FRAUDE INMOBILIARIO

Usan dos S.A. uruguayas en estafa por US$ 200 millones

Un grupo inversor armó una “calesita” con inmuebles premium en Miami.

Skyline de Miami. Foto: Archivo El País
Miami. Dos empresarios crearon un grupo inversor donde recaudaron fondos millonarios ofreciendo altas tasas de interés. Foto: Archivo El País

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Al igual que el italiano Carlo Ponzi en el siglo XX o Bernard Madoff, en el XXI, dos empresarios ecuatorianos realizaron una estafa piramidal ofreciendo intereses altísimos en inversiones en inmuebles de lujo de Miami. La trama, muy similar a la de una película, involucra a dos sociedades anónimas de Uruguay que fueron utilizadas en el marco de una estafa millonaria.

Según abogados de los damnificados, la maniobra incluye esas dos sociedades y a cuatro bancos extranjeros. Alcanza los US$ 200 millones. Afecta a una decena de inversionistas uruguayos. Sus pérdidas rondan los US$ 5 millones. Entre los damnificados también hay argentinos, venezolanos y ecuatorianos.

El grupo Biscayne fue creado en 1994 por dos socios de origen ecuatoriano. Operaba primariamente con inversiones inmobiliarias de lujo en Miami. Pero llegó la crisis inmobiliaria de 2008, armaron una compleja trama de sociedades en Estados Unidos, Irlanda, Islas Caimán, Nueva Zelanda, Hong Kong y diversos fondos de inversión.

“Por intermedio de esa compleja red (los empresarios) fueron recibiendo fondos millonarios que, en vez de ser derivados al destino previsto, eran desviados para hacer frente al pasivo que mantenían con otros inversores”, dijo a El País el abogado Martín Etcheverry, el penalista al frente del equipo de abogados uruguayos. “Se pretende, a partir de dos sociedades anónimas de Uruguay, utilizadas para llevar adelante la maniobra, llegar a propiedades que los cabecillas del grupo pudieran tener en Latinoamérica”, dijo el penalista.

Cuando las autoridades de Estados Unidos advirtieron que “asesores de inversiones”, que eran empleados del grupo Biscayne, recomendaban sin saberlo los productos de la misma compañía, impusieron sanciones a la compañía y la obligaron a “cesar y desistir” en su actitud. El grupo, entonces, comenzó a operar, con la misma modalidad, desde sociedades uruguayas, dijo Etcheverry.

Por su parte, el abogado argentino Martín Litwak lleva adelante el caso en Miami. Representa a 130 argentinos damnificados.

En Estados Unidos, el conflicto acaba de entrar en una etapa de mediación extrajudicial. Si no hay acuerdo, los damnificados que asesora Litwak presentarán una demanda ante los tribunales de Miami. “No es una demanda colectiva. La gente fue estafada de diferentes maneras. Es un juicio colectivo porque hay multiplicidad de actores, pero hay casos particulares. Hay clientes que perdieron hasta US$ 19 millones de dólares”, dijo el abogado argentino a Infobae.

Las investigaciones judiciales estadounidenses procuran determinar qué responsabilidad tienen cuatro reconocidos bancos internacionales que operaban con el grupo acusado, tanto por sus acciones, como por sus omisiones, al no advertir a los inversores de claros signos de que existían problemas con los valores emitidos por Biscayne, dijo Etcheverry.

Interés alto

Al comienzo, el grupo inversor apuntó a la construcción de casas lujosas en la zona de Key Biscayne, al sur de Miami Beach.

La empresa llegó a tener un inventario en construcción cercano a los US$ 100 millones por año. Para crecer, crearon una casa de Bolsa en Ecuador y un fondo de inversión. Los inversionistas se multiplicaban, atraídos por tasas de entre 11% y 15% anual en dólares.

La investigación judicial en Estados Unidos ingresó en una etapa clave. Un ecuatoriano, testaferro de los dos dueños del grupo Biscayne, se declaró culpable de delitos de estafa y pasó a ser colaborador de la Justicia estadounidense. Al dar ese paso, sus abogados pueden negociar una pena. Todo depende de la cantidad de información que aporte.

Ponzi, de estafador millonario a morir pobre

Carlo Ponzi llegó a Estados Unidos con apenas dos dólares en el bolsillo. Corría el año 1900. Tuvo que sobrevivir como lavaplatos, mozo de almacén y vendedor ambulante. En 1919, se le ocurrió la idea de montar un negocio con los cupones postales que los inmigrantes italianos enviaban a su país de origen. El beneficio era teóricamente seguro. Ponzi creó una empresa que se transformó en un banco. Ofrecía intereses de un 50% en dos meses. Recaudó millones de dólares. Pagaba los intereses de los inversores originales con lo que obtenía con los que ingresaban al sistema, hasta que no pudo hacerlo más.

Lotes con aeropuerto y dos canchas de golf

En 2004, los empresarios acusados decidieron saltar a una inversión millonaria: compraron unos 30 lotes en Ocean Reef, un barrio privado de la zona de Cayo Largo con aeropuerto privado, dos canchas de golf y otras comodidades. "La idea era vender las propiedades y pagar a los primeros inversores y reclutar otros", dijo el abogado Martín Litwak, que defiende a damnificados.

Consultado Litwak sobre qué diferencias tiene este caso con el de Bernie Madoff, respondió: “Hay más similitudes que diferencias. Se trata de estafas piramidales. La principal diferencia es que en el caso de Madoff, la mayoría de sus clientes eran institucionales”.

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