DENUNCIA VERAZ PERO NO COMPROBABLE

Justicia no investigará caso de joven "drogada" en bus

Policía interrogó a acusados y no comprobó vinculación con el hecho.

La primera denuncia policial sobre una de las leyendas urbanas más difundidas de los últimos tiempos (la de una joven que es "drogada" en un ómnibus con intenciones de secuestro) finalmente no arrojó pruebas como para que la Justicia pudiera actuar.

El Ministerio del Interior se movió con celeridad tras la denuncia difundida por Cutcsa a través de su cuenta oficial de Twitter, donde con una primera y contradictoria versión aseguró tener las imágenes de lo ocurrido a bordo de una unidad de la línea 180 que se dirigía rumbo a Plaza España. Finalmente, Cutcsa aclaró en un comunicado que no posee tales imágenes por "un problema técnico".

Según supo El País, esta situación generó malestar en el directorio de la principal compañía de ómnibus de la capital. Uno de sus jerarcas —quien forma parte de la empresa desde hace muchos años— tomó la denuncia y se la pasó a quienes manejan el Twitter institucional, todos "muchachos jóvenes". Fue así que la misma tomó estado público, "un poco a la ligera". El estado rápidamente se transformó en alarma y eso le generó a Cutcsa un fuerte tirón de orejas de parte del Ministerio del Interior.

Alarma.

Frente a la alarma pública, el propio jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Pérez, se puso al frente de la investigación. Fuentes policiales dijeron a El País, de acuerdo a una consulta realizada en Narcóticos, que hasta ahora no se ha podido comprobar que una persona pueda ser drogada tocando un teléfono o a partir de una inhalación, como el caso que tomó estado público.

La joven que hizo la denuncia, Valentina, de 21 años, dijo a El País que una toxicóloga que la atendió "me dijo que es una droga volátil, que no se transmite a través del tacto".

"En un momento me empiezo a marear. Se te seca la boca y el corazón te anda a mil. Me acerqué al chofer de forma automática porque entendía lo que me estaba pasando, porque me sentía mal pero estaba consciente. Ni bien me paro, esta mujer y el otro hombre se me paran atrás. Le dije al chofer: son ellos, como para dejarlos un poco pegados. Ellos se bajan y el chofer me dijo que me quedara ahí sentada, que me quedara tranquila. Fue así que me llevó a destino", explicó.

Valentina informó que inmediatamente fue al médico y luego a hacer la denuncia policial. "El mareo me duró unos minutos, pero cuando fui al médico y me hicieron un par de test (examen de orina y de sangre), el efecto me seguía. Me hacían cerrar los ojos y me mareaba", recordó Valentina.

Según informó ayer Subrayado, los exámenes no detectaron ninguna sustancia extraña.

Sin pruebas.

Ni la denunciante ni los denunciados serán citados a declarar con la plataforma de hechos que dispone la Justicia. Fuentes judiciales consultadas por El País dijeron que la versión de la joven no pudo ser corroborada.

"Ella señaló a dos personas que fueron identificadas por las cámaras del Ministerio del Interior instaladas en la zona céntrica. Se bajaron donde la joven dijo, pero ni siquiera fueron para el mismo lado. La mujer fue al casino del Radisson, del que después se retiró en un taxi. Y el hombre se dirigió a su trabajo", aseguraron las fuentes consultadas.

"Además, la joven relata que en el momento en que la mujer le da el celular, se acuerda de un caso similar ocurrido en Las Piedras (ver aparte) y se marea. No es que la denuncia sea falsa, pero no se pudo corroborar", agregaron las fuentes.

El magistrado dispuso que se elevaran los antecedentes. Si surgiera algún elemento posterior o denuncia de igual carácter, se podría trabajar. Pero sobre la base de los elementos disponibles, esto no es posible.

El conductor de Cutcsa corroboró la versión de la joven en cuanto a que se sintió mal y dijo que vio a las personas denunciadas bajar del ómnibus, aunque no vio ninguna acción que le pareciera sospechosa.

Paranoia.

