INVESTIGACIÓN

No era vuelo de espionaje: avión chavista en Carrasco que disparó alertas era un chárter

En los últimos días circularon imágenes de un avión venezolano, acusado de estar sancionado por EE.UU. e implicado en tráfico de drogas, parado en el aeropuerto de Carrasco.

Una aeronave de la línea venezolana arribó a Uruguay el 8 de enero de 2020 para hacer un vuelo chárter hacia el país caribeño. Foto. Reuters
Una aeronave de la línea venezolana arribó a Uruguay el 8 de enero de 2020 para hacer un vuelo chárter hacia el país caribeño. Foto. Reuters

El 8 de enero de 2020 aterrizó en Uruguay un avión de la aerolínea estatal Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos SA (Conviasa). La compañía aérea es acusada por el Departamento de Estado de Estados Unidos de trasladar a terroristas iraníes. Esos vuelos fueron denominados por la prensa como “aeroterror”.

Minutos después de bajar el avión en el aeropuerto de Carrasco, se dispararon las alarmas. Los servicios de Inteligencia del Estado de Uruguay comenzaron a investigar los motivos del arribo del aparato de una aerolínea polémica que, en varias ocasiones, generó enfrentamientos dialécticos entre Estados Unidos y Venezuela.

El caso también causó preocupación en el gobierno electo, según dijo una fuente de la futura administración a El País.

Jerarcas policiales que asumirán el próximo 1° de marzo recibieron información extraoficial sobre el vuelo. A su vez, efectivos de Inteligencia Policial indagaron la ruta del avión, un Embraer ERJ 190, para conocer los motivos de su aterrizaje en el país.

Otra fuente, vinculada a los servicios de Inteligencia, dijo a El País que el avión pertenecía a la línea acusada por el Departamento de Estado pero había llegado a Uruguay por motivos intrascendentes.

En realidad, el avión no transporta armas ni agentes iraníes como fue acusado en el pasado por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Había sido contratado como vuelo chárter para trasladar dos delegaciones deportivas uruguayas a Viru-Viru, Venezuela. Esa información también fue manejada por el portal de noticias ICNDiario.

Según dicha publicación, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos identificó el martes 11 a la aerolínea Conviasa como sujeta a sanciones.

Conviasa y su flota fue bloqueada por el gobierno de Estados Unidos desde el 5 de agosto de 2019. En tanto, el régimen de Nicolás Maduro rechaza las sanciones de EE.UU. y asegura que viola derechos internacionales y de la aerolínea fundada en 2004 por Hugo Chávez.

Acusación de terrorismo.

Los vuelos entre Venezuela e Irán comenzaron hace 10 años. Se los denominó “aeroterror”, porque el Departamento de Estado informó que los vuelos eran utilizados para actividades ilícitas.

Además de unir dos capitales (Caracas y Teherán) donde no hay un intenso tráfico turístico, la linea aérea llamó la atención por trasladar pocos pasajeros y tripulantes y nadie conseguía un pasaje para completar el trayecto.

En 2018, la revista Veja reveló la incógnita de esos vuelos que se efectuaron dos veces al mes, entre marzo de 2007 y septiembre de 2010.

Según la investigación del periodista brasileño Leonardo Coutinho, los aviones eran cargados con kilos de cocaína que eran dejados en Damasco. Allí, el grupo Hezbollah los apropiaba y los distribuía en Oriente Medio y Europa.

El vuelo seguía su ruta a Teherán, donde era nuevamente cargado pero esta vez de millones de dólares que retornaban a Venezuela.

La publicación norteña informó que personal de Conviasa dijo que materiales radiactivos y componentes de sistemas de misiles también fueron transportados en estos vuelos que nunca fueron inspeccionados. “Las butacas estaban disponibles con autorización gubernamental, ya sea iraní como venezolana”, informó Veja.

Las butacas estaban reservadas para “agentes iraníes, incluido Hezbollah, Guardianes de la Revolución Islámica y otro personal de Inteligencia de Irán y de Siria”, consignó en su momento el portal de noticias argentino Infobae. Los vuelos se suspendieron en 2010. Y retornaron en 2019 tras un acuerdo entre el presidente venezolano Nicolás Maduro y el jefe del régimen iraní Hasan Rohani.

Una línea que dejó un déficit millonario

Corría 2007. Los vuelos de Conviasa, que unían Caracas con Teherán, al principio eran semanales. Después empezaron a tener una regularidad quincenal.

La mayoría de las veces, el avión despegaba con casi todos los asientos desocupados, según consignó en su momento el portal argentino Infobae citando a la revista Veja.

La ruta era deficitaria, pero fue mantenida de todas formas. Según una planilla del Ministerio de Industrias Básicas y Minería de Venezuela, los vuelos costaron unos 45,3 millones de dólares entre 2007 y 2009.

El gobierno venezolano, en ese entonces bajo la presidencia de Hugo Chávez, gastó 36,6 millones de dólares en la operación.

La facturación de la venta de pasajes, en ese mismo período, fue de apenas 15 millones de dólares.

El servicio de Inteligencia estadounidense sospecha que la ruta era usada para el tráfico de armas entre Teherán y Damasco y para el tránsito de militares iraníes.

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