Bernardo Supervielle

"El liceo continuará de cualquier manera"

"Sin acuerdo, el inmueble pasa a Francia", dijo el presidente de la Sociedad Francesa de Enseñanza (SFE).

—¿En qué se gastan los tres millones de euros que otorga el gobierno galo al Liceo Francés en Uruguay ?

—Un millón de euros es destinado a las becas de los alumnos que tienen dificultades para enfrentar la cuota, otro millón es destinado a pagar el salario de los docentes residentes (son 17 personas que tienen un salario que el 54% lo paga Francia y el 46% el liceo) y hay otro millón que es para pagar el salario de los docentes expatriados, que son pagados en su totalidad por el gobierno francés. Son siete personas, tres directores y cuatro profesores.

—En caso de no aceptar la institución pasaría a ser homologada. ¿Cómo harán para cumplir con todos los requisitos?

—En primer lugar tenemos que hablar con los docentes. Después vamos a recibir una inspección que debemos sortear. En ese caso, las becas continuarían existiendo como hasta hoy.

—¿El edificio dónde hoy funciona el liceo a quién pertenece?

—El terreno donde está construido el liceo fue comprado por Francia en 1966 para construir allí la residencia del embajador y la Cancillería. Nunca se hizo. En 1999, llegó a Uruguay el embajador de la época y se le planteó reunir allí el liceo Francés que hasta ese momento tenía tres sedes. Acordamos que Francia nos alquilara el terreno, que nosotros a nuestro costo construyéramos el liceo, que nos costó prácticamente US$ 6 millones, con la cláusula que teníamos que pagar un alquiler anual y a los 45 años el inmueble retornaba al Estado francés. Era la única manera y en 45 años podían pasar muchas cosas. Dentro de esa negociación se establecieron dos cláusulas: que el contrato caía si Uruguay y Francia rompían relaciones diplomáticas y si el Liceo Francés dejaba de estar convencionado, cosa que nos parecía imposible. O sea que el inmueble pasa automáticamente al gobierno francés si no logramos un acuerdo. Este es un tema que hay que resolver porque ni Francia ni nosotros queremos entrar en un litigio judicial que vaya a saber cómo termina y lo que cuesta. Este es un tema que tenemos que trabajar para encontrar una solución definitiva. Nosotros queremos comprarle el terreno al Estado francés y que este problema desaparezca de una vez por todas.

—En un escenario sin acuerdo, donde se pierde el apoyo económico y la estructura edilicia, ¿el proyecto es viable?

—Sí, el proyecto va a continuar de cualquier manera. Lo ideal es que los astros se alineen, que podamos obtener la convención y encontrar una negociación para comprarles el terreno. En definitiva, tenemos que ponernos de acuerdo porque nadie le puede imponer condiciones al otro.

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