Tras la denuncia realizada por Valentina, ayer ocurrieron otros dos hechos similares. Un joven de 17 años se cruzó con una mujer en 18 de Julio y esta le pidió que le pusiera la batería de su celular, que se le había salido. El muchacho entró en pánico, corrió hacia un local de ropa y terminó llamando al 911.

Otro episodio involucra a una joven y ocurrió en jurisdicción de la Seccional 12ª (el anterior fue en la 2ª y el de Valentina en la 3ª). "No hay nada que compruebe ninguno de ellos", dijeron las fuentes policiales.

También ayer se difundió por WhatsApp un mensaje que refería al Colegio Sagrado Corazón (Seminario) y decía lo siguiente: "No sé si están enterados de lo que pasó en la parada de ómnibus frente al colegio. A dos nenas de segundo de liceo, en distintos momentos del día, se les acercó una mujer mayor, canosa, alta, le faltaban algunos dientes y bastante desprolija; en los dos casos les pidió si le ayudaban a conectar el cable del celular a una cámara para pasar fotos porque ella no sabía cómo hacerlo. Insistió mucho pero ninguna nena lo hizo. Luego se fue caminando unos metros y se subió a la camioneta que la esperaba. La mamá de una de estas nenas ya hizo la denuncia y la Policía dijo estar al tanto, pero aún no los han encontrado. En el colegio también saben lo sucedido. Avisen si tienen chicos que se manejan solos".

El País se comunicó con el director académico del Seminario, quien dijo desconocer el origen de la denuncia, aunque estaba al tanto de que circulaba por WhatsApp. También indicó que hablaría con los alumnos para tener más información.

PARANOIA.

Delitos ficticios que se viralizan.

En julio del año pasado, dos grupos de vecinos cortaron la Ruta 1 y Camino Cibils, quemando cubiertas, en protesta por supuestos secuestros de niños para robar sus órganos: un caso que tuvo amplia repercusión en la prensa y que obligó al Ministerio del Interior a hacer un llamado de alerta sobre los rumores de actividades delictivas que forman parte del imaginario social.

"Nos distrae personal, nos lleva gente y patrulleros hasta esa zona y otras quedan sin resguardo", explicó en esa oportunidad el exjefe de Policía de Montevideo, Mario Layera, actual director nacional de Policía.

El 21 de mayo de 2015 comenzó a difundirse a través de las redes la supuesta existencia de secuestros de niños, por parte de una red de tráfico de órganos que operaría en distintas zonas de Canelones. El entonces jefe de Policía canario, Ricardo Pérez, actual jefe de Montevideo, aseguró que no existían denuncias concretas sobre esos presuntos secuestros, aunque en los foros de internet y en las redes sociales muchos usuarios afirmaban "conocer" casos.

El fenómeno es conocido como hoax o bulo. Se trata de un mito, una leyenda urbana, una broma, o sencillamente una información sin fundamentos que se aprovecha de internet y de la buena fe de las personas para esparcirse como un virus. No es nuevo ni exclusivo de Uruguay.

No obstante, la información que comenzó a correr como reguero de pólvora disparó la radicación de unas seis denuncias en la ciudad de Las Piedras que referían a niños que dijeron haber sido seguidos por una camioneta de color blanco.

Otro rumor que se expandió a mediados del año pasado, a través de correos y archivos de audio, advertían sobre robos a casas por falsos funcionarios que se presentaban con la excusa de fumigar contra el mosquito transmitor del dengue.

También se detectó en Facebook diferentes posteos donde se advertía de la existencia de personas adultas implicadas en la desaparición de jóvenes a los que contactaban y suministraban una potente droga. Este último hecho fue denunciado en la ciudad de La Paz.

Por 2013 en Montevideo circuló el rumor de que una mujer que perdió a su hija de 3 años en un shopping comenzó a los gritos. Poco después personal de seguridad encontró a la pequeña en un baño mientras los secuestradores le cortaban el pelo. Todo falso. Leyendas similares pulularon en otros países a través de las redes..

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