ÍCONO DE LA GASTRONOMÍA NACIONAL

Locales de La Pasiva podrían tener que cambiar de nombre

Sentencia judicial alcanza a varias franquicias de la cadena de restaurantes.

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Desde mayo de 1988, la empresa Florian S. A. es dueña de la marca "La Pasiva". Foto: F. Ponzetto

Dos fallos judiciales prohibieron a La Pasiva de Ciudad Vieja y a la de Solymar el uso de la emblemática marca. Si bien las firmas demandadas apelarán los fallos en primera instancia, los mismos sentaron un precedente que podría afectar a varios locales de esta tradicional cadena gastronómica. De quedar firmes las sentencias, los restaurantes deberán negociar con el legítimo dueño de la marca, o cambiar sus nombres.

La cadena que con el paso de los años se ha ido extendiendo en Montevideo y hacia el interior —e incluso fuera de fronteras— fue fundada en 1963 por Pedro Kechichian Tokouzlian, quien extendió el negocio franquiciando la marca, fundamentalmente entre emprendedores gallegos y armenios. Famosa por su cerveza tirada, sus panchos livianos y saborizados y su mostaza —cuya receta es casi tan "secreta" como la de la Coca Cola—, la cadena cuenta actualmente con más de 15 locales.

Desde mayo de 1988, la empresa Florian S.A. es la propietaria de la marca registrada "La Pasiva"; desde noviembre de 1990 del logo "Cervecería La Pasiva", y desde agosto de 2014 de "La Pasiva Express".

El 24 de noviembre de 1986, con anterioridad al registro en la Dirección Nacional de Propiedad Industrial, Kechichian cedió las marcas de forma gratuita y de por vida a Florian S.A. El mismo día, se acordó que el fundador de la cadena tendría la potestad de conceder el uso y la explotación a favor de cualquier persona física o jurídica.

Ciudad vieja.

Antes de ese acuerdo de 1986, Kechichian concedió a la Corporación Cervecera SC una licencia para el uso de las marcas. Si bien las mismas todavía no habían sido registradas, para la ley constituyó un contrato de licencia.

La licencia a la Corporación Cervecera SC fue "a perpetuidad", para su uso en el tradicional local de Sarandí y Juan Carlos Gómez. Un caso similar ocurrió con el restaurante de Ciudad de la Costa.

Fue a instancia de una acción iniciada por Florian S.A., que la Justicia entendió que toda cláusula de plazo a perpetuidad es nula. Esto determinó que los licenciatarios de la marca con acuerdos "de por vida" tengan que renegociar sus contratos. De quedar firme la sentencia, y de no haber acuerdo en las negociaciones entre los particulares, los locales deberán cambiar sus nombres.

De acuerdo a lo que dijo a El País el abogado de Florian S.A., Claudio Barboza, menos de la mitad de los locales de La Pasiva quedarían comprendidos por las sentencias.

Inédito.

Según informó el programa Informe Capital de Tevé Ciudad, se trata de un primer fallo judicial sobre caída de contratos de perpetuidad para el uso de marcas.

En el caso del local de Ciudad de la Costa, el fallo del juez Marcelo Malvar (del 28 de noviembre) declaró "extinguido" desde el 2 de mayo de 2014 el contrato de uso de los logos de "La Pasiva" y "Cervecería" a la firma Merofyl S.A., la que tampoco podrá utilizar la marca "La Pasiva Express" u "otras similares o con logos similares".

En este caso, las marcas fueron cedidas a título gratuito por Pedro Kechichian el 28 de septiembre de 2004.

De acuerdo al escrito presentado por Florian S.A. a la Justicia, el derecho de uso se extinguió al fallecer Kechichian (quien desde hacía años no era propietario sino licenciatario), "ya que la sub licencia no puede ser más extensa que la licencia".

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