DEBATE POR LA IMAGEN DE LA VIRGEN MARÍA

Julio Sanguinetti: "Sturla se empeña en descalificar"

Expresidente vuelve a expresarse contra la Virgen en la rambla.

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Julio María Sanguinetti, expresidente de la República. Foto: Fernando Ponzetto.

El expresidente Julio María Sanguinetti sostuvo, a través de una carta a El País, que el cardenal y arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, "se empeña a descalificar a quienes, con todo respeto", se pronuncian en contra de la instalación de una imagen de Virgen María en la rambla. "Lamentamos que el exitoso clima de tolerancia que el país vive se perturbe con intentos de modificar la situación de libertad general y respeto recíproco", dice Sanguinetti, en respuesta a consideraciones hechas por Sturla en una entrevista publicada el domingo 20 en El País.

Sanguinetti advierte que "consagrar ese lugar de culto con una imagen permanente es transformar dicho espacio en una especie de iglesia a cielo abierto", y que eso lejos de ser "anacrónico" como precisó Sturla, "no se compadece con la neutralidad que el Estado debe preservar ante todas las corrientes religiosas".

Si bien Sanguinetti defiende la Cruz ubicada en Tres Cruces, pues se trata de un sitio de conmemoración de la visita de Juan Pablo II, y recuerda que se expresó a favor también de la instalación de la Universi-dad Católica, señala que a la Iglesia le "sobran lugares de culto, algunos incluso casi sin actividad".

"El Cardenal dice que en la rambla hay de todo —continúa el expresidente colorado. Es verdad. Hay muchas cosas que no debieran estar, a raíz de una permisiva y mercantilista actitud municipal. Pero no se pueden confundir tanto los conceptos como invocar a Confucio, un filósofo y no una divinidad; hablar de monumentos de la colectividad armenia y judía, como si fueran lugares religiosos, cuando son homenajes a pueblos mártires de la intolerancia; o hasta mencionar que un museo científico, antes cabaret, que posee el municipio en la rambla, tiene forma de mezquita, como si esta estética orientalizante marcara una presencia religiosa… Por el contrario, en su origen fue un lugar de diversión nocturna, al que en su tiempo popularmente se le llamaba el cabaret de la muerte, por su cercanía al cementerio".

Para Sanguinetti, "ninguna de esas referencias tiene valor para este debate y la invocación a la discutible presencia de Iemanjá es demasiado insuficiente. Especialmente cuando Montevideo ha destinado un espacio público tan relevante como el que ya dispuso —y por ley— para la Cruz".

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