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Le pegaron dos tiros y las balas rebotaron

"La primera bala me dio en la cabeza y la otra en el abdomen; el delincuente siguió apretando el gatillo pero las otras balas no salían porque estaban húmedas", dijo a El País Álvaro Surraco, un cliente de un autoservice que fue rapiñado en la tarde del martes 20.

La propietaria del comercio, ubicado en Camino Carrasco y avenida Del Lago, vio ingresar al delincuente con el arma desenfundada y corrió hacia el fondo. A Álvaro Surraco no le dio el tiempo.

El cliente no se resistió. El delincuente le dijo: "Dame la plata ahora". Surraco metió la mano en el bolsillo y sacó el dinero que llevaba encima. 

"Sí, sí. Te doy el dinero", dijo. Sin embargo, el rapiñero disparó. La bala pegó en la frente de Surraco. "¡Qué hacés! ¿Por qué me disparas?", preguntó el cliente al rapiñero.

No contestó. Salió hacia afuera del comercio para ver si se acercaba alguien. El ruido del disparo fue fuerte. "Dame la caja", exigió al regresar al interior del autoservice. Álvaro le respondió: "No soy el dueño. Soy un cliente".

El ladrón disparó otra vez. La bala impactó en el abdomen de Surraco.

"El delincuente seguía apretando el gatillo. Pensé que era un revólver de fulminante. ¡Este tipo está loco, me tira con un revólver de fulminante! Después supe que era un 22", dijo.

En una entrevista concedida a canal 4, Surraco dijo que creía que las balas estaban húmedas porque no salieron del tambor. "Las dos que me impactaron no tenían fuerza. Nací de nuevo".

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