Justicia

Prisión preventiva para Jairo, el "chinga" acusado de homicidio que amenazó a jerarca

La pistola que utilizó para cometer el asesinato era de un efectivo policial.

Censo en Casavalle. Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour | arhivo El País.

La Fiscalía formalizó con prisión preventiva por 180 días a Jairo Sosa Sosa, un joven de 22 años hijo de Mónica, la líder de la banda "Los Chingas" de la que también él formaba parte. 

El fiscal del caso, Juan Gómez, solicitó la formalización de Sosa Sosa por un delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en reiteración real, con un delito de tráfico interno de armas de fuego. 

El hecho ocurrió a finales de agosto, cuando el imputado le efectuó varios disparos -en el lugar se encontraron nueve vainas- a un hombre de 26 años en el barrio Casavalle.

En el texto de formalización se detalla que ambos hombres habían sido compañeros de celda este año y que mantuvieron "situaciones conflictivas por el consumo abundante de drogas del imputado". 

La pistola que utilizó para el homicidio pertenecía a un efectivo policial a quien le entraron a la casa y, entre otras pertenencias, le robaron el arma. Sosa Sosa admitió durante las declaraciones que le compró la pistola a un desconocido por un monto de $ 1.000. 

Amenazas. 

El sociólogo Gustavo Leal presentó una denuncia este jueves ante la Fiscalía tras recibir amenazas de muerte por parte de Sosa Sosa. La denuncia ya había sido efectuada por un grupo de vecinos de la zona de Casavalle. 

“Valoro el coraje de esos vecinos, porque es una demostración del compromiso y la confianza”, indicó Leal a la Secretaría de Comunicación Institucional de Presidencia. 

“Aquí hay un grupo criminal que ha querido instalar el miedo y, frente al terror, la respuesta ha sido más Estado, más presencia, mayor contundencia, más cultura de la legalidad; frente al terror, la presencia es la cercanía”, indicó.

Leal lideró el proceso de reurbanización de Los Palomares del barrio Casavalle por el que se demolieron 40 viviendas irregulares. Muchas de ellas estaban en manos de la banda "Los Chingas", que se ocupaba de expulsar a sus legítimos moradores a punta de pistola.

Las acciones “no se detienen por amenazas, por mal tiempo o por pensar que esto va hacer una actividad esporádica, se redoblan. Aquí tenemos un plan estructurado, documentado, con mucha información y un plan que implica que estamos construyendo la cultura de la legalidad en esta zona. La construcción de la cultura no tiene fecha, es permanente", aseguró.

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