Montevideo. La cantidad de personas que participan y los platos que se entregan varían también dependiendo del grupo. Luceros Carrasco es quien cuenta con la mayor cantidad de voluntarios (80) mientras que Sembradores es quien reparte más alimentos: unos 400 platos dos veces por semana.

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