PEPE PREGUNTÓN

La ley

Lo político por encima de lo jurídico. Ninguna otra frase del presidente José Mujica podría haber pintado tan bien el ADN de su administración, la que está a punto de terminar.

La ley está para cumplirse. Eso sí, siempre y cuando no nos convenga más no respetarla, mirar para el costado y pisotearla. Si hay que incumplir las normas, se incumplen. Siempre hay un argumento para justificar lo injustificable. Y soldados dispuestos a gritar a los cuatro vientos que incumplir la ley no es tan grave. Y algún veterano profesor, otrora senador, que siempre tiene a mano alguna teoría según la cual la ley que se viola no dice lo que dice, sino todo lo contrario.

El conflicto que enfrentó al gobierno y a los judiciales vino a marcar, al final de la administración, un nuevo capítulo de una interminable lista de temas en los cuales el gobierno que se va pasó por encima de la ley o la interpretó de acuerdo a su conveniencia.

Cuando el Parlamento votó la ley que generó este diferendo, destacados catedráticos advirtieron a la bancada de legisladores del Frente Amplio que, de avanzar en ese camino, generarían derechos en funcionarios judiciales por un monto de decenas de millones de dólares al año. ¿Alguien les hizo caso? No. El gobierno y el Frente Amplio desoyeron todas las recomendaciones y advertencias, e hizo lo que le vino en gana.

Luego vino lo que se le advirtió que llegaría. El reclamo de los judiciales. Y entonces el gobierno puso el grito en el cielo. ¿Cómo pueden los judiciales hacer paro y afectar a los ciudadanos? ¿Acaso no piensan en los demás?

El presidente Mujica fue más lejos. Pidió "cordura" a los judiciales, y recordó que es "gente que no está pasando hambre, que gana bien y que vive bien, que no tiene urgencias para comer". "Han ido demasiado lejos. Estoy pidiendo por favor, por las necesidades de la gente, un compás de recapacitación. Estoy pidiendo un poco de prudencia", sostuvo el presidente en su audición semanal.

Aludiendo al reclamo de los judiciales, Mujica dijo que "hay cosas que pueden ser legales, pero no son justas ni ética ni moralmente, por más legales que sean".

Otra vez, lo político por encima de lo jurídico. Ahora, también lo económico por encima de lo jurídico. Y la ética y la moral, vaya a saber uno a criterio de quién, por encima de lo jurídico.

¿Acaso le ha pedido este gobierno que se va prudencia a los sindicatos privados, donde los trabajadores ganan bastante más que los funcionarios judiciales? ¿Sucedió alguna vez o siempre el gobierno se puso del lado de los gremios privados y pidió a las empresas dar más y más?

¿Y por qué cuando le piden al gobierno que cumpla con lo que dice una ley que el propio gobierno envió y aprobó, el gobierno-patrón considera que no es ético ni moral cumplir con lo estipulado en la norma?

Por el bien del Uruguay es de esperar que el gobierno que entra restablezca el respeto por las normas y recuerde que nada ni nadie puede ubicarse por encima de la ley.

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