Los Stones: un sentir también uruguayo

| Cerca de 4.500 uruguayos viajarán a Buenos Aires para ver a los ingleses en acción el próximo martes y jueves

FANATICOS. Los integrantes de la familia Alpuin tienen todo listo para ver a sus ídolos en el estadio Monumental de Buenos Aires. 200x243
FANATICOS. Los integrantes de la familia Alpuin tienen todo listo para ver a sus ídolos en el estadio Monumental de Buenos Aires.
El País

El garaje convertido en parrillero tiene a la clásica lengua de los Rolling Stones por todos lados: en una bandera, en los posters, en las revistas, en calcomanías sobre la pared y hasta en un estuche para guitarra. El momento de la partida a Buenos Aires se acerca, y lo que más parece costar es la elección de la remera que van a usar en el concierto.

"Yo ya tengo la mía, me la traje de Estados Unidos y siempre dije que la iba a estrenar en un concierto" dice Gustavo Alpuín, mientras exhibe la camiseta casi nueva.

De fondo, una multitud estalla mientras Mick Jagger anuncia en un español forzado: "este es el nuevo tema...". El disco en vivo "No Security" suena de fondo. Hay clima de concierto en toda la casa, mientras Gustavo se encarga de ultimar los detalles para el viaje.

Y es que toda esta devoción por los londinenses tiene origen en su persona. Fue él quien escuchaba desde joven los vinilos de Let it bleed o Beggars Banquet con un amigo del barrio.

"Además, el año en que yo nací, fue el año en que Jagger y Richards comenzaron la banda", añade. Luego de una juventud entre las letras de Jagger, los punteos de Keith Richards y la batería de Charlie Watts, Gustavo se casó con Sandra, que había sido su compañera de liceo, años atrás.

La selección musical no sería tema de discusión en la pareja: "En la fiesta de nuestro casamiento, entramos con "Angie", "el himno", cuenta él con orgullo, mientras Sandra confirma el dato. "Me hice fanática por él", comenta.

La tercera integrante del grupo es su hija, Stephanie, de 14 años, que tampoco tuvo demasiadas opciones a la hora de elegir su banda favorita, ni parece haberlas querido tener.

Lleva la remera de los Stones con orgullo y sabe interpretar muchísimos temas de la banda en su guitarra.

"¿Pudieron ver algo del concierto de Brasil?", pregunta Gustavo. Es que la ansiedad crece minuto a minuto, ya que en pocas horas, padre, madre e hija, se convertirán en tres más de los casi 4.500 uruguayos que viajarán a Buenos Aires para ver a los Stones en los conciertos del próximo martes y jueves.

El sentimiento stone previo al recital aflora también en Mariana Resala, una estudiante de Comunicación a punto de licenciarse, que ya conoce lo que es ver a los ingleses, pero bastante lejos de esta zona.

"Ya los vi en Miami, cuando tocaron en el American Arena, pero estoy segura de que esto no va a tener nada que ver, me genera muchísima expectativa ver el concierto en Argentina, por cómo se comporta el público allá. A ellos les encanta venir a tocar a Argentina, y por eso seguro que este concierto va a ser algo totalmente diferente a aquella vez", asegura.

A ella se le hace un nudo en la garganta cuando explica lo que para ella es ver a Jagger y compañía: "Me gustaron toda la vida, hay canciones que canto desde que tengo sentido común, para mí ver a los Stones es todo".

Tal es el fanatismo de Mariana, que su propio perro lleva el nombre del líder de la banda. Además, la estadía de Mariana, que también se lleva a los conciertos a su madre, se prolongará durante toda la semana, ya que asistirá a ambos conciertos.

Algunos fanáticos siguen a la expectativa, esperando por conseguir la preciada entrada que les abra las puertas del Monumental de Nuñez, escenario del show. Es el caso de Graciela Doebel, que aún no recibió confirmación: "unos amigos se están encargando del tema de las entradas. Espero que puedan conseguirlas, pero no me hago demasiadas ilusiones, porque ya se que quedan muy pocas".

Si bien en Buquebús, empresa que comercializaba oficialmente los paquetes para estos conciertos, no quisieron dar demasiados datos sobre la cantidad de entradas vendidas, aún queda un remanente de tickets para las zonas más caras del estadio, que son los palcos y plateas.

