Los que más compran y viven la punta

Brasileños. Se fijan poco en los precios y se llevan lo que les gusta Encuentran casi todo más barato Prefieren la ropa informal y si es blanca, mejor Compran joyas con piedras grandes

Regina, René y Ariadne. "Acá nos compramos y nos tomamos todo", dicen entre risas. 400x400
Regina, René y Ariadne. "Acá nos compramos y nos tomamos todo", dicen entre risas.
El País

PUNTA DEL ESTE ANA PAIS Y | DÉBORAH FRIEDMANN

Frente al Emir, de un amplio balcón cuelgan las banderas de Uruguay, Nacional, Internacional de Porto Alegre, Grêmio de Porto Alegre, Brasil y River Plate de Argentina. Como era de esperar, la casa está alquilada por brasileños.

"Porque gustamos del Mercosur", respondió Paulo Texeira cuando se le preguntó el motivo de las banderas. En seguida aclaró que la de Peñarol no la tenían sólo porque no la pudieron conseguir.

Vinieron desde Rio Grande en su avión privado, con el cual ya trajeron a varios grupos de amigos a pasar unos días al balneario esteño.

La última vez que fueron hasta el aeropuerto a buscar gente, había unos 12 jets brasileños. "Es que cada vez Punta del Este está más de moda. Antes era sólo de Rio Grande Do Sul pero ahora vienen también de otros lugares de Brasil, como San Pablo ", explicó Texeira.

Al auto, la camioneta y el ómnibus de Car House Toyota estacionados en la puerta los trajeron sus empleados, que duermen en la casa rodante.

La casa, amplia y elegante, se la alquilaron a una familia de argentinos. En el balcón embanderado con vista al mar, tiene una piscina con varias reposeras.

Para Paula Texeira, hija mayor de Paulo, Brasil "no tiene playas" como las de Punta del Este, menos con islas como la Gorriti. Otra ventaja que ve en el balneario son las tiendas de la Calle 20, a las que considera "más bonitas y mejores", aunque no más económicas.

"Además, hay uruguayos y argentinos con los que practicar el español", dijo con un buen manejo de la lengua.

De noche le gusta salir a Mambo "porque tiene música latina". La electrónica, estilo musical predominante en La Barra, no le gusta.

DE COMPRAS. La Calle 20, haya lluvia o sol es uno de los lugares más frecuentados por los brasileños en estas horas en Punta del Este.

En Toscani, por ejemplo, que vende ropa de hombre reciben más brasileños que otros años. Buscan vestimenta variada, pero en general a la hora de comprar se inclinan por bermudas, pantalones y remeras, cuenta Sabrina, que atiende el local. "Les encanta la ropa blanca y mucho lino", afirma.

En Tombolini también consideran que hay más brasileños que otros veranos, pero señalan que, de todos modos, son más jóvenes y gastan lo mismo que el año pasado.

"Lo que más se llevan son camisas, chombas, pantalones de lino. Sobre todo, lo que buscan son prendas informales de uso diario", dice Martín.

Las joyas son otro rubro muy demandado por los brasileños en los primeros días de enero. En general, prefieren anillos con piedras de colores como azul y amarillo. Las amatistas y los topacios son sus favoritas. Y claro, los clásicos brillantes que siempre están vigentes, dice Hernán Laffitte, director de Brela Joyas.

"El boom es la relojería Rolex. Para ellos es lo top", cuenta Laffitte. Los relojes los prefieren grandes; sean mujeres u hombres se inclinan por un estilo masculino.

"Nos va muy bien. Aquí encuentran cosas que en Brasil son prohibitivas", dice Laffitte.

En La Martina, por la calle 20, un muchacho preguntaba si aceptaban tarjeta de crédito mientras un hombre se probaba distintos buzos ante la mirada de aprobación o no de su esposa e hijas.

Según Natalia Ottonello, encargada de la tienda argentina, el 80% de su público en estas semanas es de Brasil. "Les gusta mucho la marca. Son gastadores y además están encantados con los precios, porque encuentran todo más barato. Eligen mucha cantidad de prendas, de repente compran 20 sin siquiera probarse", afirmó.

"Estamos en pleno auge de la presencia de brasileños", dijo el encargado de la tienda argentina de carteras y accesorios Prüne, ubicada por la misma calle del centro del balneario. Son el 90% de sus compradores y llegan siempre buscando productos en cuero, a pesar de que también tienen de sintético, tela, plástico y rafia, entre otros materiales.

Su experiencia es que se fijan en los costos y comparan con otras marcas, pero dijo que muchos vuelven porque tienen "buenos precios". El local abrió esta temporada y seguirá por el resto del año.

A escasos metros, Fendi vende ropa y carteras a un público casi 100% extranjero. Si bien en esta época del año el 90% de sus clientes son brasileños, en la segunda quincena de enero y febrero esa misma proporción pasa a ser de argentinos. La mayoría busca productos de marroquinería, especialidad de la grifa.

Por Gorlero entre la 28 y 29, Forever Store, había un grupo de tres paulistas comprando y riendo a carcajadas. Era la cuarta vez que entraban a comprar desde el 27 de diciembre cuando llegaron.

Regina Aaprecida Fereda, René Loutfi y Adriane Pires viajaron a Punta del Este con sus esposos y tres matrimonios más, aunque hombres y mujeres vinieron en medios distintos: ellos en moto y ellas en avión. "Así tenemos dónde cargar las cosas que compramos", dijeron mientras tomaban unas latitas de cervezas y pagaban en caja. "En San Pablo es un balneario súper comentado, famoso", explicaron.

