TENÍA 12 AÑOS

El relato de los imputados sobre la balacera que mató a Nadia

Usaron ametralladoras caseras y pistolas en la balacera que culminó con la vida de la niña.

Operativo policial en el barrio Unión. Foto: Francisco Flores.
Operativo policial en el barrio Unión. Foto: Francisco Flores.

Eran pasadas las 21:40 horas del 9 de abril de este año. Tulio, señalado como líder de una banda de traficantes del barrio la Unión, le dijo a su amigo Enrique que había que arreglar una disputa con un joven que vivía cerca de allí, según consta en el expediente judicial sobre la muerte de la niña Nadia.

Los dos hombres se subieron a un auto Chevrolet Onix de color azul. En los asientos traseros se sentaron dos adolescentes que viven en Villa Española y un individuo corpulento. En el trayecto, Enrique le dijo a Tulio que no usara armas.

-No quemes (dispares), que hay gurises en la casa -dijo Enrique según declaró a investigadores de la Zona II.

Enrique agregó que Tulio llevaba una ametralladora, mientras que los demás portaban pistolas automáticas.

El Chevrolet Onix se detuvo a poca distancia de un almacén ubicado en la esquina de la calle Félix Laborde y Tibidabo. Dentro del comercio se encontraba El Hormiga. Por las cámaras, el almacenero vio a varias personas frente al pasaje de ingreso a su domicilio. Lo que ocurrió después fue relatado por Enrique a la Policía.

-Tulio golpea el portón de chapa de la casa de ellos (la familia de El Hormiga). En eso, como nadie salía de la casa, Tulio comenzó a efectuar disparos con un arma negra. Y disparó como ráfagas. En eso, los otros compañeros que estaban en el Chevrolet Onix también empezaron a disparar con sus armas automáticas -dijo Enrique.

Al cesar los primeros disparos, El Hormiga salió del almacén y le dijo a Tulio: “Pará, pará. Vamos a hablar”.

Enrique declaró a la Policía que Tulio, un individuo fornido, golpeó al comerciante.

-Tulio le gritaba a El Hormiga: “¿Dónde está tu hijo? Quiero hablar con tu hijo. Tratá de que no se ponga pillo porque va a estar todo mal. Que no se meta con mis amigos”. El almacenero quedó muy golpeado -contó Enrique a los investigadores.

-¿Por qué se generó el conflicto -preguntó un policía.

-En un partido de fútbol me peleé con el hijo de El Hormiga. Tulio no quería que nadie se metiera con un integrante de su banda. Por eso me defendió -respondió Enrique.

Al ver la golpiza que estaba sufriendo el almacenero en plena calle Enrique intercedió, según testificó en un acta.

-Yo le dije (a Tulio) que terminara con todo esto. Que nos vayamos. En eso, cuando nos íbamos, ellos (desde el almacén) tiraron varios tiros más. Yo me subí al auto (Chevrolet Onix). Le dije a Tulio que me sacara de ahí porque quería irme para mi casa -expresó el joven.

Tulio se sentó en el asiento del chofer y el hombre corpulento lo hizo en el del acompañante. Enrique se ubicó en el asiento trasero, rodeado por los dos adolescentes.

-Yo vi que de una de las casas sacaban a una niña en brazos (Nadia) y supuse que estaba herida porque habían efectuado los disparos. Pedían ayuda para trasladarla. Yo intenté bajarme del auto para ayudarlos, pero como estaba sentado en el medio de los dos muchachos, no me dejaron bajar. Ellos gritaban: “Arrancá, arrancá. Vámonos de acá -dijo Enrique.

Tulio volanteó el Chevrolet Onix, arrancó y aceleró. Siguió por Félix Laborde. Enrique se bajó en Félix Laborde y Cabrera, y se fue hacia su casa. El Chevrolet Onix se dirigió a Malvín Norte.

-En la mañana del otro día me fui a trabajar. También me encontré con la tía de la nena que murió. No me acuerdo el nombre de la tía pero me conoce de toda la vida. Allí le conté lo que pasó. Ella me dijo que le iba a contar a su familia para que hablaran conmigo -declaró Enrique.

Otra versión.

En la Fiscalía, Tulio dio una versión distinta a la de su amigo Enrique. Acompañado por su abogado defensor, Juan Barca, Tulio desmintió que llevara una ametralladora cuando fue a ver a El Hormiga. “Fui a hablar con el almacenero en buenos términos”, señaló.

Por su parte, Barca negó que su cliente fuera un líder narco. Y agregó: “Él fue a la casa del almacenero a arreglar un problema entre vecinos. Daba clases de artes marciales mixtas y ayudaba socialmente al barrio”.

Apenas comenzó su declaración en la Fiscalía de Homicidios, Tulio dijo: “Yo conocía a Nadia”.

-¿De dónde? -preguntó la fiscal Mirta Morales.

-Del barrio (...) Fui al almacén porque hubo un problema. El hijo (de El Hormiga) se peleó con Enrique en una cancha hace tiempo.

-¿Qué problema menciona? -preguntó la fiscal.

-Todo comenzó con el problema en la cancha de fútbol. Además, hace poco, Enrique y yo fuimos amenazados de muerte por la familia de El Hormiga cuando a mí ni me conocen. Yo lo fui a buscar para decirle que su hijo dejara de meterse con Enrique. No sé quienes eran los gurises que nos acompañaban. Eran amigos de Enrique. Solo vi que salieron del “cante”.

-¿Iban armados? -preguntó Morales.

-Si lo supiera, yo no habría ido -respondió Tulio.

-¿Cuál era la idea de ir al almacén? -inquirió la fiscal.

-La idea era hablar con El Hormiga y con el hijo para saber por qué el joven quería matar a Enrique y a mí. Era para arreglar un problema. Lo llamé al almacenero y él no quería salir de su casa. Levanté la mano y él hizo lo mismo con la remera (para mostrar que no portaban armas). Pero él me destrató. Y yo, que practiqué artes marciales, le di varios puñetazos en la cara. Solo puñetazos. Cuando salía por el pasaje, él me gritó: “Yo hablo con mi hijo”. Cuando me dirigía hacia el auto escuché los balazos. Eran los gurises que estaban tirando. Después ellos me pidieron que arrancara de una vez y nos fuimos -afirmó.

-¿Que hablaron en el auto? -insistió Morales.

-Ellos solo gritaban: “Dejame acá. Dejame acá”. Yo estaba en shock. No entiendo por qué Enrique trata de inculparme en su declaración. Yo estoy dispuesto a pagar por los golpes que di al almacenero, pero no soy responsable de la muerte de la niña -dijo el imputado.

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