Escapó de tres penales; recapturado en Rivera, su caso llegó al Parlamento

Lo llaman "Papillon": preso uruguayo experto en fugas

Sus escapes son espectaculares y simples. Nada de huir agarrado al chasis de un camión u oculto debajo de ropas sucias, como en las películas. Pablo Agarrayua (39) se escabulle entre las fisuras del sistema para burlar la vigilancia de las cárceles más seguras de Uruguay: el Penal de Libertad y el Comcar.

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Efectivos recapturaron al preso Agarrayua que estaba escondido en un criadero de chanchos.

En una de las fugas que produjo mayor conmoción, el 25 de febrero de 2007, salió caminando olímpicamente por la puerta del Comcar, haciéndose pasar por una visita, usando un pase adulterado. Estaba recluido por un brutal homicidio.

El escándalo llegó al Parlamento, donde el entonces Comisionado Parlamentario Álvaro Garcé informó que "se están investigando las eventuales responsabilidades de esa fuga", y reconoció que se carecía "de los medios técnicos para identificar a las personas que llegan a la visita" al penal.

Ocho años después, Agarrayua ha vuelto a protagonizar una fuga; esta vez, en la cárcel de Cerro Carancho, en Rivera (a la que fue trasladado desde Montevideo unos días antes, en cumplimiento de una sanción).

El viernes 9, limó los barrotes de la celda de admisión de la cárcel. Ganó el patio exterior y luego cortó los alambrados de los cercos perimetrales con unas pinzas, burlando las custodias internas y torres de vigilancia donde se encuentran apostados guardias militares.

Al día siguiente, un granjero informó a la Policía que una persona extraña había ingresado a su finca, ubicada en la parte suburbana de Rivera. Los policías rodearon la zona, comenzaron a revisar la propiedad y encontraron a Agarrayua escondido dentro de un criadero de chanchos.

Los captores lo devolvieron a Cerro Carancho.

Esa cárcel, que no tiene los sistemas de seguridad de los penales uruguayos, se encuentra a poca distancia de Brasil. Una nueva vida podría esperarlo al otro lado de la frontera, si tiene éxito en un futuro intento de evasión.

Fuentes carcelarias dijeron a El País que Agarrayua "intentará fugarse otra vez" porque sabe que debe purgar una larga condena, hasta el año 2032.

PAPILLON.

Un operador judicial lo definió como "el Papillon uruguayo", en referencia al célebre presidiario francés Henri Charriere, cuyas fugas fueron narradas en dos libros y su vida llevada a una película en 1973.

Su primer antecedente penal data del 16 de septiembre de 2003, cuando fue remitido al Comcar por una tentativa de rapiña agravada.

En su haber, Agarrayua tiene tres fugas exitosas y otros dos intentos frustrados por los guardias penitenciarios.

Utilizó casi toda la gama de artilugios posibles: limó barrotes, fabricó un túnel y también intentó escapar cambiando su fisonomía.

En septiembre de 2007, vestido de mujer, se evadió del Penal de Libertad.

Era su segunda fuga en el mismo año. Dos meses después de haber sido recapturado tras evadirse con un pase de visita adulterado, las autoridades no quisieron arriesgarse y lo enviaron al Penal de Libertad, establecimiento de máxima seguridad de Uruguay.

El 2 de septiembre, el delincuente fue al baño, se cambió de ropas y salió del penal vestido de mujer. A ningún guardia le llamó la atención la complexión robusta —Agarrayua mide 1,80— ni el hecho de que le sacara una cabeza al resto de las mujeres que salían del penal.

Cambio de look.

A mediados de este año, guardias penitenciarias detectaron que Agarrayua —que seguía purgando su pena en el Penal de Libertad— estaba construyendo un túnel para fugarse. Como el Chapo Guzmán, pero más artesanal.

Fue sancionado por esa falta. Sin embargo, eso no amilanó al recluso. Una tarde decidió no salir al patio. Se afeitó la cabeza y se rasuró la barba. A varios guardias les llamó la atención el cambio de look de Agarrayua y dieron la alarma. El Comando del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), dirigido por el inspector (R) Luis Mendoza, decidió sancionar a Agarrayua por 90 días por su intento de fuga.

El rapiñero fue trasladado a la cárcel riverense de Cerro Carancho a cumplir con la sanción, según informó la Unidad de Comunicación (Unicom) del Ministerio del Interior.

Agarrayua tenía en su "experiencia" dos escapes de las cárceles más importantes del país. Es obvio que Cerro Carancho le pareció una oportunidad que no merecía ser desperdiciada.

No se sabe todavía cómo consiguió la lima para cortar los barrotes, ni la pinza para el cerco perimetral. Pero el "Papillon" uruguayo lo sigue intentando. No va a esperar al 2032.

Homicida, rapiñero y prófugo de la justicia

La vida novelesca de Pablo Agarrayua estuvo salpicada de hechos de sangre y violencia en los momentos en que pasó de recluso a prófugo de la justicia.

En el mes de julio de 2006, junto a un cómplice, Agarrayua siguió a una mujer que había retirado $ 20.000 de un banco. La atacaron cuando llegaba a su domicilio en el barrio Reus, pero la acción fue detectada por integrantes de una patrulla del Departamento de Hurtos y Rapiñas.

Allí se registró un intenso tiroteo y el delincuente, armado con una pistola calibre 45, efectuó una serie de disparos. Uno de los proyectiles alcanzó a la mujer identificada como Brenda Gómez, provocándole la muerte.

En los interrogatorios policiales se pudo comprobar la responsabilidad de Agarrayua en otra rapiña a un hombre cuando ingresaba a un edificio de Yaguarón y Uruguay, luego de haber hecho un retiro de dinero de una sucursal bancaria.

También fue reconocido por otra víctima que había retirado dinero de un banco en Monte Caseros y Juan Cabal.

La lista de delitos se fue ampliando al establecerse que Agarrayua y su cómplice habían rapiñado a otro hombre en Roque Grasera y José Scosería, a quien golpearon brutalmente con un casco de moto en la cabeza, para despojarlo del dinero que recién había retirado.

Después de su segunda fuga en 2007, volvió a caer junto a un cómplice tras intentar copar la contaduría de un local comercial en un shopping de Montevideo. Un agente de policía sorprendió a los delincuentes cuando iniciaban la fuga y les dio la voz de alto. Agarrayua arrojó el arma y se entregó.

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