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Lucía Topolansky: "El control es una de las fallas que tenemos los del Frente"

Lucía Topolansky se encuentra debajo de Daniel Martínez en las encuestas sobre la elección departamental del 10 de mayo, pero se sabe con chances. En la campaña fue quien disparó el primer dardo a la oposición, tildando a los candidatos de la Concertación de “payasos”.

Como respuesta recibió munición pesada: epítetos sobre su higiene personal de parte del colorado Ricardo Rachetti y de la escritora Mercedes Vigil. Dice que “no le temblará la mano” si tiene que tomar una medida drástica contra Adeom, propone extender la rambla hasta el Cerro, promete no subir la Contribución y admite que el FA muchas veces falla a la hora de controlar.

—Después de 25 años de gestión del Frente en Montevideo, la intendenta Ana Olivera se va con la aprobación más baja. ¿Qué se hizo mal?

—En estos 25 años hay cosas que cambiaron creo que para bien. Una de ellas es el ingreso a la Intendencia por llamados, que transparentó una forma de ingreso al Estado. El plan de ordenamiento territorial, el teléfono para violencia doméstica, el saneamiento, el traslado del Mercado Modelo... Y lo más fuerte que se hizo fue la descentralización. La administración de Ricardo Ehrlich fue víctima de la crisis del 2002, porque quedó un endeudamiento por la imposibilidad de pagar un aumento que se había otorgado a los municipales y eso le quitó la posibilidad de algunas obras. La plata no es infinita. Entonces, iniciamos el período de Olivera con algunas cosas que no son responsabilidad de ella, sino más bien de la fuerza política.

—¿A qué se refiere?

—Veníamos con una forma de encarar las elecciones municipales en Montevideo que no tengo claro cómo nació, pero que no dejábamos de tener un candidato único, aunque la Constitución nos habilitaba a tres. Cuando se presentaron dos candidatos (Daniel Martínez y Carlos Varela), ninguno de ellos obtuvo los votos del Plenario y ahí creo que cometimos el error. Si hubiéramos tenido una cabeza un poco más amplia hubiéramos dicho: no importa, elevemos a los dos y que sea la gente que decida. Pero como estábamos empecinados en un candidato único, nos pusimos a buscar a uno que llegara a los votos; fue el caso de Ana Olivera y quedó ella. Los que somos militantes de todos los días y conocemos el estatuto lo entendimos; pero mucha gente lo leyó como algo trucho y esto perjudicó a Ana y perjudicó al Frente. Pero no fue responsabilidad de Ana, ella más bien fue la víctima de todo esto.

—¿Qué falló en la gestión?

—Lo hemos hablado hasta el cansancio: el problema del Corredor Garzón, no de la concepción, porque es buena, pero sí de la ejecución o del modelo de corredor, eso es algo que hay que corregir.

—El que estuvo al frente de este plan fue Gerardo Urse del MPP ¿Qué sintió cuando Olivera lo removió del cargo?

—Me parece que el jerarca tiene todo el derecho a hacer y deshacer sus equipos; si no tiene ese derecho, entonces estamos fritos. Así que ni una palabra sobre eso. Además, Gerardo se había equivocado. Y punto.

—¿Urse es el responsable del fracaso del Corredor Garzón?

—No queremos individualizar en una persona, porque todas estas cosas son de mirada colectiva. Él tenía un Departamento de Movilidad que estaba por arriba. Gerardo quedó con la imagen más visible, pero creo que fue un error general. Además, en el mecanismo de funcionamiento de la Intendencia hay un gabinete que se reúne semanalmente y allí hubo una aprobación. En todo caso, se equivocó in totum el gabinete.

—¿Hay que eliminar el corredor e ir hacia una avenida ancha?

—No creo que haya que ir para atrás tan radicalmente. Hay que corregir la cantidad de semáforos que se pusieron de más, los giros que no quedaron bien hechos e incorporar el transporte interdepartamental, que ahora va por los costados. El ensanche de Garzón fue positivo y las veredas y todo lo que pasa por allí ha quedado bien. Capaz que el problema que tiene es la ubicación de la terminal, que se podría haber hecho en Sayago o en Colón, en la plaza Vidiella.

