DOCUMENTADOS

La llave de la legalidad

Obtener la cédula de identidad es un trámite fácil para la mayoría de los extranjeros que quieren asentarse en Uruguay y solicitan la residencia.

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Obtener la cédula de identidad es un trámite fácil para la mayoría de extranjeros. Foto: F. Ponzetto

Un iraní de 27 años sacaba fotos en el aeropuerto de Guarulhos, en San Pablo, y el gesto, que en otro momento hubiera sido ignorado, prendió las alarmas de la agencia de inteligencia brasileña. En un momento de sensibilidad frente a las altas chances de un ataque terrorista en pleno despliegue olímpico, las autoridades del país vecino —que ya estaban siguiendo al hombre— decidieron detenerlo. Ante sus sospechas, le dieron un plazo para dejar el país y tras confirmar que no lo había hecho enviaron la alerta a los aeropuertos y fuerzas de seguridad. El viernes pasado lo detuvieron antes de que entrara a Uruguay por el Chuy. El iraní estaba tramitando la residencia en Uruguay, donde se había presentado como traductor, y ahora espera a que lo deporten, no se sabe aún hacia dónde.

Unos 23.000 extranjeros recibieron la cédula provisoria tras solicitar la residencia en 2010 y para 2015 fueron 38.000. Esto incluye a quienes lo hicieron por primera vez y también a quienes renovaron el documento de identidad.

En contraste, solo unas 16.530 personas obtuvieron la residencia (temporal o definitiva) en Uruguay entre 2010 y julio de 2016. La mayoría fueron argentinos (3.920), seguidos por los brasileños (2.130), estadounidenses (1.208), españoles (1.011) y peruanos (889), según datos proporcionados por la Dirección Nacional de Migración. Cada día, sus oficinas reciben un promedio de 23 solicitudes de residencia en todo el país. En la primera mitad de 2016 se rechazaron cuatro.

Pero ¿quiénes pueden obtener una cédula y qué les permite?

El pase.

A Alicia Esteller le dicen "la tramitera". Es voluntaria de la ONG Idas y Vueltas, que trabaja con migrantes, y la encargada de ayudar con los papeles. Recuerda el caso de un inmigrante africano que estuvo casi dos años sin poder obtener la cédula, en una situación compleja, y también la felicidad del día que la tuvo. Eso se repite en cada migrante que la consigue. "Es todo para algunos, porque es la llave para estar legal", dice.

A pesar de la historia del joven africano, obtener una identificación uruguaya es un proceso que generalmente se da fácil. De hecho, Idas y Vueltas reconoce la agilidad con que el país permite a los extranjeros identificarse.

Sin embargo, esto no siempre fue así. Antes de 2012, el documento de identidad podía demorar más de dos años. En ese tiempo, la persona que llegaba al país no podía tener un trabajo formal ni estar inscripto en BPS, en un servicio de salud o recibir educación, por ejemplo. "Vos empezabas el trámite en migraciones y la persona pasaba dos años sin cédula", cuenta Esteller. En ese tiempo, si trabajaba, lo hacía de forma informal. "Fueron muchas conversaciones de muchísimos años, desde el primer gobierno de (Tabaré) Vázquez. Siempre nos decían que era un tema de seguridad. Nosotros planteamos que para la sociedad civil era mucho más seguro tener identificadas a las personas".

La puesta en práctica del Plan de Respuesta Rápida en abril de 2012 llevó a que solamente con el pago del trámite de residencia, una foto carnet y un documento hábil de viaje los extranjeros pudieran obtener su identificación. Cuando una persona llega a Uruguay con intenciones de quedarse a vivir, debe realizar su solicitud de residencia en la Dirección Nacional de Migración (si es del Mercosur en el Ministerio de Relaciones Exteriores). Y apenas comienza el proceso, se le da un documento que le habilita a obtener una cédula de identidad provisoria.

Esta certificación dura dos años y se puede extender dos veces más por un año cada una, lo que quiere decir que se puede tener cédula provisoria por hasta cuatro años mientras se tramita la residencia. En el proceso, la persona tiene que presentar diferentes certificaciones, como los antecedentes penales, partidas de nacimiento, sus medios de vida en Uruguay, un carnet de salud, entre otras cosas.

Pero ¿qué ocurre cuando una persona con cédula uruguaya termina detenida en Brasil bajo sospecha de estar vinculada al terrorismo? La cédula provisoria no es un documento que habilite a viajar, aclara el director Nacional de Identificación Civil Ruben Amato. "Si nosotros no lo hubiéramos identificado y no tuviéramos su huella hoy nadie estaría hablando de este iraní. No sabríamos que estuvo dentro del territorio y no tendríamos su huella registrada". El director de Crimen Organizado e Interpol, Carlos del Puerto, dijo que no cree probable que Brasil deporte al hombre iraní a Uruguay porque tenga una residencia en trámite.

"Diría que la Ley 18.250 es vanguardista en la región por cuanto es una norma basada en derechos a los migrantes y sus familiares en igualdad con los nacionales", sostiene la jefa del Departamento de Residencias, de la Dirección Nacional de Migraciones, Soledad Sánchez.

La única razón por la que puede no darse un documento de identidad es cuando se trata de menores que no tienen los permisos de sus representantes legales para hacerlo, explicó. En caso de que la persona haya sido procesada por delitos de carácter doloso (con intenciones probadas de cometerlo), de forma reiterada o que en Uruguay requieran más de dos años de prisión, se la deporta.