Ayer quedaban unas 30 entradas, dijeron desde la empresa. Las del campus se terminaron y había tres plateas altas. Esas entradas, con pasaje ida y vuelta y traslados salían U$S 180 y U$S 200 viajando en primera clase. También había "pocos" boletos preferenciales y numerados a U$S 380.

En tanto Gastón, empleado de Cacciola S.A., comentó que este fin de semana ha sido "una locura. Muchas empresas quieren viajar con nosotros ya que por el tema de los cortes de ruta no pueden viajar en ómnibus. A eso se le suma la cantidad de gente que viaja el domingo, lunes o martes, para ver estos conciertos".

Según Gastón, la cantidad de pasajeros llegó a duplicarse: "Nosotros enviamos, por lo general, unos tres o cuatro coches para el puerto de Carmelo, pero la demanda fue tal que mañana enviamos nueve".

Los pasajes por vía marítima están casi agotados para el día lunes, previo al recital, aunque también se sabe que muchos fanáticos viajarán el domingo a la noche, quizá para acercarse el lunes hasta el hotel Four Seasons, donde se hospedarán las Majestades del rock, y darles la bienvenida al Río de la Plata que ellos merecen. Los Stones darán en Buenos Aires su tercer concierto en Argentina, en el marco de la gira "A Bigger Bang Tour", que comenzó en agosto de 2005 en Boston y en la que seguirán todo este año.

Gustavo lo tiene más que claro: "vamos a estar ahí, de eso no hay duda", asegura, mientras su señora y su hija asienten. "Después de todo, esto es una sola vez en la vida".

El mayor concierto en su historia

The Rolling Stones tapizó el sábado con puro rockanroll la arena de la playa de Copacabana de Rio de Janeiro, en el mayor show de su historia ante casi un millón y medio de personas, y cumplió con la gigantesca expectativa generada.

Ante una platea integrada por tres generaciones y una variada "fauna", el show gratuito dio lo prometido: dos horas con grandes clásicos de los sexagenarios Stones, que probablemente cerrarán su carrera con esta gira llamda A Bigger Bang.

La marea humana se congregó pacíficamente en la famosa playa para ver a la banda en su tercera presentación en Brasil, marcada por el mayor operativo de seguridad de la historia local.

Comandada por el mítico vocalista Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, la banda salió al palco. "Hola Rio, es bueno estar de vuelta", dijo Jagger, vestido con pantalón, camisa y zapatos deportivos negros, pero que tras cambiar varias veces de vestuario, terminó luciendo camisa de seda verde y una camiseta con la bandera de Brasil que decía Rio de Janeiro.

Los Stones comenzaron apuntando directo a la cabeza, con el eléctrico Jumping Jack Flash. A partir de allí y entre gritos, decenas de desmayos, flashes, sudor y humo de marihuana se disparó una ráfaga de 20 temas.

Maestro en el dominio de plateas, el cantante de 62 años exhibió el despliegue de un vocalista 30 años más joven.

Los Stones siguieron con temas como It’s only Rock and Roll, Tumbling Dice, Wild Horses, una frenética Midnight Rambler y uno de Ray Charles (Night time is the right time). Hubo frenesí cuando llegó Miss You y una plataforma móvil llevó por rieles a toda la banda hacia el medio del público.

La despedida fue simplemente incendiaria: Richards inició el riff del mayor clásico de la banda, Satisfaction, haciendo cantar al público en coro como si fuera una sola persona.

Después sobrevino algo parecido al caos: una alfombra de bolsas y botellas plásticas, y latas de cerveza cubrió la arena, mientras cientos dormían en la calle, muchos peregrinaban de vuelta a casa y los vendedores ambulantes de bebidas, camisetas y enseñas de los Stones intentaban liquidar su mercadería.

Durante el espectáculo hubo 599 emergencias, la mayor parte relacionadas con el exceso de alcohol. Tres personas fueron apuñaladas en un asalto y dos peleas y a una embarazada le llegaron los dolores del parto mientras bailaba al ritmo de la banda.

Al final el público se fue con lo que había ido a buscar: un show memorable y pura Satisfacción.

AFP y EFE

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