—¿Si es electa cuál será su relación con Adeom?

—Justamente una de las cosas que creo que se hizo bien y no lo dije está relacionado con Adeom. Veníamos con una enorme conflictividad con el sindicato de los municipales, probablemente el pico estuvo en la administración de Mariano Arana, que coincidió con el derrumbe del país. Tuvo Ana un momento difícil en el tema de la recolección de residuos y se decretó una emergencia sanitaria y fuimos los que apoyamos la medida de la esencialidad, porque creo que correspondía. A partir del momento en que la intendenta demostró el mando, la conflictividad de Adeom fue menor. Quedó la imagen, el chip, la memoria, pero hubo un antes y un después. Hay momentos en que hay que poner el cúmplase, creo que hay que hacerlo.

—¿El freno que usted le puede poner a Adeom es lo que la diferencia de Martínez?

—No puedo ir a esa comparación, porque Daniel y Virginia Cardozo son mis compañeros de partido (...) Lo que sí puedo decir es que por mi experiencia previa negociando en el Parlamento, en la Comisión de Presupuesto y para lograr la participación de la oposición en el gobierno, me siento con muchas condiciones. Voy a escuchar, dialogar y llegar a un acuerdo que quede escrito blanco sobre negro. Y a partir de ahí, cumplirlo. Y si para cumplir preciso tomar alguna medida fuerte, no me va a temblar la mano, porque para eso estoy como intendenta, porque como tal estoy al servicio de los montevideanos. Creo en el diálogo como herramienta, pero si llega un momento —porque los tiempos no son infinitos— que se necesita el cúmplase hay que cumplir.

—¿Le va a dar más prioridad a la gestión social que a los temas propiamente municipales como la basura o el tránsito?

—Hay un abecé que es alumbrado, la basura y las calles. Eso hay que hacerlo sí o sí y eso tiene que ver con el presupuesto. Para vivienda, para salud o cultura tengo que tener una fuerte coordinación con lo nacional.

—El candidato colorado del Partido de la Concertación, Ricardo Rachetti, asegura que el boleto se puede bajar a $ 18 ¿Su propuesta es mejor que la de él?

—Cuando yo propongo algo tengo que decir cómo lo financio, de dónde saco la plata. Si Rachetti tiene la fórmula que me la pase, porque la Intendencia la voy a gobernar yo. La paramétrica (del boleto) hay que mirarla globalmente y constantemente, porque hay pícaros que pueden inflar el costo de las cubiertas… El papel del organismo regulador es controlar la justeza de eso, para ver cómo lo optimizamos y cómo eso en definitiva redunda en el bolsillo de la gente.

—¿Habría que controlar más?

—Sí, yo creo que el control es una de las fallas que tenemos. Y digo tenemos, porque yo me hago cargo de la gestión de los lugares donde hay frenteamplistas. Nosotros podemos hacer una política en cualquier rubro. Pero si después no controlamos, si no estamos ahí, la gente tiene la sensación de que pusimos la política pero al no controlarla se fue desgastando, se desagregó y no dio efecto (...). Hay que respirarle en la nuca al controlado.

"Lo de payasos es inocente, al lado de lo que me dijeron".


La candidata explicó que utilizó el término "payasos" para referirse a los candidatos de la Concertación, porque "hace rato venían pegando". "En una actividad con las mujeres candidatas, me preguntaron cómo iba la campaña en Montevideo e hice ese comentario. Puse un adjetivo, que al lado de lo que me dijeron a mí, es de una inocencia absoluta", señaló Topolansky.

Para la candidata, el nivel de la campaña se degradó cuando el candidato colorado Ricardo Rachetti y la escritora Mercedes Vigil usaron epítetos para referirse a ella.

