SEGURIDAD EN CENTRO EDUCATIVO

Liceo de Casabó: una institución amurallada

Tras siete años de reclamo y luego de varias agresiones a docentes, construyeron el muro del 50.

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Luego de siete años de reclamos, el liceo logró tener un muro. Foto: F. Flores

Siete años demoraron en hacer el muro del liceo N° 50 de Casabó. Todos los años pasaba lo mismo. Un hecho de violencia, el sindicato que se enojaba y un paro que dejaba a más de 70.000 alumnos sin clases en la capital del país.

Hubo idas y vueltas. Varios llamados a licitación. Pero finalmente el muro está. Son más de 100 metros de largo y dos metros y medio de altura. Lo terminaron hace apenas un mes.

Una profesora del centro dijo a El País que "con el muro" esperan que "no haya más inseguridad, que no se metan más intrusos" al centro educativo, como pasó en varias oportunidades durante este tiempo.

Hasta ahora funciona. Pero solo van 20 días de clase. Otra docente, en tanto, advirtió que "no es lo mejor tener una institución educativa amurallada, pero si no hay más remedio...".

Fue en diciembre de 2014 que se hizo la licitación para decidir quién iba a realizar el reclamado muro —cinco años después del primer pedido por parte de los profesores, padres y alumnos—. Esta se llevó a cabo luego de que una alumna, sus familiares y varias personas ajenas al liceo 50 golpearan a una profesora; los docentes reclamaron y ocuparon la institución.

De inmediato, la directora general del Consejo de Educación Secundaria (CES), Celsa Puente, prometió el muro para antes del inicio de las clases. Pero pasó 2015 entero, y no hubo muro.

La licitación primero se adjudicó a una empresa. Luego, supuestas irregularidades, de las que el Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) no dio a conocer los detalles, llevaron a que la licitación se hiciera de vuelta.

A mediados de marzo de 2015 al fin se eligió una nueva empresa. Pero pasó todo el año y el muro no se hizo. Se llevó a cabo recién en este verano. Y las clases empezaron, finalmente, con el muro rodeando al liceo N° 50.

Las consecuencias de esta dilación se hicieron sentir el año pasado, cuando debido a un paro de la Asociación de Docentes de Educación Secundaria (ADES-Montevideo), más de 72.000 alumnos que asisten al ciclo básico y al bachillerato en la capital se quedaron sin poder ir a clases por una huelga. Hubo hasta negociaciones en la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra). Todo por el muro.

El muro es grande. Y en la institución quieren pintarlo. Con la supervisión y el apoyo de la artista Ago Páez Vilaró, alumnos de primer año del centro educativo ya pintaron una parte del muro. Pero queda bastante. Una profesora dijo a El País que "van a pasar varias generaciones hasta que puedan pintar todo el muro".

Violencia.

La violencia contra los profesores volvió a ser noticia la semana pasada, cuando una profesora del liceo N° 25 del barrio Don Bosco echó a un alumno y este la agredió verbal y físicamente.

Como consecuencia cayó al piso y el sindicato a nivel nacional, la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), llamó a un paro general. Este se concretó el pasado jueves. Para el gremio, el hecho de violencia fue consecuencia de que las clases comenzaran antes de lo que se hace regularmente, lo que llevó a que varias instituciones estén sin personal. Cada vez que se agreda a un docente el sindicato evaluará un paro.

Los profesores acusan a las autoridades de la educación, en especial al presidente de la ANEP, Wilson Netto, de impulsar estos episodios "desprestigiando a los docentes", según señaló la semana pasada a El País el secretario general de Fenapes, José Olivera.

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