Según empleadas de la tienda, los brasileños consumen "de todo": remeras, chaquetas, jeans y sobre todo carteras. Llevan mayor cantidad de prendas -el doble que un argentino promedio, dijeron- y de mayor precio. "Les gusta y se lo llevan", afirmó una vendedora.

La cifra

63,3: Es la cantidad de dólares que gastaron los brasileños en Uruguay en el primer semestre de 2007, según cifras oficiales.

Lo que gastaron en el 2007

VISITANTES En el primer semestre de 2007 los brasileños fueron los segundos que más visitaron Uruguay, luego de los argentinos. Entre enero y junio hubo 131.126 turistas de ese país, un 19,4% más que en el mismo período de 2006.

ESTADÍA En promedio, los brasileños que llegaron a Uruguay se quedaron 6,6 días en el país, un 17,6% más que en 2006.

INGRESOS Los brasileños dejaron en Uruguay en el primer semestre del año pasado U$S 63,3 millones.

GASTO Por día, cada uno de ellos gastó en promedio U$S 73,4. Eso representó un aumento de 57%. En el total de su estadía cada uno dejó en Uruguay U$S 483.

DIARIOS En varios quioscos céntricos de Punta se vende el mayor diario de Rio Grande, Zero Hora, que llega a Uruguay temprano en la tarde. Como no se importan revistas, no hay revistas brasileñas a la venta, afirmaron en un quiosco de Gorlero.

SALIDAS En todo Punta se los ve y se los escucha. Dos de los lugares que prefieren son los boliches del Puerto y los de la Barra.

Joyas anillos y collares

Los brasileños prefieren joyas grandes. En especial se inclinan por anillos con importantes piedras (si son azules o amarillas mejor) y por los que tienen los clásicos brillantes, que nunca pasan de moda.

Vestimenta blanca y de lino

El público brasileño es mayoritariamente joven. En general buscan ropa informal y si es fresca mejor. Por eso el lino es uno de sus materiales predilectos. Y el blanco, el color que más compran este verano.

Cuero

Camperas, zapatos y carteras

Donde hay un negocio con cuero en Punta, casi seguro que hay un brasileño adentro. Piden sobre todo carteras (dicen que son mucho más baratas que en su país) y también camperas y zapatos.

Relojes Rolex

El "boom" de este verano en materia de relojes son los Rolex. "Para ellos son lo top", dice Hernán Laffitte de Brela Joyas. Los brasileños, hombres como mujeres, se inclinan por los modelos con esferas más grandes.

Apuesta a Brasil: una estrategia para cuidar

Punta del Este M. Gallardo

A comienzos de los 2000, cuando se despedían los glamorosos año 90 y en Argentina se aproximaba la debacle delarruista, muchos se preguntaron hacia dónde tenía que apuntar su mira Punta del Este.

En el hotel Conrad desembolsaron algunos miles de dólares y contrataron a una consultora brasileña para que realizara un estudio de mercado en los principales centros poblados de ese país.

El estudio tuvo un resultado sorprendente. Según ese informe, los brasileños de más poder adquisitivo consideraban a Punta del Este como la Saint Tropez de América Latina donde cualquiera podía codearse con notorias figuras del jet set internacional y hasta con millonarios príncipes árabes.

Una fantasía que fue alimentada por el millonario Gilberto Scarpa, que se divertía invitando a su casa a Antonio Banderas y Melanie Griffith y ofrecía fiestas fastuosas en su mansión.

Hasta para los más poderosos brasileños, Punta era un lugar que resultaba bastante inaccesible, de acuerdo a sus posibilidades.

El informe señaló que la playa era lo que menos les importaba. El agua fría de la Mansa no constituyó un obstáculo para que el Conrad y otros tantos operadores locales apuntaran hacia San Pablo y otras ciudades brasileñas para poder enfrentar la crisis que, por aquellos años, comenzaba a impactar en la Argentina, el más importante mercado turístico de Punta del Este.

La decisión de cambiar la estrategia frente a la crisis argentina y la estabilidad económica alcanzada en Brasil durante el segundo gobierno de Fernando Henrique Cardoso y el primero de Lula hicieron el resto.

Casi ocho años después la realidad que vive hoy Punta del Este le da la razón a todos aquellos que apostaron al mercado brasileño.

Hoy los brasileños ABC 1 ocupan el lugar dejado de lado por los argentinos de clase alta que, desde fines de los noventa, partieron hacia los balnearios ubicados al Este del arroyo Maldonado.

Una situación curiosa se da por estas horas cuando brasileños y argentinos se cruzan al comienzo de cada temporada.

Unos optan por La Barra, Manantiales y José Ignacio. Otros por la generosa y espectacular construcción en altura de la bahía de Maldonado, el polo de atracción generado por el hotel Conrad, las mansiones en Beverly Hills y Parque del Golf y la propuesta comercial de la calle 20. Estos son los principales atractivos para los brasileños. ¿La playa? Nao.

Ese enorme crecimiento de turistas desde Brasil enfrenta dos problemas. Por un lado hay que asegurar una mejor accesibilidad desde San Pablo y otras ciudades brasileñas (Rio, Curitiba, Porto Alegre).

Por otro hay que cuidarlos. Muchos brasileños que llegaron a Punta del Este atraídos por el glamour y la belleza de una generosa geografía han sufrido robos apenas llegaron al balneario. No prestar atención a estos dos desafíos puede tirar abajo quizás una de las estrategias más elaboradas en la historia del balneario, similar a la desarrollada por Mauricio Litman a fines de los 40 cuando aseguró la llegada de los argentinos a Punta del Este.

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