"Es una señora que no conozco, pero sé que pertenece a un partido tradicional. Creo que no le sirve a la democracia uruguaya, aunque ella se define monárquica, así que capaz que la democracia no le vale demasiado", opinó.

Además, señaló que los cambios de candidatos blanco y colorado "desconcertaron hasta a los votantes de la Concertación; nosotros nos encontramos con que era difícil saber con quién competíamos".

"Por una razón que me resulta difícil de entender se sacaron dos buenos candidatos (el nacionalista Jorge Gandini y el colorado Ney Castillo) y aparecieron tres candidatos desconocidos", indicó.

Topolansky pretende reducir los cargos políticos en la IMM.

"Me resulta difícil dar un número. Pero, diría que por lo menos a la mitad, alrededor de 70. Creo que hay cosas duplicadas a esta altura de la vida, secciones (municipales) con responsabilidades políticas que no tienen sentido de existir", concluyó.

"Si saco a todos los carritos de las calles hago una fiesta".


—¿Qué falla en limpieza?

—Costó el tema de los contenedores por varias razones. El sistema es positivo pero en una cantidad de aspectos tenemos que rever los circuitos de los camiones; tenemos un solo punto de partida en el cantón del Buceo y la ciudad está muy extendida. Ese tiempo es tiempo perdido, hay un problema de gestión. Tengo la idea de crear dos cantones más hacia el este y el oeste para acortar recorridos, porque la sociedad de consumo, el bienestar de la población y el mayor empleo me trajeron más residuos. La experiencia que se está haciendo en Ciudad Vieja de recolección es importante porque ayuda a sacarle el valor; la basura vale plata. Cuando termine el período de Olivera vamos a tener seis usinas de reciclado, pero Porto Alegre, que es una ciudad como Montevideo, tiene 18. Tengo que generalizar los contenedores de dos colores a toda la planta urbana, acompañándolo con una campaña cultural fuerte y utilizar las cámaras de seguridad para poder usar la Ley de Faltas. Algo se ha usado en el Centro, aunque a veces los jueces igual no me los procesan, no me les ponen una tarea comunitaria como deberían.

—¿Sacará los carritos de la calle? Hasta ahora no se logró...

—Estoy haciendo un enorme esfuerzo para sacar a la gente de la calle que vive de esto y tengo que considerar sus ingresos y trasladarlas a las plantas de reciclado. No es sencillo el núcleo que me va quedando, porque es el núcleo duro del asunto. Si me topo con una persona que durante 45 años el único trabajo que hizo fue andar en la calle con un carro y cree que es más libre si no tiene un patrón y horario... Me fallaron algunos que llevé para la construcción, porque no se adaptaron a la disciplina. Mi objetivo es que no haya nadie recolectando, en cuánto tiempo, no lo puedo contestar. Pero puedo asegurar que si llego a cero, hago una fiesta. Otra parte es de la gente, que no dobla una caja para ponerla en un contenedor. Un día me bajé del auto y le señalé a una persona que estaba dejando las cajas afuera y no puedo decir la respuesta que me dio...

—¿La basura es un problema cultural?

—Es un problema cultural sí que tiene que ir con una campaña bien fuerte. Quiero poner un 0800 para que la gente me pueda avisar que en tal punto hay basura fuera del contenedor o que están vandalizando un contenedor. Tener una especie de "emergencia" en los ocho municipios.

—¿Sacaría de las calles a los cuidacoches y limpiavidrios?

—En las encuestas la gente ve necesarios a los cuidacoches porque hacen a la seguridad, tienen un reglamento de funcionamiento y salvo algún incidente, en general no ha habido problemas. Limpiavidrios quedan muy pocos; surgieron como hongos en 2002 cuando el país se arrodilló, pero después fueron saliendo. Tenemos que desarrollar una política de abordaje, pero fundamentalmente eso le correspondería al Mides. Creo que cualquier ser humano se merece vivir de algo más digno. De todos modos, en todas las ciudades del mundo hay carritos y limpiavidrios, eso no quiere decir que el gobernante mire para el costado.

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