DICTADURA

Piden prisión para 8 militares por delitos cometidos en el centro "300 Carlos"

En todos los casos es por delitos de violación de domicilio, abuso de autoridad contra los detenidos y privación de libertad. "Nino" Gavazzo y "Pajarito" Silveira se encuentran entre los imputados.

Dictadura militar. Foto: Archivo El País.
Dictadura militar. Foto: Archivo El País.

La Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad pidió el procesamiento con prisión de ocho militares por delitos cometidos entre 1975 y 1977, en el centro de torturas "300 Carlos".

Según consta en un documento publicado por la Fiscalía, el fiscal Ricardo Perciballe solicitó el procesamiento con prisión de ocho personas, en todos los casos por delitos de violación de domicilio, abuso de autoridad contra los detenidos y privación de libertad.

Mario Aguerrondo, Rudyard Scioscia, Mario Franchelle, Mario Manuel Cola, Homero González, José "Nino" Gavazzo, Jorge "Pajarito" Silveira y Ernesto Ramas.

Silveira, Gavazzo y Ramas fueron procesados anteriormente por delitos de lesa humanidad y en mayo, el fiscal Perciballe también solicitó que fueran procesados por su participación en la Operación Morgan. Gavazzo y Ramas actualmente se encuentran bajo prisión domiciliaria.

Para los cinco restantes hay un pedido de cierre de fronteras.

En tanto, en un caso se señala también el atentado violento al pudor y la violación como figuras a imputar.

La investigación inició con una denuncia que en octubre de 2011 presentaron miembros de la Asociación de Expresos Políticos de Uruguay Crysol, que apuntó a "padecimientos" que activistas de izquierda sufrieron entre 1975 y 1977 en dos centros de detención, el Batallón de Infantería Nº 13 y en el clandestino "Infierno Grande", también conocido como "300 carlos".

Al Batallón de Infantería iban, principalmente, jóvenes presuntamente vinculados al Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros, mientras que al otro eran derivados militantes sociales y políticos, vinculados sobre todo al Partido Por la Victoria del Pueblo (PVP).

Según consta en el escrito de Perciballe, los operativos en el período de la dictadura comenzaban con la obtención de "un dato" por parte de las autoridades, que apuntaba a "cierta persona" con una organización social o política de las "perseguidas".

"La detención se realizaba en los domicilios de las personas y en la noche, por lo que se irrumpía en forma violenta", agrega el documento.

Asimismo, sostiene que, cuando la persona requerida no se encontraba en el lugar, se tendía una trampa y se tomaba de rehenes a los demás habitantes hasta que el involucrado aparecía.

"Una vez producida la detención, se procedía al 'encapuchamiento', es decir, a colocarle una capucha o una venda en los ojos", a la persona requerida, para que no pudiera darse cuenta hacia dónde se dirigía.

Las sesiones de tortura para obtener confesiones en los dos centros de detención vinculados a esta causa consistían en "plantones", es decir, obligar a los detenidos a estar parados por varias horas en una misma posición, así como golpizas, picanas eléctricas en todo el cuerpo y especialmente en los genitales, así como submarinos con agua y excrementos y diversos abusos sexuales, entre otros procedimientos.

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