Un "bálsamo" con carencias.

En México, cuya población está separada de Estados Unidos por un muro, las deportaciones de centroamericanos superaron a las de Estados Unidos en 2014. "Solo el año pasado México encerró en centros de detención, que eufemísticamente se llaman Estaciones Migratorias, y luego deportó, a 30.000 niños. Esto no tiene parangón en ninguna parte del mundo, ni siquiera en escenarios tan complejos como el de la Unión Europea", dijo el vicepresidente del Comité de Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, de las Naciones Unidas, Pablo Ceriani, en un encuentro de Migración y Ciudadanía, organizado este jueves en cancillería.

El abogado recordó que en Bahamas está uno de los centros de detención de migrantes más grandes del continente, con población mayoritaria de Cuba y Haití y que el problema de los haitianos que emigran a República Dominicana es cada vez más preocupante. Sudamérica, por su parte, le parece la subregión de las paradojas.

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Los acuerdos regionales y la puesta en práctica de las normas en cada país son, muchas veces, contradictorios, apuntó. Está Argentina, que cambió su legislación migratoria en 2004, Uruguay en 2008 y Bolivia en 2013, con un foco en lo que se entiende como una "perspectiva de derechos" y por otra parte países donde conviven normas de hace 40 años que no comprenden la realidad actual, como Chile, Ecuador o Brasil. Año tras año hay declaraciones y estatutos "cada vez más progresistas", pero cuando llega la hora de ponerlos en práctica hay cortocircuitos.

En ese contexto, Uruguay es un "bálsamo legislativo" para la región, dijo Ceriani a Qué Pasa. Principalmente, por la implementación de acuerdos que facilitan la migración de habitantes del continente. "La posibilidad que tienen los sudamericanos para obtener la residencia por ser sudamericanos representa un cambio enorme con respecto a lo que veíamos en la década del 90, donde el acceso a la residencia era sortear una carrera de obs-táculos interminable".

Sin embargo, en la práctica esto no funciona como debería. Mientras que los tiempos para obtener la cita para pedir residencia son de dos meses en general, los habitantes del Mercosur tienen una demora de seis meses. El problema es administrativo: al poder pedir hora por internet se generan muchas solicitudes y poca asistencia, explicó Esteller.

Ceriani destacó que Uruguay tenga una Junta Nacional de Migraciones que coordina la acción de las instituciones, aunque cree que se debe reforzar la participación de organizaciones civiles al mismo nivel de los actores gubernamentales.

Por su parte, los participantes del encuentro aprovecharon para hacer sus reclamos. Las trabas administrativas y la discriminación que sufren una vez que están en el país alzaron varias voces, que no se sienten como en casa en el país de los brazos abiertos.

¿De dónde vienen los inmigrantes hoy?

Un estudio del Departamento de Sociología de la Universidad de la República analizó los movimientos migratorios entre 2007 y 2015. Según datos recogidos de la investigación por La Diaria, en los últimos años los inmigrantes no aumentaron significativamente, pero lo que sí cambió fueron sus procedencias, dando lugar a lo que denominaron "Nuevos Orígenes Latinoamericanos" (NOL). Se trata de personas que provienen de Cuba, Bolivia, República Dominicana y Venezuela, especialmente estos últimos dos orígenes. Según publica el diario, al comparar el período que va entre el 2000 y el 2002 contra 2012-2014 las residencias otorgadas a bolivianos, ecuatorianos, chilenos y paraguayos se duplicaron mientras que aquellas concedidas a peruanos se triplicaron, las de colombianos se cuadruplicaron y las de venezolanos aumentaron 14 veces. Los autores destacaron en la publicación la falta de coordinación entre los diferentes organismos que recogen datos, lo que les dificultó tener una perspectiva unificada de los perfiles migratorios locales. Eso se ve reflejado en las diferencias entre los datos obtenidos, que muestran por un lado que de Argentina y Brasil vienen 10 mujeres por cada 26 hombres y 22 cada 10 en el caso de los NOL según el Mides. Por otro, hallaron que la encuesta continua de hogares marca una "feminización", especialmente para Bolivia, Colombia, República Dominicana, Perú y Chile.

Dominicanos reclaman por la reunificación familiar.

Mientras este jueves en el encuentro Migración y Ciudadanía investigadores, inmigrantes y funcionarios públicos participaban de una discusión sobre la situación actual de los extranjeros en Uruguay, Aura Mercado caminaba a todas partes con su carpeta. En ella, se acumulaban las firmas en apoyo a una medida por la que lucha como presidenta de una asociación que nuclea a dominicanos y cubanos. Los inmigrantes reclaman que se facilite la llegada de los familiares de dominicanos que viven en Uruguay, tal como lo establece la ley 18.250. De momento, explicó, solamente quienes tienen la residencia aprobada pueden solicitar que se permita la entrada de familiares y con demoras de hasta dos meses, dijo. Y hay 235 dominicanos que firmaron. La presidenta de la asociación también reclamó que se agilicen los trámites ya que, según denuncio, hay casos en los que se les notifica a los migrantes que se aprobó su residencia, pero cuando van a retirar los documentos no pueden hacerlo.

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